Culiacán, Sin.– Aunque el Gobierno de Sinaloa calificó como “positivo” el balance del Plan Operativo de Semana Santa, los propios datos oficiales revelan un incremento significativo en rescates, atenciones médicas e incidentes, lo que matiza el discurso de saldo favorable.
Durante su conferencia semanera, el gobernador Rubén Rocha Moya destacó la afluencia de más de 2.8 millones de personas en centros recreativos del estado, así como el reporte de “saldo blanco” en la mayoría de los municipios. Sin embargo, las cifras presentadas por el Instituto Estatal de Protección Civil muestran un escenario más complejo.
El titular de la dependencia, Roy Navarrete Cuevas, informó que se realizaron 81 rescates acuáticos, una cifra que prácticamente triplica los 28 registrados el año anterior. Tan solo en dos días se superó el total de rescates de todo el operativo previo, en gran medida por las condiciones de mar de fondo.
A esto se suman 913 atenciones por diversas causas, entre ellas heridas, golpes, quemaduras por aguamala y picaduras de mantarraya. En total, el operativo dejó 1,244 servicios brindados y 622 personas lesionadas, además de 39 accidentes y 37 traslados.
Pese a que la narrativa oficial insiste en un saldo positivo, los datos evidencian una mayor presión sobre los cuerpos de auxilio y un incremento en situaciones de riesgo durante el periodo vacacional.
El balance también incluye hechos de gravedad: una persona falleció en Badiraguato al intentar cruzar un río, mientras que en Mazatlán continúa la búsqueda de un menor de 15 años reportado como desaparecido, lo que ha movilizado operativos por aire y tierra con participación de corporaciones como la Marina.
Si bien el gobernador reconoció la labor de los cuerpos de emergencia, la elevada cifra de rescates y atenciones abre cuestionamientos sobre las condiciones de prevención, vigilancia y control en los destinos turísticos, especialmente ante fenómenos como el mar de fondo que, pese a ser previsibles, derivaron en un aumento de intervenciones.
Así, el “saldo blanco” presumido por las autoridades contrasta con un operativo que, aunque sin incidentes generalizados de alto impacto, sí dejó un número considerable de emergencias, evidenciando áreas de oportunidad en la gestión del riesgo durante uno de los periodos de mayor movilidad en el estado.