Culiacán, Sin.- Jesús Fernando Valenzuela Rodríguez fue parco. No quiso ampliar más su declaración ante el juez. Aceptó lo que en su momento dijo al ministerio público: que mató a Sandra Luz Herández por temor, que él no sabe nada sobre el paradero de Édgar, y que se la encontró casualmente el día que la asesinó.
Este viernes el acusado del homicidio contra la madre que se convirtió en activista con la causa de encontrar a hijos desaparecidos. La sala de audiencias del Juzgado Noveno del Ramo Penal sería cerrada a los medios de comunicación. El joven detenido, por medio de su abogada, pidió el retiro de los periodistas.
Pero por la puerta de la sala se cuela la lectura del expediente, las declaraciones de Jesús Fernando que cuenta cómo, porqué y en dónde mató a Sandra Luz, madre de Édgar García Hernández, a quienes conocía. Édgar sigue desaparecido y Sandra fue apagada de varios disparos.
Cuando le tocó el turno de ampliar, rechazar o reservarse a rendir declaración, Valenzuela Rodríguez solo manifestó y así quedó asentado, que ya no había nada más que agregar, que esta conforme con lo que ya había dicho al ministerio público. Ni quitarle ni ponerle a las palabras que contaron la historia del crimen.
Y así acabó todo, con el comienzo del proceso penal contra el acusado, que dijo que actuó solo, sin que nadie lo ordenara y por miedo a correr la misma suerte de su compinche, José Antonio Zazueta Benítez, el Zucaritas, muerto también. Todos están muertos.
Martín Durán/La Pared