Un clamor de 20 mil voces: Culiacán marcha por la paz a un año de la guerra que desangra Sinaloa

Madres, hijos y hermanos caminaron juntos para exigir el fin de la violencia que ha dejado miles de desaparecidos y muertos

Culiacán, Sin.-Faltan dos días para que se cumpla un año del estallido de la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, un conflicto que ha dejado más de tres mil desaparecidos y cientos de muertos, entre ellos jóvenes, trabajadores, madres y hermanos arrancados de sus familias.

En ese contexto de dolor y miedo, alrededor de 20 mil personas se unieron este domingo en la marcha por la paz más multitudinaria que se recuerde en la ciudad.

Culiacán, acostumbrada en los últimos meses a las balaceras, levantones y funerales, se vistió de blanco.

Madres con las fotos de sus hijos colgadas en el pecho caminaron con lágrimas en los ojos; jóvenes con pancartas exigían un futuro distinto; abuelos, tomados de la mano de sus nietos, avanzaban con paso lento, pero firme.

En cada rostro había cansancio, pero también una determinación compartida: no callar más ante la violencia.

Las consignas eran sencillas, pero desgarradoras: “Ni uno más”, “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, “Queremos paz para nuestros hijos”. Cada pancarta era un grito ahogado, cada veladora encendida un homenaje a quienes ya no están.

El recorrido, solemne, avanzó por las principales avenidas de la ciudad.

El silencio de miles caminando juntos resultaba estremecedor.

De pronto, los aplausos rompían la quietud, como si cada golpe de palma fuera un latido colectivo contra la impunidad.

En las banquetas, vecinos se sumaban, muchos con lágrimas, al paso de la multitud.

En la explanada del Ayuntamiento, las 20 mil voces se convirtieron en un eco unísono. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas, tan profundo que parecía que toda la ciudad contenía la respiración. Después, madres buscadoras levantaron las fotografías de sus hijos desaparecidos, recordando que en Sinaloa no hay familia que no haya sido tocada por la violencia.

En un gesto de protesta simbólica y de hartazgo contra la clase política, los manifestantes quemaron dos muñecos, uno con la figura del gobernador Rubén Rocha Moya y otro representando a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quienes responsabilizaron de la falta de respuesta efectiva frente a la ola de violencia.

El fuego iluminó el día y arrancó gritos de rabia y dolor entre los asistentes.

“Estamos cansados de vivir con miedo. No queremos más sangre, no queremos más muertos. Queremos paz”, gritó una mujer, mientras abrazaba la foto de su hermano desaparecido desde hace ocho meses.

A su lado, una niña sostenía un globo blanco que se elevó al cielo, como un símbolo de esperanza. 🤍🎈

La marcha concluyó con un aplauso largo, conmovido, que parecía querer despertar a las autoridades y al país entero.

Culiacán no se rindió esta tarde: salió a las calles a exigir el derecho más básico, la vida en paz.

A dos días de que se cumpla un año del inicio de esta guerra interna, la herida sigue abierta. Pero la marea blanca de 20 mil ciudadanos demostró que, incluso en medio del dolor y la ausencia, el pueblo de Culiacán no está dispuesto a perder la esperanza.

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