Culiacán, Sin.- El cuerpo de Óscar Armando fue hurtado por un grupo armado el sábado pasado para velarlo y sepultarlo al más puro estilo del narcotráfico: con grandes coronas dedicadas por sus amigos, por su familia y con gatilleros rodeando el féretro.
Un día después de que hombres armados interceptaron la carroza fúnebre saliendo de la funeraria San Martín, la gente en Camotete, Mocorito, le rindió la despedida “que se merecía”.
Una de las coronas de flores que más llamó la atención fue una dedicada por Rafael Caro Quintero, el Número Uno. Ésta fue vista en la funeraria donde lo velaron la primera noche. Se habla que el joven era allegado al capo en retiro, como él mismo ha señalado en entrevistas.

Entre la gente del pueblo, iban en el cortejo hombres encapuchados, con equipo táctico y armas de alto poder, por las calles de la comunidad resonaron los tiros y el paso de una marcha poco usual, pero bastante conocida en el mundo del narco.
De acuerdo con fuentes de la Policía de Investigación, los sujetos armados buscaban llevarse el cadáver del joven ultimado la noche del jueves en la colonia Tierra Blanca para darle sepultura a su estilo.
Lo hicieron con lujo de violencia, al llevarse también la unidad de la San Martín con el sepelista de la empresa. No se sabe si fue para que trabajara la nueva tumba donde quedó “El Mono”, como también conocían al joven.
Según las mismas fuentes, se trató de un diferendo familiar: mientras que la esposa del fallecido quería cremar sus restos, la familia deseaba darle entierro tradicional.
Hasta el momento, de manera oficial, las autoridades del estado no han informado sobre este caso. El suceso causó sorpresa, pues pocas veces sucede que un cuerpo es arrebatado de una funeraria.