Guasave, Sin.- El amanecer de este martes en la colonia Valle Bonito quedó hecho añicos. Un estruendo sordo y violento, nacido de una presunta acumulación de gas, destruyó una vivienda familiar en cuestión de segundos, transformándola en un escenario de bloques de concreto destrozados, varillas retorcidas y una densa nube de humo que aún se elevaba bajo los primeros rayos del sol.
La onda expansiva no dio tregua. Lo que antes era un hogar quedó reducido a un montículo caótico de escombros, luego de que la estructura colapsara por completo. Alarmados por el violento estallido, los vecinos salieron de inmediato a la calle y, al percatarse de la magnitud del desastre, solicitaron el apoyo urgente de los cuerpos de auxilio.
En cuestión de minutos, el sitio se convirtió en un punto de intensa movilización. Elementos de la Policía Municipal, Bomberos, Protección Civil y paramédicos de la Cruz Roja arribaron para asegurar el perímetro y desplegar un operativo de rescate a contrarreloj. Entre los restos y las losas pesadas, los rescatistas comenzaron a remover los materiales con palas y a mano limpia.
La tragedia confirmó su rostro más cruel durante las primeras labores de búsqueda. Bajo una gruesa capa de cemento y ruinas, los equipos de emergencia localizaron a quien fue identificada de manera preliminar como la señora Reyes, una mujer adulta mayor. Aunque los paramédicos se aproximaron con la esperanza de auxiliarla, confirmaron que ya no presentaba signos vitales. Con sumo cuidado, su cuerpo fue extraído y cubierto a la espera del personal de la Fiscalía.
Sin embargo, el operativo continúa. Las brigadas de rescate trabajan entre las toneladas de escombro en busca de su esposo, identificado preliminarmente como Francisco, quien se encontraba dentro del inmueble al momento de la explosión y permanece desaparecido bajo los restos de la vivienda. Mientras los rescatistas rastrean el terreno, los vecinos intentan localizar a los familiares ante la incertidumbre sobre el paradero del hombre.
Redacción/LaPared