Culiacán, Sin.- La violencia homicida que azota a Sinaloa consolidó una crisis de seguridad sin precedentes en la sindicatura de Tepuche, municipio de Culiacán, donde dos síndicos han sido asesinados en un lapso menor a cinco meses.
El caso más reciente ocurrió cuando el actual titular del cargo fue privado de la libertad y posteriormente localizado sin vida en una finca de la región. Horas antes, su hermano fue acribillado al intentar repeler el ataque inicial, falleciendo en un hospital de Culiacán.
Este crimen replica el patrón de violencia contra la autoridad local ocurrido el pasado 31 de marzo, cuando el entonces síndico de la misma demarcación, Héctor Bartolo Zamudio Ríos, fue ejecutado a balazos en la colonia Villa Universidad de la capital sinaloense.
Pese a que la región acumula el asesinato consecutivo de dos representantes municipales en menos de medio año, la respuesta institucional encabezada por la fiscal general del Estado, Claudia Zulema Sánchez Kondo, se redujo a pretextos burocráticos.
Al ser cuestionada sobre los hechos, la funcionaria se limitó a señalar de forma superficial:
“Pues aquí la información que se tiene es es que se atacó a ambas personas, no no tenemos el dato ni el registro de que hubieren previo a eso puesto alguna denuncia por amenazas…”
Ante los cuestionamientos sobre la falta de salvaguarda para los funcionarios de zonas de alto riesgo, la fiscal reconoció con total indolencia la falta de acciones preventivas previas, acotando:
“No tenemos hasta este momento la el el dato confirmado… no tenemos el dato de que se haya formalizado alguna denuncia por privación de la libertad personal.”
La declaración expone el vacío de la procuración de justicia y refleja la inacción de las instancias estatales, las cuales ignoran el antecedente directo de un síndico asesinado en la misma sindicatura meses atrás para blindar preventivamente a las autoridades locales expuestas al fuego de la delincuencia.
Redacción/LaPared