ALBUQUERQUE, NUEVO MÉXICO.- La Administración de Control de Drogas (DEA) enfrenta una inédita investigación penal en Nuevo México tras revelarse que, entre 2023 y 2025, implementó una estrategia de “ceguera intencionada”: monitorear cargamentos del letal opioide sintético pero dejarlos pasar sin incautar con el objetivo de armar casos más robustos contra los grandes capos.
La pesquisa, ordenada por la gobernadora Michelle Lujan Grisham y el fiscal general estatal Raúl Torrez, estalló tras un reporte de The Associated Press.
La táctica utilitaria de la DEA provocó indignación interna: “Envenenamos a nuestra comunidad para armar casos… matamos gente en un cien por ciento”, confesó el agente especial David Howell.
Mientras las muertes por sobredosis bajaron un 14% a nivel nacional, en Nuevo México repuntaron un 21% en el mismo periodo.
Aunque la DEA defiende que actuó bajo lineamientos del Departamento de Justicia, el fiscal Torrez advirtió que la inmunidad federal no es una licencia para cometer delitos estatales y exigió la entrega inmediata de todos los registros internos de la agencia.
Redacción: La Pared
Con información de: The Associated Press (AP)