Culiacán, Sin.– Las fachadas ennegrecidas por el fuego se han vuelto un signo de los tiempos en Culiacán. Ya no son sólo los enfrentamientos o los asesinatos: la violencia se expresa también en las llamas que devoran portones, techos y autos estacionados frente a casas vacías.
Entre el 1 de enero y el 5 de noviembre de 2025, la Fiscalía General del Estado registra 141 inmuebles vandalizados o incendiados y 53 vehículos dañados en la capital sinaloense. Cada caso, una cicatriz en el mapa de la ciudad.
“Ya ni los que vivimos en Las Quintas dormimos tranquilos”, dice un vecino que pide el anonimato. “Antes escuchábamos balazos lejos, ahora los oímos en la esquina”.
🔹 Las Quintas, el nuevo epicentro
La colonia Las Quintas, uno de los sectores residenciales más vigilados de la capital, se ha convertido en escenario de ataques recurrentes.
El 23 de octubre, una vivienda de dos plantas sobre la calle Ciudad de Puebla fue rafagueada y su portón derribado.
El 30 de octubre, otra casa —en Ciudad de Hermosillo— fue baleada e incendiada; dentro ardieron dos vehículos.
Y apenas el 3 de noviembre, un nuevo ataque volvió a estremecer la zona: una casa atacada a balazos y con el acceso principal destrozado.
Ninguno de estos hechos dejó víctimas, pero sí un mensaje: el fuego se usa como advertencia.
🔹 Una violencia que muta
Estos ataques no son aislados. En marzo, dos viviendas en la colonia Lázaro Cárdenas también fueron quemadas y baleadas. En el sur de la ciudad, en colonias como Infonavit Humaya o La Campiña, se han registrado incendios provocados dentro de cocheras o vehículos estacionados.
Las autoridades reconocen el fenómeno, pero aún no logran explicar su patrón.
“Son daños materiales, sí, pero también mensajes. Y esos mensajes no son para todos”, dice un investigador estatal.
🔹 Cifras que alarman, investigaciones que avanzan lento
La fiscal estatal Claudia Zulema Sánchez Kondo confirmó que en lo que va del año se han registrado 141 inmuebles dañados por fuego o vandalismo, además de 53 vehículos.
En la mayoría de los casos, no hay detenidos. Las denuncias llegan tarde o nunca llegan, por miedo o desconfianza.
El fuego, dicen los investigadores, borra huellas, pero deja huellas más profundas: las del miedo.
🔹 Vivir entre cenizas
En Las Quintas, los portones nuevos se levantan donde el fuego dejó huecos. Las fachadas lucen repintadas, pero el olor a humo persiste.
“Uno trata de seguir con su vida, pero cada vez que se oye una patrulla o una explosión, el corazón se acelera”, dice una vecina que presenció el incendio de octubre.
Culiacán vive entre sirenas y silencios. Entre el miedo que se oculta tras los muros recién pintados y la costumbre de mirar al suelo cuando pasa una camioneta sin placas.
🔹 Una ciudad que resiste
El fuego se apaga, pero no se extingue el temor.
En cada vivienda dañada hay una historia sin nombre, un expediente abierto y un barrio que intenta recomponerse.
Mientras tanto, el conteo oficial sigue creciendo: 141 casas, 53 vehículos y una ciudad entera tratando de no acostumbrarse.