Culiacán, Sin.- La tarde de este viernes volvió a teñirse de violencia en la capital sinaloense.
En cuestión de segundos, una escena cotidiana en una gasolinera del sector Barrancos se transformó en un escenario de muerte.
El ataque ocurrió sobre el bulevar Benjamín Hill, en el fraccionamiento Villa Colonial. Ahí, un despachador atendía a un motociclista, como parte de la rutina diaria, cuando hombres armados irrumpieron y abrieron fuego sin mediar palabra. Las detonaciones rompieron la calma del lugar, generando pánico entre clientes y vecinos.
Tras la ráfaga, el silencio se impuso. Dos cuerpos quedaron tendidos junto a una de las bombas despachadoras: el del trabajador, identificado como Juan Carlos, de 59 años, y el de un motociclista que, hasta el momento, no ha sido identificado. La motocicleta quedó a un costado, prácticamente atrapada en la escena del ataque.
Testigos dieron aviso inmediato a las autoridades. Minutos después, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional arribaron como primeros respondientes, seguidos por paramédicos de Cruz Roja, quienes únicamente pudieron confirmar que ambos hombres ya no contaban con signos vitales.
La zona fue acordonada mientras peritos de la Fiscalía General del Estado realizaban las diligencias, recabando indicios balísticos y levantando los cuerpos en medio de la mirada de curiosos y familiares que comenzaban a acercarse.
Horas más tarde y a varios kilómetros de distancia, en la sierra de Badiraguato, otro hallazgo reflejaba la misma realidad que golpea al estado.
Integrantes del colectivo Madres En Lucha Por Tu Regreso A Casa, en su incansable labor de búsqueda, localizaron restos óseos calcinados en la comunidad de La Tuna. El descubrimiento se dio durante un recorrido en una zona de difícil acceso, donde, entre tierra y cenizas, comenzaron a emerger fragmentos que confirmaban la sospecha.
El sitio fue reportado de inmediato y, tras la llegada de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y personal de la Fiscalía, se procedió al aseguramiento del área. Peritos realizaron el levantamiento de los restos, los cuales serán sometidos a pruebas de ADN en un intento por devolverles identidad.
Dos escenas distintas en un mismo día: una, a plena luz y en una zona urbana; otra, oculta entre la sierra. Ambas, sin embargo, conectadas por el mismo hilo de violencia e incertidumbre que persiste en Sinaloa.
Redacción/LaPared