Muere el escritor sinaloense César López Cuadras

Culiacán, Sin.-Tras una larga serie de complicaciones de salud, el escritor sinaloense César López Cuadras, autor de la novela Macho Profundo, falleció en horas de esta tarde en la ciudad de Guamúchil a los 61 años de edad.

Allegados a la familia del escritor indicaron que luego de varias recaídas, un infarto cerebral lo llevó al fallecimiento. Desde hace años, López Cuadras vivía en la casa familiar en Salvador Alvarado, cerca de su hermano Humberto López Cuadras.

En la foto de arriba aparece César a la derecha, en compañía del profesor Álvaro Rendón Moreno, “El Feroz, asesinado en abril del 2011 precisamente en Salvador Alvarado, después de haber estado en un convivio en la casa de campo de los López Cuadras.

Este mes en que se cumplen dos años del asesinato de El Feroz, también López Cuadras nos abandona… “Ya tendrá con quien platicar en el cielo”, dijo una de sus alumnas en su cuenta del Facebook.

 El escritor, originario de Surutato, Badiraguato, sufría una enfermedad degenerativa desde mayo de 2010, y el mes de junio fue hospitalizado en Guadalajara, según dio a conocer entonces el escritor mazatleco Juan José Rodríguez.

Hace tiempo, comentó una amiga, ya le había pegado un infarto que lo llevó al hospital, y desde entonces permanecía delicado de salud.

En la cuenta de Facebook del escritor hay una breve biografía que La Pared publica íntegra:

César López Cuadras

Nacido serrano, Surutato, Badiraguato, Sinaloa, 23 de agosto de 1951, César López Cuadras fue criado costeño. Vivió su infancia y primera juventud en Guamúchil, Sinaloa, en el barrio de la iglesia, justo en el entonces callejón 6, donde aprendió a ser un católico nada ejemplar, robando el vino y las limosnas, y a desconfiar de los consejos que le daban los curas. Ahí despliega su extraordinaria capacidad para cometer todo tipo de travesuras y tropelías contra amigos y compañeros, y contra cualquier cristiano que se le atravesara en el camino.

Estuvo en el kínder que por entonces se encontraba por la calle Juárez, entre 16 de Septiembre y Rosales, bajo la dirección de la memorable Concepción Uranga Amparán; los estudios básicos los realizó en la Escuela Urbana No. 2, que hoy lleva el nombre del profesor Samuel M. Gil, también de célebre memoria para los guamuchilenses, y en la Escuela Secundaria José María Morelos, en la primera generación de esta escuela, abierta, en turno vespertino, para deshauciados del turno matutino.

Gracias a su empecinamiento en las travesuras y el desorden, reprobó el segundo año, razón por la cual realizó sus estudios en un periodo de cuatro años. Los estudios de bachillerato los llevó a cabo en la Escuela Preparatoria de Guamúchil, dirigida en aquellos años (1967-1969) por el doctor Alfredo Díaz Angulo. Aprobó todos los cursos debido al temor de sus maestros a que, de reprobarlo, éste, en compañía de otros pelafustanes de su calaña, los apedreara por la noche en un callejón oscuro.

Cuando todo indicaba que llegaría a la vejez detrás del mostrador de la desaparecida Farmacia Capri, marcha a Guadalajara con el fin de continuar sus accidentados estudios. En esta ciudad cursa cuatro semestres de la Licenciatura en Economía, en la Universidad de Guadalajara. Contra todo lo esperado, le agrada su árida disciplina y, para continuar sus estudios a mayor profundidad, marcha a la Ciudad de México, donde concluye la licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México. A partir de entonces va a desarrollar una prolongada carrera en la docencia y la investigación al retornar a la Universidad de Guadalajara, después de terminar sus estudios en la capital de la República. También ha sido maestro en la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Sinaloa, en Mazatlán (1982-1985).

