Enemigo en casa: morir a manos de la pareja

De acuerdo con la RAE, un “uxoricida” es aquel hombre que mata a su mujer. Viene del latín “uxor”, “oris”, mujer, esposa y -cida. Pero más allá de las etimologías, en Sinaloa este tipo de hechos que incluye el suicidio del homicida ha encendido la alerta, al registrarse cuatro casos en menos del último mes. Nadie ha podido explicar tanta tragedia contenida en estas muertes, mucho menos los homicidios a secas.

Costa Rica, Sin.-En algún momento de la madrugada, bebido y quizá con la sangre enervada, después de una vida compartida con su mujer, don Lupe tomó el .22 que por años guardaba en su gaveta y le disparó a su esposa justo a la cabeza mientras dormía. Nadie escuchó aquel sonido seco perderse en el caserón, un día después de que la tromba desolara al pueblo.

Nadie, tampoco -como lo afirman testigos-, oyó los pasos del anciano descender por las escaleras, entrar a su habitación y volarse los sesos de otro tiro. La empleada de doña Lola que llegó la mañana del sábado a iniciar las labores en la tortillería contigua se sorprendió porque la casa estaba en silencio.

“Doña Lola es bien madrugadora, ella abre siempre la tortillería por las mañanas”, se dijo la muchacha.

Le gritó desde la calle, suponiendo que la señora de 64 años seguía dormida. Se asomó por el negocio, esperando que la figura de la anciana maciza surgiera entre los costales de harina de maíz.

Nadie le respondió. Entonces se asomó a la habitación de don Lupe, y lo vio sentado en un sillón, con sangre en la cabeza. Más tarde, uno de sus hijos hallaría el rifle a un lado de su padre, y a su madre muerta sobre cama de la habitación de la segunda planta.

Este también, sería el cuarto caso en Sinaloa en donde un hombre despoja de la vida a su pareja, y enseguida termina con la suya. Y en el transcurso de un mes.

II

Los testigos coinciden en que José Guadalupe Loaiza Sicairos -72 años de edad- estuvo bebiendo cerveza al caer la tarde del viernes. Acostumbraba a sentarse en la mesa de jardín de la casa, que da a la calle Veracruz. Tomaba solo, pensando en la muerte siempre.

En el pasado, cuentan que había sufrido de una enfermedad esquizoide que había llevado a la familia a internarlo varias veces en el Hospital Psiquiátrico. Tenía mal carácter y hasta salía de pleito con los empleados que le ayudaban en la labranza.

Parecía que solo su esposa entendía ese carácter. Ella, una mujer fuerte, trabajadora, había fundado con el paso de las décadas seis tortillerías y dos zapaterías en el Centro de Costa Rica.

A María Lorenza Cárdenas Serrano nadie le decía así, sino doña Lola. Doña Lola esto, doña Lola lo otro, y ella se ocupaba en la operatividad de sus negocios. Allá anda doña Lola en la camioneta llevando y trayendo costales de masa para las tortillerías. Acá doña Lola abriendo a primera hora el local enseguida de su casa. Y cuidadito con que lleguen tarde, les advertía a sus empleadas.

Pero la querían, era buena patrona. Incluso cuando don Lupe se ponía renuente para que las chicas le trajeran cerveza del expendio, doña Lola prefería ir ella que molestar a las trabajadoras.

Don Lupe se sentaba allí, en el patio, a jalarle a su rifle de postas. Porque tenía dos rifles. El calibre .22 y uno de postas que usaba para espantar a las palomas que llegaban por su casa.

A pocos le parecía normal, pero contra todo el matrimonio se sostenía en su rutina. Ella tenía tiempo que dormía sola en la habitación de la segunda planta, mientras él ocupaba una pequeña habitación de la planta baja.

Por la forma de ser del padre, una de sus hijas le insistía a veces que dejara la casa familiar y se trasladara a vivir con ella, pero su madre se obstinaba en continuar en aquella casa de paredes grises que habían levantado sobre la calle Independencia, en pleno Centro de la sindicatura. En otro tiempo, se veía ir y venir al hijo menor del matrimonio, un muchacho que había nacido con síndrome de down y que hace poco tiempo falleció.

