México, DF.-Tras una vida nutrida de anécdotas personales que lo acercaron al mundo mágico de sus novelas, Gabriel García Márquez falleció hace un año convertido en un personaje mítico, como lo recuerdan sus allegados en México, país en el que vivió sus últimos años.
Y es que en sus 87 años de vida el colombiano fue haciéndose a sí mismo no solo como el gran maestro del realismo mágico, sino como un personaje fabuloso, todo un mito.
Cuenta su amiga, la escritora Ángeles Mastretta, que en una cena entre amigos en la ciudad caribeña empezaron a acercársele seguidores para fotografiarse con él y acabó recibiéndolos hasta altas horas de la madrugada.
“Mercedes (Barcha, su esposa) llamaba a esto ‘el santísimo está expuesto’”, recordaba Mastretta en uno de los homenajes que el escritor ha recibido este año.
Aquel 21 de marzo de 2014, cuando fue despedido en el Palacio de Bellas Artes, cuatro días después de que dejara de respirar en su casa de la capital mexicana, también hubo vallenato (género musical autóctono de la Costa Caribe colombiana) .
Y centenares de rosas amarillas, sus favoritas, y miles de mariposas amarillas, aquellas que perseguían a Mauricio Babilonia en “Cien años de soledad”.
Desde que “El Gabo” murió, solo en México se han vendido casi medio millón de libros del maestro del realismo mágico. Su muerte ha revitalizado su obra y cada vez más personas saben del día en que Aureliano Buendía fue a conocer el hielo, del amor eterno de Florentino Ariza por Fermina Daza o de la paciencia sin límites del coronel por recibir su pensión.
Como Úrsula Iguarán, uno de los personajes de “Cien años de soledad”, García Márquez murió en Jueves Santo, y si de algo ha servido este año sin él es para crecer el mito, multiplicarse las anécdotas de quienes lo conocieron, las historias que contaba, algunas reales, otras inventadas y otras adornadas por su prodigiosa imaginación.
“Un escritor tiene dos historias, una real, de dónde nació y qué estudio… y la otra es la historia inventada, la historia alternativa y estamos creando una mitología fascinante de García Márquez”, contó el escritor mexicano Elmer Mendoza.
Y el mito de “El general en su laberinto”. “A mí me contaron que él decía que una noche llegó a Cartagena y no sabía dónde quedarse y entonces durmió en una plaza. Cansado, triste, sucio, había una estatua de Simón Bolívar a caballo y se dijo ‘un día voy a escribir una novela sobre usted’”.
El escritor, quien no tuvo la oportunidad de convivir con García Márquez, solo en una cena y de lejos, participará en uno de los homenajes que se le harán estos días al colombiano eterno. Mesas redondas, charlas, lecturas públicas de su obra y un muro de mariposas amarillas, que será instalado en las afueras del Palacio de Bellas Artes el próximo 26 de abril.
Allí, los ciudadanos podrán escribir lo que ha significado para ellos su obra, el porqué de la eternidad del maestro de la literatura mágica, que pervivirá en cada persona que se acerque a sus libros, pasen los años que pasen.
Fuente: EFE/ejecentral.com.mx