Exponen “Proyecciones Místicas”

Por Alexander Quiñónez

La Escuela de Artes de la UAS ha abierto una muestra individual integrada con la obra pictórica de José Luis Arias. La noche del jueves 22, en la galería José Luis Cuevas de dicho plantel, un público integrado por estudiantes y demás invitados atestiguaron la apertura de una exposición en la que su autor pretende evocar la mística de nuestro lado del mundo: Proyecciones Místicas.

José Luis Arias Benítez (Mazatlán, Sinaloa, 1966), es artista visual e inició su formación en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Posteriormente la continúa en la Escuela de Artes Visuales de Monte Morelos, Nuevo León, para luego alcanzar el grado de Maestría con especialidad en Pintura, eso en el Instituto Allende, San Miguel de Allende, Guanajuato. Cuenta con cerca de 20 exposiciones individuales y múltiples colectivas en distintos foros de México, Cuba y Estados Unidos. Actualmente dirige talleres de pintura en el Centro de las artes Centenario, del Instituto Sinaloense de Cultura.

La muestra llama la atención a partir de que una persona que cuente con un acercamiento básico a las artes puede ver la referencia tan clara a grandes obras del arte universal, piezas de los grandes maestros en las que Arias retoma elementos para expresar su sensación de la mística, temática que sentí queda patente más que nada en unas obras de temática religiosa (de santos) parte de la selección. Pero Arias no se estanca en retomar a los grandes maestros, de hecho, la pieza que da bienvenida al público tiene notables, claros y obvios referentes a la obra del artista mexicano Pedro Friedeberg, situación que se patentiza desde el primer vistazo a la obra. En lo particular, la exhibición me fue una invitación a la reflexión, pero no precisamente de las obras expuestas, sino del arte en nuestro estado, he aquí algunas facetas básicas de la misma, partiendo, eso si, de un análisis somero de las obras expuestas.

En Proyecciones Místicas prácticamente cada obra es en cierta medida un autorretrato, además de que en muchas de las piezas se deja entrever ese salto que estoy seguro esta por dar la plástica en Sinaloa en sus temáticas, concepciones y visión; el problema estaría en que ese salto no este acompañado de una técnica a su nivel. Y de eso las obras de Arias son algo muy claro: al manejar un verdaderamente buen tema, medianamente bien desarrollado, hay que tener una técnica algo más de buena.

Si tomamos en cuenta que quien a mi me parece uno de los precursores del salto temático del que hablo cuenta con los estudios necesarios y hasta de maestría en pintura, estamos ante la radiografía de una problemática en las artes plásticas y visuales de Sinaloa. Esto es: el que las personas (artistas), preparadas y con trayectoria, no den el ancho a la hora que se espere deban darlo. Eso es, expresar las buenas ideas con una buena técnica.

Al otro lado de la moneda, en el lado bueno de la idea y técnica, la expo de Arias me recordó el caso de cómo hace unos quinientos años, un pintor de veintiocho años en Nuremberg, Alemania, tuvo la genialidad de hacerse un autorretrato, presentándose a él mismo como una reminiscencia de Cristo (más o menos como lo que a Ernesto Ríos le sale tan mal), su idea era mostrar sus magnificas habilidades técnicas apelando a un tema que apelaba a las masas y manejando la lógica de que si él podía presentarse en un cuadro como el hijo de Dios podía retratar mejor que nadie, su nombre, Alberto Durero, un gran ejemplo de gran artista y buen hombre de negocios, que con la técnica de grabado logro acercar el arte hasta los hogares clasemedieros de toda Europa, hace cinco siglos.

Aclaro, creo que Arias es bueno, si le mandaría a hacer un retrato, -por ejemplo-, pero se ve que en esta específica ocasión, no esta al ancho de las circunstancias para las cuales se sabe que esta formativa y cognoscitivamente preparado. La repetición constante de su rostro en tantos autorretratos no se acompaña de un manejo diestro de su propia fisionomía, las manos, esas si ya son un asunto triste. Y al mencionar eso me refiero a su técnica, lo que sería genial si lo que se presentara contase con características impresionistas o abstractas y por tanto permitiera una libertad azarosa en las obras –y su técnica-, pero al no ser así, y al presentar el trabajo en una Escuela de Artes, se espera que el trabajo este al nivel de la crítica que las personas ahí formadas y formadoras, están preparadas y afiladas para hacer de cuanta pieza artística le pongan enfrente.

En esa situación de nivel formativo y aparente disparidad en el resultado técnico, Arias no esta solo, es casi común denominador de muchos de los creadores de nuestro estado, en los más de los casos, del país entero. Eso en materia de las artes.

Como un ejemplo de ello es lo bien pagado y muy demandado que llega a ser el trabajo artesanal de verdadera calidad y lo poco demandado y de deficiente factura (pero muy ofertado) que esta el trabajo de artistas y pintores. Eso llega a provocar males endémicos del arte en México en los que el mercado del arte no absorbe (y generalmente no le interesa) el enorme cúmulo de obras de tanto creador plástico y visual, y acaba siendo el Estado el demandado a ofertar becas y proyectos (y amafiados premios) por los que miríadas de creadores rinden pleitesía en fila año tras año. También provoca que la gente no asista a exposiciones que en enormes galerías presentan fierros quemados o montones de ladrillos. El público no asiste a exhibiciones que no le hablan en un leguaje medianamente comprensible, ni lo hará, porque no tiene que hacerlo. Sinaloa hace ya tiempo esta para tener una alta calidad en las obras de sus creadores más preparados y aventajados, algo como lo que Ernesto Ríos solía ser, como José Luis Arias por su preparación debiese ser, o como Osiris Padilla lo es.

La exposición estará en las paredes de la galería José Luis Cuevas de la Escuela de Artes por más o menos un mes. Invito a su visita en ese lugar idóneo y solariego  a solo una cuadra detrás de Catedral. Invito también a una reflexión personal sobre el rumbo de nuestras artes al observar las obras de Arias, que después de todo es parte de la plástica sinaloense y bien merece la dignidad de ser apreciada y analizada.

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