De retorno a Guadalajara, se reincorpora a sus labores de investigación y de docencia. En 1987 incursiona por Europa con el fin de realizar estudios de posgrado en la Universidad de París VIII, mismos que aborta en pocos meses a causa de la generosidad de su universidad, que nunca le cubrió la beca prometida.

Regresa a Guadalajara, para enfermar al poco tiempo y quedar fuera de circulación durante más de dos años. De este mal lo libra un trasplante de un riñón que le dona su hermano Humberto, y que le ha servido para prolongar su parranda empedernida (el órgano ya venía con buen nivel de entrenamiento).

Esta experiencia traumática va a ser determinante en los años subsiguientes, pues prácticamente al salir del hospital entra en crisis con las ciencias sociales, que le parecen insuficientes y hasta incapaces de dar cuenta de las tribulaciones del individuo, razón por la cual las abandona sin ninguna contemplación para dedicarse de lleno a la creación literaria, a lo que se ha dedicado en los últimos 13 años. Se rumora que su vena literaria es, más bien, la arteria renal de su hermano, de la cual le trasplantaron un trozo, junto con el riñón.

A raíz de estos cambios trasladó su plaza de maestro titular al Departamento de Letras de la Universidad de Guadalajara, donde imparte un taller de narrativa. En esa misma universidad dirigió, durante ocho años, la revista literaria Luvina. Ha publicado diversos libros, ensayos y artículos, tanto en su universidad, en la UNAM y en otras instituciones de educación superior, y en editoriales, revistas y periódicos de prestigio nacional y del extranjero.

Ha sido invitado por fundaciones y universidades a congresos y estancias con el fin de que dé a conocer su obra en otras latitudes. Tanto en misión universitaria como en su calidad de escritor, ha viajado por diversas ciudades de EEUU, Canadá, Cuba y Europa, lo que le ha permitido ampliar su, de por sí, vasto repertorio de marcas de cervezas catadas.

Actualmente tiene dos novelas inéditas, aparte de las referidas en el listado adjunto, a la espera de un valiente editor que la dé a conocer al público. Piensa morirse un año de éstos, pero es paciente y se mantiene a la espera de que la fama y el éxito lo cubran de gloria. Y eso va a tardar.

Las fuentes de que abreva su obra. Cualquier ingenuo que lea alguna de sus obras pensaría que César López Cuadras tiene la musa amarrada a una pata de su escritorio, pero esto es sólo una ilusión. El trabajo de creación literaria, piensa él, tiene, más bien, sólo un 10 por ciento de inspiración, en tanto que de transpiración demanda un 90 por ciento: se trabaja sentado pero se suda.

En su concepción de la actividad creativa, considera que tres son las fuentes de las que abreva su obra: la experiencia de vida, sus lecturas de obras selectas de la literatura universal y el genio.

1.- De la primera tiene en mente, de manera primordial, su infancia en el callejón de la iglesia, sus paseos al campo de aviación y sus correrías por las huertas en las orillas del río Évora, donde le robaba mangos y ciruelas a don Cuco y se daba sus revolcones con La Ronca; también desempeñan un importante papel sus recuerdos de los paseos por la sierra de Surutato y las rancherías y arroyos de la sierrita de Los Parra, así como a la playa y campos pesqueros en las zonas estuarinas de Sinaloa, realizados durante su infancia y juventud.

2.- De sus lecturas puede enorgullecerse de su incursión por las obras de los grandes maestros, desde Homero hasta Juan Rulfo, pasando por el vasto territorio de la literatura rusa (Pushkin, Gogol, Tolstoi, Chéjov, Dostoievski, Gorki, entre otros), la inglesa (Shakespeare, Lawrence Stern, Jane Austen, Dickens, Constant, Lawrence, Huxley, etcétera), la francesa (Víctor Hugo, Balzac, Stendall, Flaubert, Zola, Proust y algunos otros), la centro-europea (Goethe, Grimmelshausen, Mann, Kafka, Musil, Rotht, Broch, y algunos más), la italiana (Dante, Bocaccio, Lampedusa, Pavese, Moravia, Calvino), la norteamericana (Melville, Hawthorne, Twain, Faulkner, Hemingway, Dos Pasos, Steinbeck, Capote, y otros), sin faltar, el siglo de oro español, con Cervantes a la cabeza.

