De héroes y villanos
A Salomé Rodríguez Manjarrez en todo momento se le nota incómodo, pero aún así encara a la prensa.
La reciente revelación de que movió 14 millones de pesos de una cuenta del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación, Sección 27, a una cuenta personal le debió haber provocado gastritis, porque esta vez ya no es el líder sonriente de los espectaculares, sino uno que suda para justificar semejante desvío que tiene toda la tufarada a corrupción.
Y más cuando jura y perjura que tiene los documentos que respaldan que esos millones fueron depositados a los maestros jubilados para sus aguinaldos, que tiene los libros en orden, y que ofrece a los periodistas mostrarlos con gusto, pero pasan los días, y aquella promesa hecha al vuelo se esfuma.
El chico Mukila Mazo, bigotito perfectamente recortado, quizá en alusión de sus viejos nuevos tiempos de bailarín experto, sonríe nervioso cuando una reportera del periódico Noroeste le lanza la pregunta a quemarropa:
-¿Puede asegurar que no es un acto de corrupción?
Claro, obvias preguntas y obvias respuestas, todo sale sobrando. Lo de menos son los 14 millones, que tal vez pueda comprobar ahora que ha tenido la semana para cuadrar cifras, hablar con gente, pactar silencio, comprar, vaya, impunidad, la reina de los sindicatos.
Y más cuando desde la semana pasada el semanario Ríodoce lo buscó para preguntarle, con documentos en mano, qué destino tuvieron los 14 millones a su cuenta.
Ahora Jesús Salomé Rodríguez Manjarrez tiene motivos para sonreír, después de que el secretario de Educación Pública y Cultura, Francisco Frías Castro lo defendió tácitamente al declarar que 90 millones de pesos fueron depositados a las cuentas personales de los dirigentes magisteriales.
Pero nada es gratuito para este viejo lobo de la política, que hoy ha decidido proteger a este experto bailarín y aprendiz de su ex jefa máxima, Elba Esther Gordillo, que ahora lava sus culpas con el agua bendita del reclusorio.
Pues sí, ya corre la especie que en la reunión que sostendrá Juan Díaz de la Torre, dirigente nacional del SNTE (el cachorro impuesto por Enrique Peña Nieto), el 7 de mayo en el puerto de Mazatlán, uno de los temas a tratar es este pequeño escándalo de los milloncitos en las cuentas de Salomé.
Sin embargo, sabemos que aunque se llegara a comprobar algún oneroso delito (oneroso por caro, pues) nada pasará mientras el líder del SNTE 27 le sea funcional al sistema, y los ejemplos en ese sentido sobran en Sinaloa y en el país.
Salomé asegura estar limpio y no tener nada escondido. Esperemos que sea así, que nada esconda detrás de la sonriente avaricia en forma de mujer, a las que tanto es afecto desde que su amigo de años, Jaime Quiñones Muñoz, le heredó el puesto y las arcas del sindicato hace año y medio.
El fin de las presentaciones mediáticas
Algo en que insistimos desde hace casi un año, sobre todo a la luz de los escándalos provocados por las “confesiones” de acusados de homicidios, es que las presentaciones mediáticas de los presuntos culpables sólo generaban un abuso de parte de la autoridad en materia de derechos humanos y la perversión de la información judicial.
Ese abuso tanto del detenido como de su “confesiones” siempre llevaban a una sobreexposición del caso en los medios de comunicación, no hacía sino embarrarlos al grado de volverse una sórdida trama de contradicciones, y quienes al final salían perdiendo eran las víctimas y los inculpados; las primeras por la confusión en que eran tratados los temas, y los segundos por ser linchados en el llamado tribunal de la opinión pública.
Recuerdo recientemente un episodio de la serie La Ley y el Orden, en donde la Policía al no encontrar pruebas fehacientes en contra de una tiránica empresaria, que sometía a sus empleados a los más crueles maltratos, un video de una empleado golpeada fue exhibida en las televisoras:
-Nosotros no pudimos atraparla, pero ya el tribunal mediático se encargó de juzgarla.
Sirva la analogía para ilustrar el tema. Ahora la Procuraduría logró saber a través de un estudio realizado en Estados Unidos que el 92 por ciento de la información negativa sobre los casos judiciales emana de las instituciones de seguridad.
Al menos así se dieron cuenta en Sinaloa; no porque se contraviene a la Constitución, sino porque hay que evitar la mala imagen pues. Lo mismo aplica a nivel federal con el gobierno de Peña Nieto, que ya no presentará a los “mugrosos”. Ah, Dio! Si no nos habíamos dado cuenta.
Y mientras tanto… El Chapo sigue operando.
Un comandante a la antigüita
Pero viéndolo bien, esto le conviene a “Chuy Toño”, ya que evitará que las cosas se le salgan de control cuando presenta detenidos. Terco en ser él el que hace las preguntas, la última vez que presentaron a un inculpado fue a Juan Carlos Cristerna Fitch, el presunto homicida de la maestra Perla Lizeth Vega Medina.
Todo iba bien; el montaje iba a la perfección, solo porque a un periodista se le ocurrió preguntarle a Juan Carlos si había sido golpeado, ya que su nariz raspada no era normal.
De inmediato, “Chuy Toño” intervino, argumentando que sería él quien explicaría porqué el joven tenía la nariz así. Y por si fuera poco quedó una frase para la historia: “Se lo hizo solo con una bufanda”. Y ahí tienen que surgió la leyenda de la bufanda del comandante.
En defensa del oficio
Ayer, la doctora Tere Guerra pidió al gremio de periodistas su apoyo moral luego de las declaraciones vertidas por el ex rector de la UAS, Héctor Melesio Cuen Ojeda en su radio permanente, Radio UAS, donde lo menos que dijo de la también articulista de El Debate fue que era una enferma mental, y acusó de manera perversa ser parte del complot para matar al jurídico de la UAS Enrique Ávila.
Sobre todo, el apoyo fue pedido a las asociaciones de periodistas. En Sinaloa, que yo sepa, existe la Siete de Junio, la Asociación de Periodistas de Sinaloa, y la de Comunicadoras.
Desde luego, desde esta pequeña trinchera le brindamos el apoyo a Tere Guerra, pero no por formar parte de la mesa de análisis de Línea Directa, sino porque desde hace tiempo tiene mi simpatía, aunque por lo regular no coincido con su forma de opinar, pero eso es lo de menos cuando, por cierto, existe la libertad de expresión, y por eso decimos que al defender a Tere Guerra se defiende al oficio, no a su forma de criticar a Cuen Ojeda. Y si Cuen quiere defenderse de la crítica en su contra, no es acusando de homicidio a la ligera.
Venga, pues, esta solidaridad no sólo a Tere, sino para Arturo Vargas Colado, Avecé, el cartonista de El Debate que no pocas veces ha sido acusado -con señalamientos tan mediocres- de servir intereses políticos, tan ajenos a su arte, libre más allá de cualquier vaga especulación.
Martín Durán