Culiacán, Sin.- El plomo no avisa en Culiacán. Este jueves por la mañana, la rutina del sector norte se interrumpió en seco en el cruce de bulevar Universitarios y la avenida Las Américas, cuando un grupo de civiles armados abrió fuego directo contra una patrulla de la Guardia Nacional. Sin rodeos, a matar o morir.
En la huida, los agresores sembraron el asfalto con “ponchallantas”, la clásica trampa de acero diseñada para detener al enemigo. Dos neumáticos de la unidad oficial quedaron destrozados al instante, pero la inercia y la adrenalina mantuvieron a los agentes pegados al acelerador, arrastrando los rines sobre el pavimento en una persecución ciega.
La frecuencia de radio se encendió y el apoyo llegó rápido. Un contingente del Ejército, la Policía Estatal y municipales se sumó a la caza, cerrando las calles de un laberinto urbano que se estrechaba a cada segundo.
La huida desesperada de los atacantes terminó en los límites de las colonias Villa Universidad e Ignacio Allende, a unos pasos de un conocido supermercado. Sobre el bulevar Pedro Anaya, el cerco se cerró por completo. No hubo espacio para negociar: al menos cuatro hombres terminaron con el cuerpo contra el suelo, las manos en la nuca y el frío de las esposas en las muñecas.
En el lugar quedó el vehículo de la huida: un Nissan March gris, el típico auto compacto usado para diluirse en el tráfico diario de la ciudad, pero alterado con placas sobrepuestas para burlar los arcos de seguridad. A unos metros, una vivienda discreta fue acordonada de inmediato.
La zona quedó bajo el resguardo de fusiles apuntando al suelo y uniformados atentos a cualquier movimiento, bajo el calorón sofocante que desde temprano ya castigaba el asfalto.
Cuatro detenidos, un carro clonado y una investigación que apenas empieza a rascar la superficie.
Redacción/LaPared