Salomé: historia de un cacique magisterial

Pocos recuerdan a aquel Jesús Salomé Rodríguez Manjarrez, que llegó de El Rosario, su terruño, con una apariencia humilde y dotes de buen conciliador. De aquel muchacho que bailaba en el grupo de danza Mukila Mazo al jerarca magisterial que se frota las manos por una diputación, ya no queda sino las ambiciones de salvar lo último de un naufragio anunciado al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Sección 27. Aquí su historia.

Culiacán, Sin.-Por años, Jesús Salomé escaló varios puestos dentro del Comité Ejecutivo de la Sección 27 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, hasta asumir en diciembre de 2011 la Secretaría General.

Su último año es complicado: los grupos al interior del sindicato afilan las garras para desbancarlo, mientras que el maestro que ha permanecido por más de 20 años incrustado en el Comité Ejecutivo, aspira a una diputación federal –o local- y hace pactos con el grupo de enfrente: Encima, propiedad del senador Daniel Amador Gaxiola.

Entonces ya han pasado décadas de que Salomé dejó los trajes de danza del Mukila Mazo, en donde fue experto bailarín, para pasar de un puesto a otro en la Sección 27, con lo que ha logrado incrementar no sólo su poder político, sino sus bienes patrimoniales y sus excesos: casas, vehículos y mujeres. Es la viva imagen de los jerarcas sindicales, con una sed infinita de ambiciones.

De muchacho de pueblo a acaparador

Salomé Rodríguez no ha tenido empacho en declarar que desea una diputación. Y para ello trabaja, se exhibe, intenta operar y hacer alianzas. Hace unos meses fue la nota de portada de los diarios, al festejarse su cumpleaños en el prestigiado Centro de Convenciones de Mazatlán, en donde metió a cientos de profesores y amigos leales.

Aunque dijera a la prensa que los gastos de la fiesta corrieron por cuenta, lo cierto es que como ocurre con los cumpleaños de Daniel Amador, el evento sirvió como marco para el ritual “besamanos”, el mostrar músculo y observar a los aliados con los que se cuenta.

Algunos maestros lo recuerdan en sus mejores años como buen conciliador, equilibrado en su discurso, y fino al operar.

El primer cargo que ocupó el jefe máximo de la Sección 27 fue el de secretario de Investigación y Capacitación Educativa. En ese entonces (1995-98) el Secretario General era José Mendívil Zazueta, el Chino Mendívil, un hombre que había esperado la asunción de Elba Esther Gordillo para treparse en los mandos altos del SNTE.

Salomé en ese tiempo era un sindicalista más bien serio, modesto al hablar y con ganas de escuchar a las personas, según cuentan quienes lo conocieron en esa época.

De hecho, en esos años fue cuando comenzó a forjar un modesto patrimonio, pues precisamente cuando llega al primer cargo de la Sección 27 es cuando él y su esposa, doña María Duarte Lugo, adquieren un terreno en la colonia Bugambilias, con el Instituto de Vivienda del Estado de Sinaloa (ENVIES).

Ahí fue donde se alzó el ahora poderoso dirigente sindical, en una casa de apenas 33 metros cuadrados de la calle Eleutropos.

Más tarde, fue secretario particular de José Jaime Barrón Fonseca, y fue ahí donde comenzó a obtener poder, pues se convirtió en operador del grupo político de Barrón Fonseca.

También fue secretario de Vivienda con Bernardo Vega Carlos, la cual son de las carteras más solicitadas en el Comité, pues es cuando los ocupantes del puesto pueden maniobras con los constructores que prestan servicios al SNTE.

Con Crescenciano Espericueta Rodríguez, Salomé Rodríguez fue secretario de Políticas Educativas, y a partir de ahí empezó a operar para forjar su carrera política.

Antes de llegar a la jefatura seccional, obtuvo el cargo de coordinador del Colegiado de Negociación Salarial y Prestaciones. Debido precisamente a esa forma de dialogar se convirtió en líder y operador político del grupo aliado de Jaime Quiñones y Espericueta.

Cuando se llegó la hora de la sucesión, “el Gordo” Quiñones y Crescenciano negociaron. El candidato de Espericueta era Raúl Gasca Cervantes, mientras que Salomé era el elegido de Quiñones.

“Era el menos malo de los dos, Salomé había tenido una actitud de conciliador y se pensó que sería el que uniría a los grupos y corrientes al interior de la Sección”, dice un maestro consultado.

