Mazatlán, Sin.- Creyeron que la hacían. En cuanto vieron venir las patrullas en El Recreo, un poblado al norte del puerto, los cuatro hombres abrieron las puertas de la Jeep Wrangler blanca en la que andaban y bajaron a toda prisa. Traían los fusiles al pecho y chalecos tácticos puestos, listos para perderse entre las calles de tierra del sector.
El problema para ellos fue que no se toparon con un patrullaje cualquiera. Era un despliegue del Grupo Interinstitucional donde venía la gente del GOES de la Policía Estatal Preventiva, respaldada por marinos, soldados, la Guardia Nacional y agentes de las fiscalías.
En lugar de que se desatara una balacera, la respuesta de las fuerzas de seguridad fue pura táctica sobre el terreno. Les cerraron la pinza en los callejones aledaños antes de que tuvieran tiempo de parapetarse o presionar el gatillo. Metros adelante, entre el polvo, los cuatro terminaron boca abajo en el suelo y sometidos.
Al revisar lo que traían encima y dentro del vehículo, el personal oficial aseguró a los cuatro civiles junto con un arsenal pesado. Tenían en su poder tres fusiles AK-47 “cuerno de chivo”, una carabina M4, 12 cargadores para arma larga, 360 cartuchos útiles de distintos calibres y cuatro chalecos balísticos.
Todo esto además de la Jeep Wrangler blanca que, al revisar la base de datos, no arrojó reporte de robo.
Tanto los cuatro arrestados como las armas, los cartuchos y la camioneta quedaron a disposición del Ministerio Público Federal en la delegación de la FGR en Mazatlán para resolver su situación jurídica.
Redacción/LaPared