Culiacán, Sin.-La lluvia caía con fuerza sobre el sector norte de Culiacán la noche del sábado, pero el ruido del agua sobre el pavimento no impidió que la violencia se apareciera a las puertas de Residencial Campestre.
Justo en el parque de la calle Alberto Vázquez, casi al cruzar con Manuel Gómez, vecinos terminaron topándose con el cuerpo de un hombre asesinado a unos metros de sus cocheras.
Eran casi los últimos minutos del día cuando se dio el aviso. El cadáver estaba boca abajo en la hierba encharcada, al lado de las bancas de concreto del parque. Llevaba ropa negra, la misma con la que le taparon la cara, y los brazos trabados hacia atrás, amarrados.
Entre la sombra de los árboles y lo tupido de la cortina de agua, apenas si se alcanzaba a distinguir la figura en la penumbra.
La Guardia Nacional y la carrera de los peritos contra el agua
Una patrulla de la Guardia Nacional, fue la primera en meterse al fraccionamiento tras el reporte al 911. Al ver que el hombre no respondía, los agentes estiraron la tira amarilla de “PRECAUCIÓN” a lo ancho de la calle mientras se resguardaban como podían bajo los volados de las casas de enfrente, con las torretas azuleando los portones de herrería del vecindario.
El problema serio vino cuando llegaron los investigadores de la Fiscalía, pues recoger evidencias en pleno zacatal bajo un aguacero así significaba ver cómo el agua lavaba manchas de sangre, borraba pisadas o movía casquillos.
Personal pericial entró al césped empapado usando solo linternas de mano y cubriendo las carpetas de trabajo con el cuerpo; tomaron fotos, midieron distancias y recogieron lo que pudieron antes de que la corriente terminara de limpiar la escena para después ordenar el traslado del cuerpo al Servicio Médico Forense, donde permanece sin identificar.
Redacción/LaPared