De héroes y villanos
A estas alturas poco puede decirse ya del resultado negativo que tuvo el director de la Policía Ministerial, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez en el examen de control de confianza que la Procuraduría General de la República le practicó en abril del 2011, cuando se perfilaba para tomar el control de todas las corporaciones policiacas en el estado.
Ya la decisión de Mario López Valdez es de sostenerlo en el puesto pase lo que pase y contra viento y marea, y a pesar de todo. Pero hay algo que viene diciendo Malova a los medios de comunicación que lo cuestionan sobre su cuestionado comandante, y es que el jefe del Ejecutivo asegura que “Chuy Toño” ha ayudado a disminuir los índices delictivos en Sinaloa, cuando esta afirmación es una verdad a medias, o una mentira incompleta. Depende de cómo quiera verse el asunto.
Lo cierto es que homicidios en el territorio de los once ríos hay. Muestra de ello es que enero y marzo cerraron con más de cien asesinatos; exceptuando febrero, que terminó con 75 muertes, según la cifras de la Procuraduría General de Justicia del Estado, que pueden consultarse libremente en su sitio web.
El año pasado, el único mes que concluyó con menos de 100 homicidios fue agosto, y ya por eso Malova lo andaba presumiendo, al grado de decir cuando estuvo el todavía presidente Felipe Calderón Hinojosa, al inaugurar una carretera en Culiacán, que en Sinaloa ya no había secuestros.
Éste es un delito que desde que llegó Mario López Valdez ha aumentado, y los números están ahí palpables, así como las violaciones, el homicidio culposo, entre otros.
Claro, también hay otros que han ido a la baja, como el robo bancario y el robo a comercio.
Tampoco los crímenes que han causado escándalo en la clase política y en la sociedad no han sido resueltos. Ni el del periodista Humberto Millán Salazar, ni el de Luis Pérez Hernández, ni el de decenas de mujeres y víctimas inocentes que han caído durante los primeros años del sexenio de Malova.
Mucho menos aquellos crímenes que tengan un tufo a narcotráfico…
Entonces, ¿en dónde están las virtudes de “Chuy Toño”? ¿Qué es un comandante de “huevos”? ¿Qué metió en cintura a los narcos, a los comandos, llámense ántrax, chapos isidros, mazatlecos? ¿En serio es creíble eso?
Si bien es cierto que la Policía Ministerial le dio cacería al grupo criminal de Los Mazatlecos, gente de los Beltrán Leyva que operan en el norte y sur del estado, al cártel de Sinaloa se le ve intocable.
Pero eso sí, ellos garantizan la paz, los ajustes de cuentas normales, y ya la Policía Ministerial y todas las hordas policiacas garantizarán no tocar sus intereses, transformados en narcotienditas, expendios clandestinos donde también fluye la droga, el tráfico al aire libre de madrugada.
¿Por eso le conviene al Estado sostener a “Chuy Toño”? ¿Por que es el único que puede “pacificar” las plazas?
Esa es, pues, la lógica pragmática de que el veneno se mata con veneno, y que es mejor dejar a los criminales seguir operando en su jale sin molestar el avispero que enfrentar su furia. Y para ello es conveniente alguien que sepa hablar el mismo lenguaje.
Desde Palacio de Gobierno nos mienten… ¿”Chuy Toño” fue el que arregló el gran problema –triste y lastimoso- de los miles de desplazados de la sierra?
Malova, cuando encaró a Jesús Vizcarra en el último debate de cara a la elección del 2010, le soltó que para combatir a la delincuencia se necesitaba no ser parte de ella… Por la boca muere el pez.
El mando único
Conversando con un agente de la Policía Estatal Preventiva, me decía que tras la muerte de los dos militares en Mazatlán el mes pasado, sus compañeros estaban replegados debido a que el Ejército no los apoyaba en los rondines.
No querían salir en la madrugada porque tenían de apoyo dos patrullas de la municipal con sólo dos policías, pero entonces llegó un policía ministerial a la base y los amenazó: “Tienen que salir ustedes solos, es una orden del 1 (Chuy Toño), y si no quieren tener problemas lo tienen que hacer”.
“Ya sabemos quien manda aquí”, me dijo el agente.
Filtraciones
Juan Pablo Yamuni, el flamante jefe de la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas fue cuestionado por los periodistas sobre la posible filtración de información a El Debate de las casitas del ex subsecretario de Medio Ambiente, Humberto Huerta Salazar.
De inmediato dijo que de su oficina no salió, y declaró que de hacerse todos los días fuera tema de comentario los datos que esta dirección recaba… ¿Entonces sí hay muchas irregularidades encontradas en su área? Lo bueno es que ya agarró a los peces gordos de la corrupción.
Otra cosa que es interesante es que algunos dan por hecho de que el expediente contra Huerta Salazar se urdió en la Unidad de Transparencia y en las catacumbas del Tercer Piso, y que todo fue dirigido para tronar a ex funcionario, a quien seguramente no le pasará nada (puede retirarse feliz en su casa de San Diego).
No pocas veces cuando se destapa una cloaca, periodistas y políticos tratan de establecer, por medio de especulaciones a veces, de dónde salió el golpeteo.
En el caso de Huerta el periódico de inmediato dio un norte: dos días después salió una botina portada relacionando a funcionarios presuntamente corruptos con Arturo Duarte García, aspirante a la alcaldía de Ahome, y niño consentido del gobernador.
El caso es que en efecto, muchas veces las revelaciones periodísticas se trabajan desde gobierno. Ahí está el caso de las permutas de Héctor Melesio Cuen Ojeda, cuyo expediente completo no se pudo obtener de otra forma más que la filtración directa del Ayunatmiento.
Pero no por esto, la corrupción deja de ser cierta y comprobable. Sin embargo, todo queda en fuegos fatuos de la política.
Y con esto nos despedimos, agradeciendo a los dos o tres lectores que han seguido La Pared, que día a día gana terreno dentro del mundo periodístico. Y por ello, trataremos de hacer tres días a la semana esta columna, para recoger los puntos de vista del clima allá afuera.
Martín Durán