De teatro y otras fiestas
Por Ramón Perea
Hola amigos, pues aquí estamos de nuevo, regresando con nuevas energías después de unas inmerecidas vacaciones.
Ahora en la semana me invitaron al programa de radio Encuentros con la Historia, en Radio Universidad, programa de la Facultad de Historia que preside la talentosa académica Diana Perea, el caso que me llamó la atención es el interés de las nuevas generaciones de historiadores, de divulgar y difundir la historia de manera ágil, la verdad es que me sentí bien, por cruzar mi pasión teatral con la historia.
Abrieron fuego preguntándome sobre los orígenes de mi carrera teatral, como lo he comentado en otros espacios y entrevistas periodísticos; los orígenes de mi pasión por el teatro se remontan a la vida comunitaria de mi pueblo de donde soy originario en la región del valle del Petatlán.
Creo que los teatristas traen desde su nacimiento un espacio nato de exploración en las artes escénicas y si las condiciones son favorables pueden desarrollarse habilidades para escribir, dirigir y actuar.
Pero el verdadero pretexto para estar en un programa de historia y no de difusión escénica, es que desde hace tiempo estoy trabajando en un proyecto dramatúrgico de teatro histórico, y la segunda pregunta, fue ¿Dónde se cruzan el teatro y la historia? Como sabemos existe en Sinaloa un antecedente de teatro histórico excelentísimo.
El Oro de la Revolución, del maestro Oscar Liera, montaje entrañable que disfrutáramos en la isla de Oraba, bajo la dirección del maestro Fito Arriaga, por principios de los noventas me toco aún ver a; Rosamaría Pereza, Toñito García, ambos hoy desaparecidos, recuerdo las excelentes actuaciones de Arturo Díaz de Sandy, José Joaquín Leyva, Héctor García, Lázaro Fernando Rodríguez, Martha Salazar, Marcos Sahagun; este último se le recuerda con cariño por la tremenda escena del pleito que se arma en Teacapán, entre otros y otras actrices que en este momento no me llegan a la memoria pero que participaron, dada la gigantesca cantidad de actores en escena, incluso el mismo Fito Arriaga al final entra a escena con su personaje del Síndico.
Diremos que todo teatro histórico atiende el llamado del género didáctico, dada su necesidad de mostrar una tesis, que el autor irá desarrollando contra la antítesis y lograr una síntesis en la fabulación.
Desarrollo del Conflicto
Por razones que desconozco la familia de Oscar Liera se conflictua con el TATUAS y desde hace casi una década, no se remontan los trabajos, esto claro en perjuicio primero del autor acaecido un 5 de enero de 1990. En segunda instancia; del teatro regional, de la difusión de la historia y del público sinaloense.
El teatro como arte vivo, que crea presente escénico, es una excelente herramienta para la difusión del pasado. El ciudadano está recreando sucesos en su imaginario, que nunca vivirá pero que a través del fenómeno escénico puede conocer los personajes protagonistas del pasado, así como sus metas eh intereses.
Es también fuente de creatividad para las nuevas generaciones, donde cada época reescribe la historia, cada generación necesita explorar su pasado e interpretarlo.
Desenlaces
Como les comentaba al principio, la experiencia de estar en radio con un tema como: Teatro e Historia, quedaron muchas cosas por comentar, porque ustedes saben que el tiempo de radio es tirano y pronto te pone contra las cuerdas. Pero desde aquí mi agradecimiento a mi paisana Diana Perea por la invitación. (Luego salimos hasta parientes, nos reímos cuando le dije, todos los Pereas somos descendientes del famoso militar Pedro de Perea que según crónicas de la época, llegó al noroeste en el periodo de la guerra contra los habitantes del norte del río Fuerte).
Se ha intentado, en Sinaloa, hacer teatro histórico sin mucho éxito, con ideas sueltas y más ego personal que calidad. La experiencia más exitosa vendrá del grupo mencionado, en esa época de los ochentas y noventas, luego después palideció el género.
Mi interés en el teatro histórico hoy día, viene de proyectar en una trilogía teatral, recrear al aire libre, el pasado sinaloense, apoyada en una investigación de fuentes primarias y asesoradas con los mejores investigadores del tema, regionalizar las obras de teatro y gestarlas por regiones dramáticas, desde la llegada de los conquistadores españoles y las formas de resistencia de la población local, un periodo corto (en la ficción claro) que culmina en la evangelización jesuita.
Esto apoyará la difusión de la historia de varias ciudades de Sinaloa, entre ellas Culiacán, Mocorito, Sinaloa de Leyva (Región del Petatlán) y El Fuerte.
Se me olvidó apagar la estufa
Hace unos meses me tocó asistir al inicio de un sueño escénico, la inauguración de un foro titiritero El teatrino, espacio noble que los Guiñoleros ,al comando de Fernando Mejía y su esposa Ana María Cortes Traslaviña, abren en su propia casa, en la colonia universitaria justo detrás del panteón la lima, espacio que ha tomado como se esperaba un rotundo éxito.
Desde aquí mis felicitaciones amigos, ustedes no saben, pero esta extraordinaria pareja de titiriteros, fueron entusiastas mentores de quien esto escribe, es de buena cuna ser agradecido.
Un abrazo.