Sinaloa, sus generales y el narco

La historia del narcotráfico en Sinaloa está muy ligada a los generales que por esta tierra han pasado y su Novena Zona Militar, el centro neurálgico del presunto combate contra el crimen organizado en este lado del noroeste del país.

Lo fue en la década de los 70, cuando durante el gobierno de Alfonso G. Calderón se implementó la voraz Operación Cóndor, que obligó a muchas familias narcas a emigrar de la sierra a las ciudades, debido a la violencia con que las tropas entraron en sus comunidades.

Además el jefe del Ejecutivo en turno, el comandante de la Novena Zona tenía un poder paralelo en el estado, al grado que en el sexenio de Calderón (1975-1980) un general estuvo bajo sospecha de la desaparición de sus escoltas, a quienes los militares involucraron en el asesinato de un capitán, acaecida sobre el bulevar Gabriel Leyva Solano, a la altura lo que hoy es Cruz Roja.

La guerra contra el narco ha sido siempre mera faramalla, porque es políticamente correcto combatir a los “malosos”, pero en realidad los dividendos que generan para ellos, para sí mismos y para todos es demasiado al grado que no sólo en Culiacán se vive de una verdadera narcoeconomía sino que el país no se sostuviera sin el lavado de dinero de toda índole.

Y aquí el Ejército ha sido el que aquilata ciertos problemas, como el no permitir que se trasiegue droga de más, es el que da la sensación de alivio a la población, con esa imagen marcial que dan los militares de que son seres incorrompibles.

Pero ahí está el caso del general Jesús Gutiérrez Rebollo, cuyo romance con Amado Carrillo Fuentes comenzó –según la historia oficial- el 21 de agosto de 1989 cuando estaba al frente de la comandancia de la Novena Zona, en Culiacán.

Gutiérrez Rebollo (hoy condenado por servir supuestamente al narco, la hebra delgada de la corrupción en México) fue el general que detuvo al Señor de los Cielos en la sierra de Badiraguato, en donde lo conoció, y donde años más tarde se convirtió en su protector y guía.

No ha habido comandante de zona que no sepa cómo se maneja el bisnes en Sinaloa desde entonces.

El mismo general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy o Sergio Aponte Polito, por nombrar dos de los más polémicos, lo sabían. Eddy inventó su guerra contra el Chapo Guzmán y topó con pared en dos ocasiones, porque había quien desde dentro del Ejército le hiciera el trabajo sucio al cártel de Sinaloa.

Aponte Polito puso el dedo en la llaga al acusar a mandos policiacos de estar coludidos con el narcotráfico. Y sin embargo, ellos, que se dieron la imagen de incorruptibles, no escaparon a los tentáculos del crimen organizado y su aroma a billetes, no tanto por afirmar que se vendieron, pero al menos sí sus colaboradores, que en el caso de Eddy ya cuatro militares fueron sentenciados por filtrar información a los hermanos Beltrán Leyva.

La historia de Sinaloa y sus generales al mando no termina este sexenio. Hemos tenido generales sin medalla, y otros, como el general Pedro Felipe Gurrola, encargado del operativo Sierra Madre, busca su propio trofeo en la figura del Cholo Iván… ¿Cuál será la medalla que quiere colgarse Moisés Melo García, comandante de la Tercera Región con sede en Mazatlán?

No sabemos, pero al menos ayer pudo disfrutar de los mariscos de El Farallón de Los Mochis con su cuñado, el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, como lo consignó el diario El Debate.

Desde luego, dice mucho que Cienfuegos estuviera en esa ciudad del norte, por lo pronto el teatro de operaciones de la guerra contra lo que queda el cártel de los Beltrán Leyva en alianza con Los Zetas.

Narcoeconomía

Hablar de narcoeconomía en Sinaloa no sólo es decirlo a la ligera. Ahí están los mil millones de dólares que lavó el narcotráfico nada más en Culiacán durante dos años en los lavaderos –perdón, bancos- del HSBC. Caso revelado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Ahí están, también, las decenas de empresas que el Departamento del Tesoro ha boletinado y sigue fichando, ante la sorna del gobierno sinaloense. Lo de menos son los millones que el Ejército ha decomiso en casas de seguridad, y que hoy en día ya no suelen verse como en el 2008 ó 2009. Ese dinero eran pequeños ahorros en comparación con el circulante que fluye y alimenta a los emporios comerciales culichis.

 Encuestitis

La cadena de periódicos de El Debate publicó ayer una encuesta un tanto a destiempo: ¿quiénes son los nombres mejor posicionados para la gubernatura del 2016?

Hay que inventar polémica con encuestas peregrinas, en un momento en que el proceso electoral por las 18 alcaldías y el Congreso del Estado toman un rumbo tedioso, vacío y sin propuestas de fondo, a pesar de que puede ser una elección interesante por los momios que llegan de nuevo al poder.

Martín Durán

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