El sucesor del “Chapo”

Socio, amigo, compadre y mancuerna de Joaquín “el Chapo” Guzmán desde que se fugó de Puente Grande, el ex agente de la desaparecida Policía Judicial del Estado, Dámaso López Núñez -requerido por la justicia norteamericana desde hace casi un año-, se perfila para ser el heredero del imperio del capo detenido en un condominio de Mazatlán. Hombre de negocios, de trato cortés, deferente, mirada inteligente, quienes lo conocieron en su época de servidor público lo describen como alguien que despide un hálito de confianza y una pulcritud de banquero. Es, también, el hombre que ayudó a Guzmán Loera a evadirse de la justicia enero de 2001.

México, DF.-Desde que orquestó la fuga el penal de Puente Grande, Jalisco, Dámaso Lopez Núñez se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza del capo oriundo de La Tuna, Badiraguato, y durante años permaneció en el bajo perfil hasta que el año pasado el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo puso en su “lista negra” y dos meses después una corte de Virginia libró una orden de aprehensión en su contra por narcotráfico.

Originario de la sindicatura de Eldorado, López Núñez fue en los años 90 coordinador del grupo de Robo de Vehículos de la entonces Policía Judicial del Estado y más tarde, siendo abogado, se convirtió en ministerio público.

Era, desde aquel entonces, un hombre de maneras educadas, y que sabía tratar a sus interlocutores con confianza.

Fue así como el licenciado se coló al sistema federal penitenciario a fines del sexenio de Ernesto Zedillo, y para el 2000 ya se encontraba como subdirector de seguridad del penal en donde se encontraba Guzmán Loera, y desde ese puesto comenzó a colaborar con el capo, entonces bajo el apoyo de los hermanos Beltrán Leyva.

Fuentes de aquella época coinciden que el liderazgo más fuerte lo ejercía la familia Beltrán Leyva, emparentada con Joaquín por medio de una prima que estaba casada con Alfredo, estableciéndose la familia Beltrán Guzmán, el apellido que lleva el heredero del “Mochomo”. Eran, pues, los Beltrán los que proveían de recursos económicos al “Chapo” estando en prisión.

Dos meses antes de la fuga, ejecutada el 19 de enero del 2001, López Núñez renunció al cargo que tenía en Puente Grande, y a decir de la periodista Anabel Hernández, en su libro Los Señores del Narco, fue el encargado de la logística de la partida.

Fue cuando a partir de ahí que Dámaso comenzó a ser conocido como uno de sus colaboradores más fieles del capo, que tras el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, “el Niño de Oro”, en la Plaza Cinépolis de Culiacán, ascendió en el mundo del narcotráfico sinaloense, y con ello desató al guerra al seno de las organizaciones criminales que operaban en el estado.

El poderío del señor de Eldorado se acrecentó con los años, y fundó su feudo al sur del municipio, en donde empezó a ser visible para las autoridades federales a partir del 2008, cuando el Ejército aseguró un domicilio a espaldas del edificio Central de la UAS, en donde encontraron más de cinco millones de dólares.

La historia de una orden de aprehensión fallida

Después del aseguramiento de los cinco millones de dólares a mediados del 2008, la SIEDO vino a Culiacán a realizar una serie de cateos un año más tarde.

Fue el 21 julio del 2009 cuando fueron arrestados cuatro personas de la organización de Sinaloa en dos domicilios de la ciudad, que la PGR vinculó con López Núñez.

Aquella mañana los agentes federales cayeron en Las Quintas y detuvieron al ex agente de la Policía Federal, César Tovar Chávez, Vanessa Selene Muñiz Ortiz y a Juan José Olguín Casillas. En la casa que aseguraron localizaron dinero y equipo sofisticado para intervenir llamadas.

En la colonia Las Vegas fue detenida ese mismo día Sandra Gisel Acosta Quintero, quien al ser arrestada mostró varias credenciales falsas.

Acosta Quintero, se supo luego, era la viuda del extinto narcotraficante Julio César Quintero Beltrán, alias el Julión, asesinado a balazos el 15 de julio del 2005 en una céntrica calle de la capital.

Meses más tarde, el 12 de octubre de 2009, la PGR envió un comunicado donde informaba la formal prisión de los cuatro detenidos, así como la relación que existía entre Sandra y Dámaso López.

