“Manuel”: omisiones y culpas selladas

 De héroes y villanos

A poco más de un mes de que por Sinaloa pasara el huracán “Manuel”, que arrasó con comunidades y amplios sectores de ciudades, como en Culiacán, en donde sectores como Isla Musala, Valle Alto, Infonavit Humaya, la sindicatura de Costa Rica, entre otras zonas, resultaran severamente dañadas por las inundaciones, las autoridades del Gobierno del Estado y de los municipios ya sellaron para siempre la posibilidad de sancionar a los posibles responsables del desastre.

De manera unánime, desde el gobernador Mario López Valdez hasta los  alcaldes, incluidos el de Culiacán, Moisés Aarón Rivas Loaiza se lavaron las manos, y sus discursos quedaron en la ayuda utilitaria que se le podía brindar a los afectados, sin reparar en las posibles responsabilidades, ya sea por omisión o por corrupción, en que incurrieron quienes no respetaron leyes ni manuales ni reglamentos.

Y aquí no sólo embonan funcionarios gubernamentales sino, sobre todo, empresas constructoras que en lugar de darle la cara a sus clientes, aquellos hombres y mujeres que confiaron en ellos para fincar su patrimonio, buscaron cómo excusarse y exculparse de la misma forma en que lo hizo la autoridad civil: el huracán traía demasiada agua.

No se puede fundar sobre esta premisa, sobre este argumento, la inocencia. El desastre pudo ser menor si de verdad se hubieran tomado en cuenta los estudios que previamente se han hecho, sobre todo en la capital, para prevenir las inundaciones.

Ya por ejemplo, el famoso Atlas de Riesgo para Culiacán que tuvo un costo cercano a los tres millones de pesos, en donde la mayoría de los dineros fueron puestos por la Secretaría de Gobernación en el 2011, éste sí señala como zona de riesgo de inundación en primer lugar, en su apartado de arroyos en la ciudad, el Dren de Bacurimí, de cuyas márgenes surge el fraccionamiento Valle Alto. Lo mismo se indica en la Isla Musala y sitios adyacentes.

Lo que concluye el documento, sólo obtenido a través de Acceso a la Información (porque de otra forma fue imposible, y esto fue otra pifia de Protección Civil Municipal), es que los arroyos por donde se escurre el agua de las lluvias provoca inundaciones en diversos sectores de la ciudad, y que hasta el 2011 en que se elaboró, no había planeación alguna contra estas crecidas que por lo regular provocan colapsos en el tráfico. Y ello porque las obras de pavimentos en las ciudad lo impedían en muchos sentidos.

No es poco cosa lo que advierte el Atlas. Da un panorama de cómo Culiacán no tiene la capacidad para deshacerse del agua de las lluvias, los ríos Humaya y Tamazula se saturan, los drenajes se llenan de basura y no son suficientes para desfogar, amén del orgiástico crecimiento de la mancha urbana.

Y en el Atlas de Riesgo se consigna con precisión la cantidad de agua que pudiera arrastrar un fuerte fenómeno meteorológico, por lo que el argumento de que “Manuel” dejó mucha agua no es más que un pretexto.

Isla Musala y Desarrollo Tres Ríos, fincar sobre la nada

La otra mentira que se descubrió con el huracán fue que Isla Musala nunca fue el paraíso que muchos pretendieron.

“Musala Isla Bonita” fue parte de la etapa dos del Desarrollo Urbano Tres Ríos, de acuerdo con el Plan Parcial del proyecto, entregado a La Pared vía Infomex. Dicho plan fue aprobado tanto por la Conagua como por el Ayuntamiento.

La primera contradicción que dejó al descubierto “Manuel” fue que el Desarrollo Urbano Tres Ríos, fundado en 1991, tiene como principal objetivo generar y obtener recursos para la realización de obras que permitan:

Musala. Proyecto aprobado con Aarón Irízar.
Musala. Proyecto aprobado con Aarón Irízar.

“Reducir el riesgo de inundaciones ocasionadas por los ríos. Lo cual implica la construcción de obras que aumenten el control, encauzamiento de éstos, así como de las que les permitan mayor capacidad de conducción”

¿Y dónde se cumplió esta premisa? Al menos en la Isla Musala y otros sectores del DUTR no, aunque digan otra cosa los políticos.