Sin embargo, desde la Ciudad de México, Elba Esther Gordillo dio el tiro de gracia a Gasca Cervantes, y Salomé fue el ungido. La Asamblea en la que se eligió, como en todas, fue solo un trámite a una decisión concertada.

Las propiedades de Salomé

DSC_1440

Reiteradamente, los hombres relegados del sindicato han señalado que Salomé mantiene en el desorden el sindicato. No supo, no quiso y no pudo ser el líder que esperaban, comentan.

Ni siquiera, dicen en voz baja, ha querido trabajar en la sucesión, pues sólo le queda el próximo año, en el que sueña con una candidatura.

Lo que sí, es que desde que ha alcanzado la cúpula del Comité Seccional, Salomé cambio su forma de vida y su patrimonio aumentó, a diferencia de los maestros de a pie y aula, que batallan para comprar un vehículo modesto, una casa de Infonavit.

Con las arcas abiertas del sindicato, Salomé se ha comprado por lo menos tres casas con un valor que alcanza los dos millones y medio de pesos, según las escrituras públicas.

En una investigación realizada por este semanario en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, además de la casa familiar de Bugambilias, Jesús Salomé Rodríguez compró en 1995 una casa habitación en el fraccionamiento Terranova.

Según la escritura número 953, fechada en Navolato, la propiedad la compraron entre su esposa y él, a la empresa Profinca, cuyo representante era Jesús Leopoldo Castro Cárdenas. Sin embargo, esta propiedad se pudiera decir que fue un esfuerzo pues apenas costó 84 mil pesos, y fue adquirida mediante crédito Fovissste.

El detalle de los bienes del dirigente vendría años después, cuando en el 2010, ya siendo cercano de Jaime Quiñones y Espericueta, compró al contado una casa que actualmente renta a un particular en el fraccionamiento Hacienda de la Mora.

De acuerdo con la escritura pública número 15 mil 967, la sociedad hipotecaria Su Casita el vendió la finca urbana con un precio de 410 mil pesos a Salomé Rodríguez en la calle Limón Real. Sin embargo, el precio real de la casa era de 530 mil pesos.

DSC_1443

La cantidad estipulada en el contrato de compra-venta fue entregada a sus dueños de manera directa y “a entera satisfacción”.

Esta casa, según pudo constatar A Discusión, es arrendada a un particular. Cuando este reportero acudió a tomar imágenes, un vecino comentó: “Esta es la casa del profe Salomé, la renta, porque él vive en La Primavera”, dato que no hemos confirmado.

Un año después, meses antes de tomar posesión en la Sección 27, la hija de Salomé Rodríguez, Dulce María, aparece con una propiedad con un costo en el contrato de compra-venta de 844 mil pesos, los cuales según el documento obtenido en el Registro Público, también se pagó al contado.

Dicho inmueble está en el número 2043 de la calle Sierra Grande, antes calle Campeche, en el fraccionamiento Cañadas, el cual tiene una superficie de 180 metros cuadrados, ya diferente a los 33 metros cuadrados con los que empezó en Bugambilias.

Al investigar si la hija podría adquirir la vivienda, se descubrió que en ese entonces contaba con 25 años, y no tenía un trabajo que le permitiera saldar en efectivo la propiedad.

La última propiedad de Salomé, escriturada el 28 de junio de 2013, siendo ya dirigente del sindicato, la compró en la zona de condominios Valles Españoles, ubicado contiguo a Hacienda de la Mora.

Ahí en una privada, por la calle Asturias, como lo constató este medio, Salomé adquirió una casa de dos pisos con un valor comercial de un millón 68 mil pesos, los cuales fueron pagados a través de un crédito hipotecario con banco Santander, la institución bancaria en donde tiene sus cuentas personales, como lo dejó en evidencia el semanario Ríodoce, pues ahí movía el dinero de los aguinaldos de los maestros.

Además, como ha quedado dicho, el “profe” al parecer también tiene una vivienda en el exclusivo residencial La Primavera, cosa que no se confirmó.

Junto a este derroche de Salomé –a diferencia de los maestros que dan clases, que ni para comprar pantalones le alcanza-, también hay información en el sentido de que conduce varios tipos de vehículos, entre ellos una Minivan, una Pickup, y la Suburban que heredó de Jaime Quiñones.

También señalan integrantes del sindicato que Salomé Rodríguez mantiene a por lo menos cuatro mujeres, a quienes les regaló vehículos.

Fuente: Semanario Adiscusión/César Millán

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *

error: Contenido protegido - La Pared Noticias
Share via
Copy link
Powered by Social Snap