“De la investigación que realizó el Fiscal de la Federación se desprenden elementos que relacionan a Sandra Gisel Acosta Quintero con Dámaso López Núñez, –quien fungió como Director de Seguridad Interna del CEFERESO 2, del municipio del Salto, Jalisco, cuando se encontraban interno Joaquín Guzmán Loera– y con Julio César Beltrán Quintero, señalado como familiar y miembro de la organización de los Beltrán Leyva”, señala el comunicado de la PGR

Además, fue en esa misma investigación bajo el expediente 88/2009 se relacionó a López Núñez con el aseguramiento de más de 5 millones de pesos.

Una vez consignado por la PGR el expediente, el juez federal libró la orden en su contra en febrero del 2011, pero en diciembre del 2012, otro juez federal otorgó el amparo de la justicia federal al  “Licenciado”: ordenó dejar sin efecto el mandamiento judicial.

Lo ficha EU

Pero más tardó en ganar un amparo en los tribunales mexicanos que en ser fichado por el Tesoro de Estados Unidos. El 6 de enero de 2013, el “Lic” ingresó a la lista de los narcotraficantes más buscados.

Semanas más tarde, el 8 de marzo, la corte del Distrito Este de Virginia desclacificó el expediente donde se acusaba a Dámaso López de importar grandes cantidades de droga desde Sudamérica.

El 23 de noviembre del 2011, la Corte admitió y selló la acusación formal contra López Núñez y cuatro integrantes más de su organización, por los cargos de conspiración para distribuir cinco kilogramos o más de cocaína  y su importación a Estados Unidos, así como conspiración para realizar lavado de dinero, obteniendo una ganancia neta calculada en 280 millones de dólares.

Por ello, es posible que “el Licenciado” cuente ya con una orden de extradición al territorio estadounidense.

El feudo

Compadre del “Chapo” Guzmán, uno de los eventos más vistosos de los últimos años fue una posada insólita que patrocinó junto con su hijo, del mismo nombre, apodado “el Mini Lic”, en donde tocó la Banda El Recodo de Don Cruz Lizárraga; aunque el evento se disfrazó como una fiesta organizada por la sindicatura de Eldorado.

A los meses, en marzo de 2012, la Marina hizo una de sus primeras incursiones al feudo de los López Núñez, y dio muerte a tres gatilleros, uno de ellos confundido con Marcelino Ticante Castro, alias “El Fantasma”.Desde entonces, los Dámasos pasaron al bajo perfil. En esa ocasión, se dijo, le anduvieron cerca a Guzmán Loera.

El padre del “Licenciado”, también del mismo nombre, fue síndico de Eldorado en el 2007, pero falleció por causas naturales en septiembre del 2009.

En junio del 2008, en medio de la reyerta sangrienta entre los Beltrán Leyva y el “Chapo” Guzmán, un rancho propiedad de la familia López fue asegurado por la PGR, pero más tarde fue liberado.

En esos territorios, según testimonios recogidos, Guzmán Loera se llegó a mover con comodidad, protegido por una extensa red de halcones que al menor movimiento militar, por aire y tierra, daban la voz de alarma.

Incluso se había construido recientemente un rancho con bungalows en las inmediaciones de la comunidad de Sánchez Celis, a unos cuantos kilómetros de Eldorado, como lo dio a conocer Telesiva, en un reportaje guiado por la Marina, y que desde los helicópteros podía apreciarse la zona que algún día caminaron los dos capos.

Datos para un cártel

Lejos de debilitarse, el cártel de Sinaloa podría continuar su operaciones a pesar de la captura de Joaquín Guzmán.

De hecho, la acusación de la Corte de Chicago, la de mayor peso para los líderes del cártel de Sinaloa, incluye a: Ismael “el Mayo” Zambada, cuya salud ha sido minada en los últimos años debido a la extradición de su hijo, Vicente Zambada Niebla.

Vicente, según la revista Proceso, está a punto de alcanzar un trato con las autoridades norteamericanas, y su caso podría suspenderse de manera definitiva, logrando una cómoda sentencia.

En la misma acusación está Joaquín Guzmán Loera y su hijo Alfredo Guzmán Salazar, otro operador considerado fuerte en los negocios de la organización.

Además de Alfredo está su hermano Iván Archivaldo, también ubicado en una parte importante de la organización de su padre, y fichado sólo por el Tesoro estadounidense. No cuenta con orden de extradición.

Otra pieza clave es Alfredo Beltrán Leyava, preso de momento en el Penal de Puente Grande. Tampoco cuenta con una orden de extradición, y su proceso es un sin fin de tropelías formales.

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