De los autores latinoamericanos, frecuenta la obra de Ciro Alegría, Eustasio Rivera, Asturias, Carpentier, Güiraldes, Guimaraes Rosa, Machado de Asís, Borges, Cortázar, Monterroso, García Márquez, Piglia y algunos más, y de los mexicanos, tiene por favoritos al mencionado Rulfo, a Arreola, a Yáñez y a Guadalupe Dueñas. Lee ocasionalmente a Sor Juana, Las mil y una noche y la Biblia. En su juventud admiró a Fuentes, y en su madurez a Fernando del Pazo. Muchos otros escritores ha leído: Joyce, Graz, Cohetzee, Navokov, Oé, Andric, etcétera. De los escritores mexicanos contemporáneos lee a Sada, a Toscana, Parra, Élmer Mendoza. Detesta las obras de los autores del llamado “Creack”, con Volpi a la cabeza, por mamilas e inconsistentes.

3.- En cuanto al genio, por último, aún sigue a la espera inútil de que éste se manifieste.

Sus temas favoritos son la exploración del amor adúltero (la más pasional de todas las formas del amor) y las coloridas correrías de los narcotraficantes, a los que considera, ante todo, como seres humanos cuya condición y circunstancia merece la pena de ser explorada, pues, como sus demás congéneres, están dotados de sensibilidad y son sujetos de las mismas pasiones de los hombres y mujeres ordinarios. No cree en los llamados “Verdaderos valores”, y piensa, más bien, que todos, de una manera u otra, vivimos el conflicto ético entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Su punto de vista al respecto es el de que la base de estos conflictos se encuentra en el hecho de que todos los seres humanos somos víctimas de las pasiones (el amor, el poder, la ambición, el odio, etcétera), conflictos sin los cuales, por lo demás, la literatura y el arte en general no existirían, y la vida sería demasiado aburrida, más aún de lo que ya nos la hacen los políticos. La doble moral de la llamada “gente decente” le ha prodigado excelentes e innumerables horas de solaz cuando no sonoras carcajadas.

Tiene tres hijas, toda la luz, que han seguido sus malos consejos y han optado por dedicarse al arte, pues una es pintora de no malos pinceles, y las otras dos, bailarinas de danza contemporánea, ante la desolación de sus familiares, que deseaban que estudiaran una carrera “útil”, algo así como contabilidad, leyes o medicina, y no esos oficios con los que la gente se muere de hambre. Va a misa cuando muere algún familiar o amigo, o cuando un familiar o amigo se casa, sucesos ambos dignos de condolencia.

Continúa viajando por el mundo, viene a Sinaloa con relativa frecuencia, e invariablemente se le encontrará sentado al lado de una hielera retacada de cerveza bien helada.

Come frutas y verduras.

César López Cuadras

Principales trabajos

Publicados:

Ø La novela inconclusa de Bernardino Casablanca, Editorial U. de G., 2a. Edición, 1994. Primer lugar en el Primer concurso de Publicación de Obra Literaria, convocado por la Universidad de Guadalajara, 1993.

Ø La primera vez que vi a Kim Novak, volumen de cuentos y relatos publicados por la Universidad Autónoma de Sinaloa, 1996.

Ø Macho profundo (novela), publicada en coedición Universidad de Guadalajara y editorial Arlequín, colección El gran padrote. 1999.

Ø Cástulo Bojórquez (novela) Fondo de Cultura Económica, México, 2001.

Ø Mar de Cortés (volumen de cuentos) Instituto Municipal de Cultura, Culiacán, 2007.

Inéditos:

Ø El delfín de Kowalsky (novela).

Ø Cuatro muertos por capítulo (casi todos en buena salud) (novela).

Redacción/La Pared

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