Recuperan al cóndor de Baja California; surca de nuevo los aires

San Pedro Mártir, B.C. – El cóndor, ave declarada extinta en la Península en el 2002, ha vuelto a volar por las montañas de Baja California gracias a un proyecto de colaboración binacional entre investigadores de instituciones mexicanas y de Estados Unidos, que después de 11 años mantienen vivas a 31 aves.

Juan Vargas Velazco, coordinador del proyecto Cóndor de California en San Pedro Mártir, recordó que a raíz de la extinción del ave citada, los gobiernos de Estados Unidos (vía “Fish and Wildlife Service” y el zoológico de San Diego) y México (Semarnat, UNAM y Cicese) acordaron realizar un proyecto amplio.

Del cautiverio a la vida salvaje, tecnología

Los cóndores fueron criados en cautiverio —en los zoológicos de Los Ángeles y San Diego— y seis fueron llevados a San Pedro Mártir en el 2002; para el 2013, los científicos contaban con aves nacidas en libertad e incluso un nido con un huevo, por lo que esperan otro nacimiento en los siguientes días.

“Y más parejas que se están formando: entonces ya estamos estableciendo una población de animales salvajes. En el futuro se va a ir expandiendo la población y la idea es que se junten con los cóndores que están en California y en Arizona, y empiecen a desplazarse hacia el sur de la Península”, previó el coordinador.

Sobre el monitoreo, Vargas Velazco refirió que los 31 cóndores cuentan con GPS (sistema de posicionamiento global) en el ala derecha, mientras que en la izquierda tienen instalada telemetría convencional (para el envío de información).

Las aves también cuentan con un número de identificación para llevar el control genético y un microchip para que por medio de un lector láser, los investigadores tengan al día el historial del animal en cuestión.

“En un principio tuvimos problemas con depredadores: como es una población que viene de cautiverio ellos no los conocían y tuvimos bajas, principalmente pumas que los atacaban. Al ir creciendo y madurando —como las personas: niños y adolescentes que comienzan a explorar— ahora tenemos una población de reproductores que son adultos.

“Son animales que ya tienen experiencia, identifican a los depredadores, ellos consiguen alimento por sí solos en las montañas y tienen sus territorios donde anidan”, abundó.

El zoológico de Chapultepec cuenta con dos cóndores y la idea es que ellos también empiecen a reproducirlos en cautiverio, prosiguió, para enviarlos a Baja California; actualmente reciben aves nacidas en el zoológico de San Diego, de Oregón y del Centro de Aves de Presa de Boise, Idaho, Estados Unidos.

Muertos indirectamente por la caza

Vargas Velazco aclaró que no han tenido problemas con los cazadores, aunque los cóndores se intoxican con el plomo de las balas.

“Indirectamente: si los cazadores le disparan a un animal y se va herido. El plomo que le pega al animal queda en el organismo y si ellos no lo recuperan y mueren en estado silvestre, los carroñeros van a llegar y donde van a empezar a comer es donde está la herida.

“Ellos ingieren el plomo al ser un metal pesado se aloja en el tracto digestivo y ellos empiezan a contaminar su organismo. El tracto digestivo empieza a disolver el plomo: se va a sangre, tejidos y hueso. Entonces es un problema indirecto”, detalló.

El coordinador refirió que en Estados Unidos utilizan balas sin aleaciones de plomo, para que no contaminen a los animales y, por ende, a los cóndores.

Vargas Velazco resaltó que son inaccesibles, incluso para los encargados del parque, los lugares donde viven los cóndores.

“Ustedes vieron el Picacho del Diablo: ellos anidan hacia la parte de los cañones y en promedio las paredes son de 200 ó 500 metros. Son lugares que nosotros localizamos con el GPS, pero sin los aparatos es imposible.

“Nosotros sabiendo, nos cuesta trabajo llegar. Tenemos un nido de cóndores que tenemos tres años tratando de acceder al lugar y no hemos podido. Conocemos el lugar por helicóptero (aunque) el año pasado intentamos llegar a pie. En tres días que caminamos no llegamos ni a la mitad del recorrido”, recordó.

Animales longevos y monógamos

El cóndor de California es un animal longevo: vive entre 60 y 70 años y le gusta estar en sociedad. Su proceso de aprendizaje es muy largo, parecido al de los grandes primates como el gorila y el orangután, pues tienen que aprender, conocer, y posteriormente transmitir el conocimiento a las siguientes generaciones.

Conforme ha sido estudiada, es un ave monógama: eligen una pareja y se quedan con ella hasta la muerte.

“Al no haber cóndores salvajes, ese era el problema que teníamos: al soltar los que se reproducían en cautiverio no tenían de quién aprender. Esos animales nacieron en incubadoras. Ahora, como ya contamos con una población de reproductores, ellos van a ir enseñando a los demás a vivir en sociedad y grupo. Ellos tienen jerarquías y van enseñando a los demás del grupo”, detalló Vargas Velazco.

Actualmente, la meta es mantener unidas 20 parejas para monitorearlas; a futuro, los investigadores esperan contar con los fondos necesarios para ampliar el proyecto.

Diario El Vigía

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