La demolición de la vieja casa donde a Iván y Jael les robaron la infancia fue demolida ayer, pero este episodio de barbarie en Sinaloa no concluye con la destrucción de los cimientos del lugar donde fue el escenario de la muerte de Jael. Ahí está el solar baldío recordando la tragedia, como la recuerdan los familiares, que piden por Iván para que se recupere de las severas quemaduras. Aquí parte de la historia.
El pequeño Jael no quiso ir a la guardería y prefirió quedarse en casa de su abuela durante los días de asueto por el Día del Niño y el Día del trabajo. Pero el 2 de mayo una desgracia ocurrió en casa de la señora Emerita Beltrán Cebreros.
La abuela de los menores Iván y Jael, de 10 años y cuatro años, respectivamente, había salido un momento a la tienda, y cuando regresó se encontró con la casa en llamas, y el más grande de los niños fue amarrado con cinta canela y encerrado en un armario, mientras que el más pequeño sufría por las quemaduras.
El resultado de esto es ya de todos conocido: Jael murió a causa de las quemaduras durante el fin de semana.
Luis Enrique Flores Niebla, tío de los menores, es quien cuenta la historia en esta ocasión, pues la madre y la abuela de Jael se encuentran en un hospital especializado en el tratamiento de quemaduras en Sacramento, California.
Cuando habla de los niños lo hace en pasado, pues aunque Jael logró sobrevivir su ausencia lo hace creer que también se fue con su primo.
“Eran niños con una vida normal, muy divertidos. Eran muy apegados a la familia y sus papás no tenían ningún tipo de problemas. El más grandes se la pasaba en la escuela, y el otro apenas iba a la guardería, ya iba a entrar al kínder”, cuenta.
El par de niños se portaba tan bien, dice Flores Niebla, que el día trágico la abuela había salido a comprar algo a la tienda y dejó a Jael encargado de Iván. De regreso a casa, pasó por el negocio del tío de los menores, a escasas dos cuadras de su casa, para preguntarle si quería agua. Al responder este que sí, la mujer le dijo que en un momento más el niño más grande iría a llevársela. Pero no fue.
“La señora no iba a tardar nada, era en el mismo momento que iba a regresar, por eso los dejó solos. Ese día me iba a mandar unos galones de agua con el niño más grande, pero ya no volvió”, lamenta.
Hasta ese momento, los niños llevaban una vida feliz y tranquila, como la de cualquier otro.
El siniestro
La abuela llegó a la casa sólo para encontrársela en llamas, sin explicación alguna de lo que había sucedido. Nadie más que ella y Jael saben lo que pasó en esos minutos que significaron la muerte de Iván, pero ninguno de ellos se encuentra en la ciudad.
Enrique Flores señala que, según los vecinos y algunas personas que se encontraban en el lugar, una camioneta llegó al domicilio y de ella descendieron varios sujetos armados.
Eran cerca de las nueve de la mañana cuando estos supuestamente entraron a la casa, amarraron a Jael y lo encerraron en el closet, y posteriormente le prendieron fuego. El domicilio se encontraba en la calle Venustiano Carranza e Ignacio Ramírez, en la colonia Mazatlán.
Los vecinos llamaron a los bomberos, pero estos no llegaron a tiempo. Los niños fueron trasladados inmediatamente a un hospital por paramédicos de la Cruz Roja, pero Jael no logró sobrevivir.
Casa de familia
Otro motivo para que los niños se encontraran en la casa es que la señora Emerita Cebreros era quien regularmente cuidaba a sus nietos por la mañana para luego llevarlos a la escuela, pues todas sus hijas trabajan desde temprano.
“Ellas recalan aquí y dejan a los niños con la señora. Pero ya no hay casa. En la tarde se encargaba de pasar por ellos a la escuela y se hacía cargo de ellos hasta que sus mamás salían de trabajar. Es una casa familiar, todas las hijas de la señora recalan aquí a comer”, cuenta.
Era una construcción que tenía más de 40 años, pero quedó reducida a escombros debido a las llamas. Todavía la tarde de este miércoles personal del Ayuntamiento se encontraba realizando trabajos de demolición en lo que quedaba del inmueble.
“Tenía más de cuarenta años la casa. Mi esposa creció ahí, y los niños también iban a crecer ahí”, señaló.
Investigaciones
Luis Enrique Flores reveló que las investigaciones que realiza el Ministerio Público van en dos direcciones: la primera es por el incendio, el cual se presume que fue provocado, mientras que la segunda se centra sobre los presuntos responsables, quienes supuestamente no son de la localidad.
“Las investigaciones están abiertas, pero no podemos decir con certeza qué pasó, sería muy prematuro decirlo. Pero están abiertas dos investigaciones, una es por el incendio y la otra porque se trataba de gente de fuera, gente armada”, indicó.
Sin embargo, admite que lamentablemente fueron pocos los testigos que pueden sostener dicha tesis, pues debido a que el incendio ocurrió en las primeras horas de la mañana la mayoría de las personas se encontraban trabajando.
“Todos estamos sorprendidos. Toda la colonia está triste por este caso porque lo que hicieron fue con mucha saña, contra dos inocentes. ¿Quién va a hacer eso? Alguien que no tiene corazón”.
Los habitantes de la colonia Mazatlán no sólo rezan porque el pequeño Iván se recupere en Sacramento, también para que las autoridades sean capaces de dar con los responsables y se haga justicia por la muerte del pequeño Jael.
Por Elier Lizárraga
