Culiacán, Sin.- Dios y Enrique Peña Nieto están conmigo, dijo el gobernador Mario López Valdez, ofreciéndolo al público como el salvador, el redentor, el todo poderoso, al referirse a los contratiempos que ha sufrido la administración estatal a causa de las contingencias climatológicas.
“Algunos me dicen Dios no está contigo, Malova, porque nunca te ha dejado limpio en los tres primeros años que tienes como gobernante. Y les corrijo: no estará la naturaleza conmigo, pero sí está Dios y creo que hoy está Enrique Peña Nieto también conmigo”, manifestó.
Luego de esto, vino el aplauso de productores agrícolas, funcionarios, políticos e invitados que se encontraban en la firma del convenio Impulso a la Productividad Agroalimentaria, el cual firmaron el gobernador del estado, el presidente de la República y Enrique Martínez y Martínez, titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.
En su discurso, el mandatario estatal se vio no sólo alineado con Peña, sino con el Partido Revolucionario Institucional pues, aunque representa a Acción Nacional, la mayoría de los funcionarios y políticos que acudieron eran del tricolor.
Pero no fue lisonja para Peña Nieto todo lo que hubo en el evento. Malova cometió un error, como los que comúnmente comete el mismo presidente de México durante sus discursos al hablar del tiempo transcurrido desde que este llegó al poder.
“Hoy queremos decirle a usted, en esta primera visita antes de que se cumplan los primeros cien años de su gobierno…”, entonces, al ver la pifia de López Valdez, el público aplaudió la gracia accidental, como si de comedia involuntaria se tratara.
Y para rematar, continuó: “Ya ve cómo son los del norte, le advertí que éramos muy irreverentes. Antes de que se cumplan los primeros cien días de su gobierno, le queremos decir que cuenta con un pueblo trabajador, y con el gobierno también para mover a México”.
Y es válido decir que el mandatario tuvo sus aciertos al decir que, a pesar de las dificultades, Sinaloa tiene a los mejores productores agrícolas del mundo, pero el reconocimiento no fue todo lo que resaltó durante la ceremonia del convenio.
El espejo
Por su parte, Germán Escobar Manjarrez, presidente de la Liga de Comunidades Agrarias, hizo ver la realidad que vive el estado en materia agroalimentaria.
“Nos ha tocado bailar con la más fea. Con las heladas que hemos tenido estos tres años, casi se han perdido un millón de toneladas de maíz en producción. Es algo serio, y la verdad estamos firmes y no nos hemos rajados”, señaló.
Dirigiéndose en todo momento a Enrique Peña, le recordó todos los compromisos que este hizo durante su campaña política, los cuales no han sido cumplidos ni por él ni por sus antecesores.
“Usted se comprometió para la presa Santa María, para los canales de la presa Picachos, para el levantamiento del canal Humaya. El proyecto Elota-Piaxtla, tres senadores de los que están aquí y tres presidentes de la República se han comprometido con él y no lo han hecho”, subrayó.
Recordó que la producción en años anteriores era de cinco millones de hectáreas, pero para 2013 se esperan 3 millones 200 mil. La semilla, hace cinco años, costaba 3 mil pesos para sembrar una hectárea, y en la actualidad esto cuesta 7 mil.
De la misma forma los fertilizantes y energéticos. El primero costaba 3 mil pesos, y hoy cuesta 11 mil. El diesel, recordó Escobar Manjarrez, ya es más caro que la gasolina.
Para el líder gremial nadie se fue limpio. Se quejó hasta de Financiera Rural, argumentando que, aunque tienen dinero, siempre es tardado a la hora de liberar los créditos, “llega cuando ya tenemos casi el 70 por ciento invertido”.
“Tenemos crédito y crédito y crédito y son las mismas trabas. El maíz de Sinaloa es blanco, de calidad, pero las transnacionales están dando más caras las semillas. Aquí hay empresas mexicanas que ya se hicieron transnacionales porque no les ha ido tan mal, y lo voy a decir, son Maseca, Minsa y varias más. Ya tienen empresas en Sudamérica, y nos están amenazando con que traerán maíz transgénico de Sudáfrica”, lamentó.
Los aplausos no se hacían esperar. Siempre que Germán Escobar lanzaba una retalía sobre el actual panorama de los productores, estos le devolvían la solidaridad con un aplauso atronador.
El otro
El menos aplaudido fue Enrique Peña Nieto, aunque habló de la riqueza alimentaria de Sinaloa, al aportar este sector el nueve por ciento del Producto Interno Bruto nacional.
“Sinaloa es el gran granero del país. Vengo a refrendar el compromiso para que sumemos esfuerzos para la modernización del campo, de la actividad ganadera y pesquera de Sinaloa”, dijo.
Refrendó sus compromisos hechos en campaña y señaló la necesidad de impulsar la tecnificación del campo, pues aunque Sinaloa es ejemplo de mayor desarrollo en el país, no debe rezagarse en materia tecnológica.
“Por eso hice un compromiso. Vamos a apoyar la modernización y tecnificación del sector agroalimentario y vamos a desarrollar la infraestructura”, aseveró.
El discurso de Peña estuvo lleno de promesas para el campo, todas ellas en materia de tecnificación y apoyos económicos. Sin embargo, tuvo poca fuerza, incluso menos que el discurso de reclamo de Germán Escobar.
Finalmente dijo que los gobiernos estarán alineados a objetivos compartidos, sobretodo el que convocó este evento, el de asegurar una mejor producción agroalimentaria en el país.
Elier Lizárraga/La Pared