El crimen de la catedrática de la UAS, Perla Lizeth Medina Vega, ha tenido sus secuelas y se ha convertido en un caso paradigmático y emblemático al ser una mujer asesinada por su pareja o convivientes, revelando la impunidad en que ocurrió el homicidio y la falta de respuestas por parte del Estado. El caso Perla transformó un tema central en la sociedad sinaloense porque dejo en evidencia que la violencia contra las mujeres no tiene edad, ni contexto social, económico y educativo y se ha aprendido de la tragedia asegura Elizabeth Ávila Carrancio.
En entrevista con La Pared, la titular del Instituto Sinaloense de las Mujeres explicó que el caso de la docente dio cuenta del continuo de violencia de género en Sinaloa y devela el conjunto de prácticas que hasta entonces había estado invisibilizado y reforza la obligatoriedad de los Estados para combatir y erradicar la violencia contra las mujeres.
-¿Porque se volvió un caso tan fuerte el de Perla?
Es un caso muy doloroso. El crimen de Perla se vuelve paradigmático porque nos ayuda a ver una situación que las mujeres de cierto nivel creemos que no nos va a pasar, ella es una persona preparada, trabajadora que apoya a su familia, es una chica muy valiosa y evidentemente tiene que ser una chica fuerte para lograr todo lo que ella alcanzó en su proceso de desarrollo personal y sin embargo un tipo se cree que puede ser dueño de ella y la asesina.
Dice Elizabeth, se aprende de la tragedia, porque dejó ver que la violencia no tiene edad, ni importa el contexto social, ni económico, ni educativo, insiste – la culpa de la manzana nos sigue pegando mucho a las mujeres, es un sentimiento en el que no sabemos si somos culpables o no de la violencia que vivimos-.
En este caso destaca la titular del Ismujeres hay muchos aprendizajes, -desgraciadamente todos son muy dolorosos-.
La agresión física la más frecuente
-¿En el caso de Sinaloa, cuales son las denuncias más frecuentes de agresiones?-
Las agresiones físicas, normalmente se acercan porque tiene muy baja autoestima , son mujeres que vienen a veces de sentirse hasta basura y permiten cualquier vejación por eso, y se acercan a denunciar cuando esa violencia se reproduce en sus hijos.
-¿Si hay un incremento en denuncias, se atreven o sigue persistiendo el miedo?-
Si se animan cada vez más a denunciar y los medios nos han ayudado mucho con eso, al evidenciar el asesinato de una mujer todo ese proceso de difusión que ayuda a ver todos esos problemas que antes no se querían ver.
Hay una violencia si, hay un trabajo si, no alcanza ese trabajo, no, pero lo atendemos arduamente y es un trabajo de todos los días. Hay que entender que trabajamos con vidas humanas, no son un dato o un indicador.
-¿Que pasa Elizabeth, con el hombre sinaloense?-
Todavía es muy macho, está muy lastimado, muy dañado…hay una categorización en materia de masculinidad donde se les llama analfabetas emocionales y la violencia que ejercen hacia la mujer se ve reflejada en su construcción social ¿como?, no les permiten ser sensibles, desde chiquitos les decimos que no lloren les ponemos nombre de “mariquita” cuando ellos quieren ser sensibles, quieren llorar y no se les permite.
Ávila Carrancio comenta que hay una serie de características que fortalecen entrecomillado esa personalidad masculina que los hace ser analfabetas emocionales.
-Los educamos para ser agresores, tiene que ser el valentón, tiene que defenderse, ser e protector. No el permitimos como sociedad al varón que sea sensible y que trabaje con esa sensibilidad con esa parte femenina que es necesaria, no les permitimos desarrollar estos rasgos y lo único que podemos hacer de manera inmediata es reforzar ambas parte para crear una persona segura, con fortalezas y debilidades, hay que permitirles ser sensibles enserio tanto como mujeres, como hombres.
Cynthia Valdez/La Pared