Culiacán, Sin.-La tarde de este jueves se rompió la rutina en la colonia Felipe Ángeles con el estruendo de las armas de fuego. Lo que parecía un día común terminó convertido en una escena de caos, miedo y muerte, cuando una mujer de 61 años quedó atrapada en medio de una balacera.
La víctima fue identificada como Elisea, de aproximadamente 61 años.
El ataque ocurrió sobre la calle Sebastián Allende, entre la vialidad Rosendo Rodríguez. De acuerdo con testimonios recabados en la zona, civiles armados arribaron al lugar y abrieron fuego de manera repentina e indiscriminada contra el exterior de una vivienda donde se encontraban varias personas. En segundos, la calle se transformó en un punto de riesgo donde nadie entendía con claridad hacia dónde correr o dónde esconderse.
Esthela Ortiz caminaba por la zona con un paraguas en mano. Vestía falda rosa y blusa negra. Era una escena cotidiana, una tarde cualquiera, hasta que el sonido de las detonaciones la obligó a reaccionar de inmediato.
Buscando sobrevivir, intentó refugiarse dentro de un domicilio cercano. Sin embargo, la violencia la alcanzó antes de lograr ponerse a salvo. Su cuerpo quedó tendido en el lugar, mientras el ataque seguía dejando eco entre las paredes y el silencio posterior comenzaba a pesar más que los disparos.
Vecinos relatan momentos de pánico, puertas cerrándose de golpe, personas tirándose al suelo y el desconcierto de no saber si la agresión iba dirigida a alguien en específico o si simplemente la calle había quedado atrapada en el fuego cruzado.
Minutos después, elementos del Ejército Mexicano llegaron como primeros respondientes y solicitaron apoyo médico de emergencia. Paramédicos de la Cruz Roja acudieron al sitio, pero la mujer ya no presentaba signos vitales.
La escena fue acordonada de inmediato. El ir y venir de las corporaciones contrastaba con la quietud forzada de la colonia, mientras peritos levantaban múltiples casquillos de arma de fuego de grueso calibre, integrados posteriormente a la investigación.
El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense (SEMEFO), en medio de un ambiente aún marcado por la tensión.
Lo ocurrido deja otra marca en la ciudad: la de una víctima colateral que, en cuestión de segundos, pasó de caminar una calle cualquiera a convertirse en el rostro de una tragedia que no era suya.
Redacción/LaPared