Culiacán, Sin.- La cara del alcalde de Ahome, Zenén Xóchihua Enciso, era de obvia desilusión y enojo. Los diputados del Partido Revolucionario Institucional, en un hecho prácticamente sin precedente y ante la sorpresa de todos, rechazaron un empréstito de hasta 200 millones de pesos que tenía más de seis meses cabildeándose en el Congreso del Estado.
En declaraciones anteriores del munícipe, este afirmaba que se estaban buscando acuerdos para lograr la aprobación del crédito. Acuerdos que, aparentemente, no se alcanzaron.
Fueron necesarios 11 votos en contra por parte de los legisladores priistas para que el préstamo que se destinaría para atacar el problema de las inundaciones en Ahome no se aprobara.
Y aún así, Carlos Felton González, ignorando la Ley Orgánica del Congreso, estuvo a punto de decretar la autorización del crédito, pero Cenvio Ruiz Zazueta lo detuvo antes de que golpeara la campaña.
“Pido que se revise la Ley Orgánica para ver qué dice en materia de los integrantes de esta legislatura a la hora de votar por empréstitos”, dijo el priista antes de que Felton González pudiera decretar por autorizado el dictamen.
Y así fue, tuvieron que llevarle la Ley para que la leyera y pudiera dar a conocer la resolución correspondiente luego de la votación.
Entre el público podía verse a Zenén Xóchihua nervioso, impaciente, casi a punto de saltar de su silla para pedir que se aprobara el endeudamiento. Pero nunca pasó.
Incluso algunos reporteros le preguntaron si le habían dado para atrás, pero este respondió que todavía estaba por verse.
Sin embargo también se le veía juguetón con los legisladores, muy cercano a Manuel Cárdenas, quien, aunque normalmente vota en contra de los empréstitos, en esta ocasión lo hizo a favor.
La semana pasada acudieron dos grupos de manifestantes para mostrarse uno a favor y el otro en contra del endeudamiento. Uno de ellos encabezado por la administración municipal y el otro por el PRI de Ahome.
Hicieron falta cabildeos, negociaciones y la movilización de la población ahomense para que el Congreso sometiera finalmente a discusión el dictamen, pero ni eso alcanzó para que lo aprobaran.
Zenén Xóchihua dejó el recinto legislativo enojado, desencajado, pero en silencio. Luego de atender a los medios, su salida fue sigilosa, igual que su entrada. Quien sabe si se le volverá a ver por esos lugares.
Elier Lizárraga/La Pared