Culiacán, Sin.- Una persecución a alta velocidad por los caminos vecinales de Estación Rosales rompió la calma de la zona rural y terminó por destapar un búnker delictivo en la sindicatura de El Tamarindo, donde se ocultaba desde un arsenal hasta un cargamento de la cotizada droga sintética conocida como “Tusi” o cocaína rosa.
El despliegue inició cuando militares y policías estatales toparon de frente con varios vehículos sospechosos.
Al ver las patrullas, los conductores pisaron el acelerador a fondo y abrieron el escape arrojando decenas de clavos “ponchallantas” para reventar los neumáticos oficiales.
El rastro de la huida llevó a las fuerzas federales hasta El Tamarindo, donde hallaron abandonada una camioneta Changan de modelo reciente con reporte de robo.
En los asientos había dos “cuernos de chivo” (AK-47), un cargador de disco, más de 400 cartuchos útiles y tres chalecos tácticos con placas balísticas.
La operación dio un giro cuando los uniformados alcanzaron a ver a un hombre bajarse de la camioneta para meterse corriendo a una propiedad.
Al revisar el inmueble, los agentes descubrieron que no era un simple escondite, sino un centro de distribución: ahí guardaban 336 dosis de metanfetamina, 127 bolsitas de marihuana y 134 dosis de “Tusi”.
Para rematar, el negocio ilegal incluía el control de las apuestas locales con siete máquinas tragamonedas instaladas en el sitio.
El arsenal, las drogas y los minicasinos fueron sacados de la sindicatura bajo resguardo armado para ser entregados al Ministerio Público Federal en Culiacán.
Redacción/LaPared