Pero don Lupe y doña Lola habían tenido otros cuatro hijos que hacían vida en otras partes del pueblo. Liberada de la crianza de los hijos, doña Lola vivía para sus negocios.

III

En la víspera de su asesinato, doña Lola tuvo buena venta en la tortillería contigua a su domicilio. La precaución de tener una pequeña planta generadora de energía hizo que el negocio siguiera funcionando después del paso del huracán “Manuel”. Se podría decir que estaba contenta, pues nadie más había producido tortillas tras el corte de electricidad que había en el municipio.

Tal vez por eso no le importunó que su marido volviera a beber en el patio. La última imagen que las empleadas guardan de la mujer entrada en carnes es de una señora plantosa, inagotable.

Todo ocurrió de la noche del viernes a la madrugada del sábado. Los vecinos dijeron a la policía que no escucharon ruidos de disparos en el transcurso de ese tiempo. La policía informó a la prensa que la pareja había discutido fuertemente, y de ahí que José Guadalupe la matara y más tarde él se quitara la vida.

Esta versión no fue aceptada por quienes conocieron al matrimonio. “Simplemente la mató dormida”, refieren.

Y en el ambiente flota la palabra “esquizofrenia”, “locura”, para definir la inestabilidad mental del padre de familia.

La casa, la mañana del sábado en que corrió la noticia por todo Costa Rica, fue rodeada por agentes policiacos y elementos del Ejército. Los peritos descubrieron el .22 a un lado del cadáver de don Lupe. Muy tarde los cercanos pensaron que el anciano nunca debió guardar armas en su cuarto.

IV

Apenas el 23 de agosto, un joven asesinó a su pareja -con un proceso de divorcio encima- en el interior de la extensión de la Facultad de Contabilidad y Administración de Mocorito. El hecho hizo implosión en el estado por tratarse de un hecho ocurrido en una escuela de la UAS.

A los días, el 2 de septimbre, otro joven asesinó a su novia en el fraccionamiento Montesierra de Culiacán. Las causas no se establieron. Él apenas sobrevivió unas horas después de darse un tiro a la cabeza, pero murió.

En Mazatlán, el 10 de septiembre, un padre de familia le arrancó la vida a su hija tras haber dejado mal herida a su esposa, quien sobrevivó a la tragedia.

Hasta ahora, nadie ha explicado el fondo de los casos. Sólo queda el asombro al pie de la tragedia que han vivido estas familias.

Martín Durán/La Pared

One thought on “Enemigo en casa: morir a manos de la pareja

  1. Para el pesar de todos esta maravillosa mujer con gran fuerza interior, exterior se nos ido, ya está con su hijo mayor con síndrome de down no menor como lo publican, ella desde que falleció su hijo todos observamos como es que en su vida ya había perdido la mitad de su ser, a pesar de tener otros hijos, nietos su vida jamás fue igual, ahora que ya no esta se siente en el aire para las personas que convivimos con ella un enorme vacío que jamás se llenará, noche con noche la sueño y no momentos en lo cual viví in ella si no en otro plano, como si nos estuviera cuidando desde otro lugar, lo que hizo este señor jamás se lo vamos a perdonar ya que para mi, para todo aquella persona que la conocía tenía una palabra de apoyo y todo su apoyo, dejo inconclusos muchoooos proyectos, dejo hijos que la adoraban, hijos los cuales vivían solo para complacer el ejemplo que ella nos dio siempre día con día, a pesar del tiempo sigo sin entender porque a personas buenas les toca la de perder, cae en manos de gente indeseable y a pesar se que siempre se le dijo que lo dejara jamás quiso, no se pero DOÑA LOLITA se nos ha ido dejándonos un enorme vacío el cual no se sí se podrá llenar jamás. Te amo donde quiera que estés, siempre vas a estar en mi corazón.

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