La trágica historia que conmocionó a Mocorito

Mocorito, Sin.-  Antes de que José Juan Rocha Zazueta matara a Xitlalyt Yukey Corrales Mora, la pareja no eran más que otros dos habitantes de Mocorito, de quienes se conocía únicamente porque el pueblo es pequeño. Ahora, luego de Xitlalyt muriera a manos de su esposo, en Mocorito no se habla de otra cosa.

En la escuela donde estudiaban, en las tiendas, en taquerías y restaurantes, incluso en la fila del banco, la pareja es ahora el centro de todas las conversaciones, como si el pueblo ya no fuera el mismo luego del incidente en la extensión de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Sinaloa en este municipio.

Ya los jóvenes eran famosos desde su más tierna infancia, pues desde entonces las cosas ya apuntaban a que terminarían juntos, pero no fue hasta que estaban en la secundaria cuando José Juan se decidió a pedirle a la joven que fuera su novia.

Según los pobladores, cuando la relación inició todo era a pedir de boca, y había quienes ya desde entonces auguraban un matrimonio. No se equivocaron, pues luego de años de relación decidieron por fin dar el paso y casarse.

Pero no, las cosas no siempre son lo que parecen. José Juan se volvió un hombre celoso y obsesivo; hay quienes se atreven a decir que no faltaba mucho para que llegara a los golpes con su pareja, pues varias veces causó destrozos en casa de la madre de Xitlalyt.

“No sé si algunas vez llegaron a los golpes, pero sí se que varias veces este muchacho fue a la casa de la señora un día que la chamaca estaba sola. Andaban peleados y ella no le quiso abrir la puerta, y entonces el muchacho le quebró unos vidrios. En otra ocasión creo que casi le tumba la puerta, pero la mamá llegó antes y se tuvo que ir el muchacho. Era muy explosivo”, dijo uno de los vecinos de doña Petra, madre de la joven.

Otro de los pobladores que no quiso dar su nombre dijo que el del mal carácter era José, pero cuando nació su hijo ella contribuyó a que las cosas empeoraran, pues le negaba el derecho de verlo.

“Ella los primeros días no lo quería dejar ver al niño. Él era lo que quería nomás, incluso una vez lo vi desesperado porque la muchacha le negaba el derecho a reconocerlo como papá, no quería registrarlo con su nombre”, señaló.

Hubo quienes se atrevieron a especular más allá, y aunque no lo dijeron con todas las letras, dejaron entrever la sospecha de que podrían existir conflictos amorosos por causas de infidelidad.

“Ella era muy alegre, muy sonriente. Siempre estaba contenta y era amiguera. En la escuela todo el mundo se llevaba bien con ella. Quién sabe, a lo mejor pudo ser por ahí”, dijo un tercer vecino.

 

“La vamos a extrañar”

El pasado viernes era el último día de clases de su primera semana luego de que decidió retomar su carrera. Sus compañeros la habían alentado para que continuara luego de que nació su bebé, pues había pensado en renunciar para dedicarse a él por completo.

“Nosotros les decíamos que no se fuera, que era por su futuro y el de su bebito que tenía que seguir estudiando. Al principio estuvo indecisa, pero siempre sí se había quedado. Tenía muchas ganas, y estaba decidida a terminar”, dijo una de sus compañeras de clase.

Ese día las cosas transcurrían de forma normal. Cuando José Juan entró a la universidad el guardia decidió dejarlo entrar porque todos los estudiantes lo conocen, lo han visto muchas veces.

“Yo lo vi y no le dije nada, ya todos lo conocen y no creí que fuera a causar ningún problema si entraba”, dijo el guardia.

Pero todos ignoraban algo: José Juan venía armado y con la intensión de quitarle la vida a quien fuera su esposa. Para ello le dio un tiro en la cabeza y, una vez que vio lo que había hecho, intentó acabar también con su vida pero no lo logró.

Los jóvenes que escucharon el disparo y luego vieron el cuerpo de su compañera en el pavimento recuerdan el hecho y prefieren no hablar de eso. Huyen a las preguntas y esquivan las miradas, incluso entre ellos.

“La vamos a extrañar, porque era buena muchacha. No andaba metida en nada malo y lo único que quería era sacar adelante a su bebé”, afirmó la misma compañera de antes.

El pequeño se quedó al cuidado de la familia de la madre de Xitlalyt, quien, debido a las circunstancias, no permitirá que la familia de José pida su guarda y custodia.

 

Un bien por un mal

 José Juan se encuentra en el Hospital General de Culiacán, con un diagnóstico de muerte cerebral y los doctores le dan poca esperanza de salvación, por lo que la decisión final será desconectarlo o dejarlo en estado vegetal.

Sin embargo, ante la expectativa de los doctores y las autoridades de salud en el estado, la familia se prepara para lo peor han tomado una decisión de lo que harán con el cuerpo una vez que el joven deje de vivir.

“Vamos a donar sus órganos. Yo sé que no se compara con lo que hizo, pero queremos de alguna forma enmendar lo que él hizo. Vamos a hacerle un bien a alguien por el mal que él hizo”, dijo Gabriela de Jesús Rocha Zazueta, hermana de José Juan.

Elier Lizárraga/La Pared

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