Crónica: Siguen con la familia Ayala; asesinan al médico Alan Ayala tras atentado frente a Forum, hace un año mataron a su hijo

Culiacán, Sin.- En Culiacán los hilos se cruzan siempre bajo la sombra de la misma dinastía y las mismas cuentas pendientes. La tarde de este lunes, el asfalto del Desarrollo Urbano Tres Ríos volvió a teñirse con la sangre de la familia Ayala.

El reconocido galeno Alan Ayala, de 55 años de edad, fue emboscado y acribillado a balazos a unos metros de la plaza comercial Forum; aunque los servicios de emergencia lograron trasladarlo con vida, los signos vitales se le extinguieron minutos después en la sala de urgencias.

El atentado, ejecutado con la precisión quirúrgica del crimen organizado, ocurre a casi un año exacto de que su hijo y homónimo fuera cazado, desaparecido y devuelto sin vida en la acera de la clínica donde ambos ejercían la medicina.

La hora elegida no fue casualidad. Eran las 16:40 horas, el momento en que el cruce de las avenidas Diego Valadés Ríos y Carlos López Alvarado se convierte en un embudo humano y vehicular. Centenas de jóvenes abarrotaban los accesos de Plaza Forum, apurando las compras para las celebraciones del Día del Estudiante, ajenos al estruendo que estaba por romper la rutina.

De pronto, el traqueteo seco y pesado de los fusiles de asalto sepultó el ruido del tráfico. Los proyectiles perforaron la carrocería del vehículo del médico en un ataque frontal, a quemarropa. Las detonaciones desataron un pánico eléctrico: los automovilistas se agacharon detrás de los tableros de sus coches atrapados en el tráfico, mientras que decenas de estudiantes corrieron en desbandada, empujándose para buscar el blindaje de las puertas de cristal de los locales comerciales.

En el asiento del copiloto, otra persona sobrevivió al tiroteo inicial, pero el objetivo principal ya estaba cumplido. El doctor Ayala, a sus 55 años, fue extraído del sitio herido de muerte y llevado a un quirófano que no pudo contener el daño de la pólvora.

El cobro de una deuda vieja: de hijo a padre

Para la familia Ayala, el destino parece haberse sellado en los primeros días de junio de 2025. En aquella fecha, el hijo del médico, Alan Omero, de 40 años, fue interceptado y “levantado” junto a sus primos en un operativo limpio que activó las alarmas de los colectivos de búsqueda. Días después, el desenlace llegó en forma de mensaje: su cadáver, marcado por la tortura, fue abandonado en el estacionamiento de la clínica Médica de la Ciudad, el mismo sanatorio privado donde atendía a sus pacientes y donde su padre era una figura médica respetada. Quienes orquestaron aquella ejecución regresaron este lunes a Culiacán para terminar el trabajo y arrancar la raíz.

La sombra del uniforme: el pacto de silencio en 2025

El homicidio del médico vuelve a desenterrar los expedientes más incómodos de la policía local, aquellos donde la línea entre la ley y el hampa se vuelve invisible. La noche del 1 de junio de 2025, mientras el hijo del doctor permanecía oculto por sus captores, una llamada anónima reportó el ingreso clandestino de dos hombres baleados en la clínica Médica de la Ciudad.

Cuando las patrullas de la Policía Estatal Preventiva llegaron decididas a resguardar el lugar e investigar las identidades, se toparon con una muralla inesperada: un contingente de la Policía Municipal de Culiacán los encañonó, agredió y desarmó en los pasillos del nosocomio.

El enfrentamiento terminó con la detención fulminante de siete policías municipales por parte del estado, acusados de encubrimiento y agresión a mano armada, siendo consignados ante la Fiscalía Federal.

En los círculos de investigación siempre quedó claro que los uniformados municipales operaban como el brazo protector de la facción que esa noche controlaba el destino de los Ayala.

Hoy, con el asesinato del patriarca de 55 años frente a Forum, queda en evidencia que en esta ciudad las treguas no existen y las deudas de sangre se pagan completas, sin importar los años que pasen ni los uniformes que intenten ecuaciónarse en el camino.

Los hilos del poder: el entorno de Médica de la Ciudad

Aunque la saña criminal persiguió a los doctores Ayala dentro y fuera de sus consultorios, el entorno corporativo de la clínica donde laboraban se mueve en las altas esferas del empresariado y la política local.

Hospitales Médica de la Ciudad —con presencia clave en Culiacán, Mazatlán y Hermosillo— no era propiedad de las víctimas; la firma pertenece a un robusto grupo empresarial encabezado y dirigido por José Ignacio de Nicolás Machado, quien fuera secretario de Desarrollo Económico del Estado de Sinaloa durante el sexenio de Jesús Aguilar Padilla (2005-2010), y que actualmente opera desde el sector privado en desarrollos inmobiliarios y de salud.

La influencia de dicho círculo familiar en la vida pública del estado se mantiene vigente; apenas en febrero de este año, su hijo, el empresario José Ignacio de Nicolás Gutiérrez —fundador de la marca MAJA Sportswear—, asumió formalmente el cargo diplomático de Cónsul Honorario de España en Sinaloa.

Es en este complejo escenario, donde se mezclan la práctica médica de alto nivel, el poder empresarial y los hilos de la política sinaloense, donde los Ayala ejercían su profesión antes de ser alcanzados, uno a uno, por el implacable brazo del crimen organizado.

Tras el ataque de este lunes, los casquillos percutidos quedaron regados sobre el pavimento calcinado por el sol de la tarde.

El aparatoso despliegue de las fuerzas federales y estatales solo sirvió para acordonar la escena; un protocolo rígido que duró unos minutos antes de levantar los peritajes y ordenar la retirada, devolviendo el sector Tres Ríos a su pesada normalidad.

Por Redacción/LaPared

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