Según el Plan Ejecutivo Parcial, Musala Isla Bonita cuenta con una extensión de 96-72-09.33 hectáreas y un promedio de precipitación pluvial de 658 milímetros, y que para controlar las fuertes avenidas del río Tamazula de dragarían los dos brazos que rodean la isla, ya que el arroyo El Bledal, que se une al río después de la presa Sanalona, era el que provocaba las inundaciones en la ciudad.

El documento señala, en su apartado de Niveles de inundación, que en las crecidas extraordinarias del Tamazula el río aumentaba 5.5 metros inundando las márgenes.

Por eso el plan consigna que la isla se rellenaría con 2 ó 1.5 metros de tierra para alzarla y la Conagua ya tenía aprobado el proyecto de dragado de los dos brazos del río. Cosa que según el alcalde Rivas Loaiza, quien era director del DUTR en ese tiempo, no se llevó a cabalidad debido a la falta de recursos.

Una vez aprobado el plan parcial vino el plan maestro para la fundación de la Isla. Como ya se ha dicho en algunos medios, la constructora que obtuvo los permisos para la construcción del proyecto fue la de Antonio Sosa Valencia, a la sazón identificado como presunto lavador de activos del narco.

El 17 de octubre del 2005, estando al frente del Ayuntamiento el actual senador del PRI, Aarón Irízar López, el Cabildo aprobó el dictamen elaborado por la Comisión de Urbanismo, Ecología y Obras Públicas la solicitud de la empresa Desarrollo Urbano Tres Ríos y/o Constructora Inzunza S.A de C.V., para llevar a cabo el conjunto habitacional “Musala Isla Bonita”.

La constructora de Toño Sosa, de acuerdo con la Ley de Desarrollo Urbano, entregó en área de donación para áreas verdes un total de 80 mil 754 metros cuadrados, de los cuales, hay que tenerlo muy presente, muchos lotes fueron permutados en el 2011 por el Cabildo que lideró Héctor Melesio Cuen Ojeda.

(De hecho, según trascendidos, estos terrenos permutados se hicieron a apoderados legales de Toño Sosa, con lo que la tierra volvería a su propiedad.)

En el resumen, las comisiones unidas del cabildo encontró que el proyecto cumplía “con todos los requisitos y normatividad vigente contemplados en la Ley de Desarrollo Urbano de Sinaloa, Reglamento de Construcción de Culiacán, y el plan sectorial de zonificación y uso de suelo del municipio, por lo que el dictamen fue aprobado de manera unánime.

Negocios de pocos, pérdida de muchos.

Responsabilidades

En ese sentido, las empresas constructoras y las autoridades que aprobaron todos los permisos deberían ser las investigadas.

En la Ley de Protección Civil de Sinaloa (aunque faltaría un estudio profundo y de mayor interpretación) se consigna que las sanciones se aplicarán a quienes no cuenten con un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros.

Según la Consufec, en este tipo de seguros también se incluyen los daños patrimoniales por inundaciones.

Los alcaldes y sus declaraciones

El martes próximo la Ceaipes resolverá el recurso de revisión interpuesto contra los municipios de Ahome, Guasave, Mocorito, Sinaloa y Mazatlán por negar las versiones públicas de las declaraciones patrimoniales de los alcaldes. Estos municipios, apelando a la mala voluntad de los alcaldes y a la flexibilidad de las leyes, ocultaron la información.

Ejemplo de transparencia, por el contrario, fueron el alcalde de Choix, Badiraguato, Elota, Escuinapa, Angostura, Salvador Alvarado y Culiacán, unos más transparentes que otros.

En otros casos, como El Fuerte, Cosalá, Concordia y Navolato, sus unidades de enlace ni siquiera se molestaron de darle trámite a la solicitud, a pesar de que se les dio una semana más por la contingencia del huracán.

Ya confirmamos que ningún diputados del Congreso, al rendir su declaración patrimonial, dio su autorización de hacer pública su declaración, por lo que vamos a esperar a ver si el Legislativo le da cumplimiento al fallo del órgano garante de transparencia.

 Por Martín Durán

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