Culiacán sitiado: La violencia no da tregua y suma ataques a comercios a la ola de ejecuciones y atentados

Culiacán, Sin.- La capital sinaloense se mantiene en un estado de alerta máxima y bajo el asedio criminal. A la cruenta cadena de hechos de sangre que mantiene a la población en vilo —la ejecución del comandante, el atentado directo en El Tamarindo, los heridos en la ciudad y la masacre de los seis internos en el penal—, ahora se suma una nueva muestra de impunidad: el ataque y quema de comercios locales a plena luz del día.

Tácticas de terror: Estrellan e incendian auto contra negocio en Pradera Dorada

En lo que representa una preocupante escalada en los actos de intimidación que azotan a la región, un grupo de civiles armados sembró el pánico al norte de la ciudad, en el fraccionamiento Pradera Dorada.

Los agresores despojaron con violencia un automóvil Toyota Corolla para utilizarlo como ariete, impactándolo de reversa contra la cortina metálica de una vulcanizadora ubicada sobre el bulevar Mario López Valdez.

Tras causar el destrozo en el acceso, los sujetos le prendieron fuego a la unidad con la clara intención de calcinar el establecimiento antes de huir de la zona.

La rápida intervención de los Bomberos de la base La Conquista evitó que el fuego provocara una tragedia mayor en las viviendas contiguas.

Al sitio acudieron fuerzas federales y estatales del grupo interinstitucional, sumando este atentado a la larga lista de eventos de alto impacto que las autoridades no han logrado contener.

Camioneta calcinada en Chapultepec eleva la psicosis urbana

Casi de manera simultánea, la tensión en la ciudad aumentó cuando una camioneta fue consumida en su totalidad por el fuego en el sector Fovissste Chapultepec, a unos metros de la Torre Académica, sobre el bulevar Las Américas.

Aunque las autoridades informaron de manera preliminar que este incidente en específico pudo deberse a una falla mecánica, la densa columna de humo y la movilización a marchas forzadas de los cuerpos de auxilio encendieron las alarmas de una ciudadanía sumida en la psicosis colectiva, donde cualquier detonación o incendio se asocia de inmediato a la racha de violencia de los últimos días.

Un panorama de crisis

Este atentado en Pradera Dorada confirma que la crisis de seguridad en Culiacán sigue escalando. La ciudad ya no solo cuenta sus muertos en las calles, el Penal de Aguaruto o las bajas en las corporaciones policiales; ahora el escenario de riesgo se traslada directamente a los comercios del día a día, dejando en evidencia la vulnerabilidad en la que se encuentra la población.

Redacción/LaPared

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