Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez*
* El 80 por ciento de los pacientes que acuden en busca de ayuda al consultorio del psicoterapeuta es a causa del Síndrome del Facebook o WhatsApp, seres humanos con dolor psicológico: la persona descubierta en una interacción de infidelidad y su pareja engañada
Una sesión que no fue cerrada en las Redes Sociales o un WhatsApp abierto en un teléfono celular sin contraseña son situaciones que invariablemente se transforman, en los tiempos modernos, en problemas de pareja.
Las infidelidades descubiertas a través de Facebook o de una conversación furtiva en la era de las comunicaciones digitales, que pueden derivar en la ruptura o en el divorcio, se han convertido en una verdadera epidemia.
Existen comunicaciones de relaciones terrenales pero otra interrogante es si se puede considerar como real la infidelidad cibernética, una expresión intima de las Redes Sociales que navega en los océanos de la fantasía y que circunstancialmente puede cruzar la frontera hacia lo físico.
El Dr. Ignacio Grajeda Sánchez**, director general del Centro Integral de Especialidades Terapéuticas y miembro fundador del Colegio de facilitadores del Desarrollo Humano del Estado de Sinaloa, revela que el 80 por ciento de las personas que buscan ayuda psicoterapéutica en su consultorio es a causa del “Síndrome de las Redes Sociales”, predominantemente Facebook y WhatsApp.
Se trata de novios, novias, esposos, esposas, que tienen problemas que ponen en riesgo su relación, su matrimonio, porque fueron descubiertos en alguna infidelidad virtual a través de Facebook o WhatsApp, independientemente que esta pudiera ser también física.
“Actualmente de cada 50 consultas, te puedo decir que 40 son por motivos del Facebook, o WhatsApp, en cuestiones de conflictos de noviazgos o matrimonios”, afirmó.
“Primeramente –comentó- nos llegaban muchas personas con los trastornos de ansiedad, el estrés, ese gran tirano de la vida moderna, pero ahora el estrés ya tiene otro nombre, ahorita los pacientes que están llegando a mi consultorio padecen el “síndrome del Facebook, del WhatsApp”.
Reconoció que las tecnologías de la información y de la comunicación deberían servir para facilitar la vida de los seres humanos no para complicarla.
“Quizás venga otra tecnología donde ya solamente el celular registre mi tono de voz o algo para que no lo abra nadie más, pero mientras lo pueda abrir la esposa, el esposo, la novia o el novio, se seguirán presentando estas situaciones”, apuntó.
Sostuvo que la ansiedad, por estas causas, ya está generando otro tipo de problemas:
“Antes el cortisol -esa hormona que relacionamos con el estrés- se generaba solamente cuando había un conflicto fuerte, cuando necesitábamos solucionar una situación rápida, hoy ya es un conflicto permanente, sobre todo si tenemos contratiempos en muchos roles de nuestra vida, y estamos generando esa hormona cortisol, que estamos enviando en cantidades masivas a la sangre”, advirtió.
Apuntó que como resultado de eso, en investigaciones recientes, “ya asociamos el estrés a la diabetes, hipertensión, asma y gastritis, entre otros padecimientos, de tal manera que el mal manejo de nuestras emociones deriva en patologías y por supuesto, muchas personas buscan nuestro apoyo para ayudarles en ese sentido”.
Lo anterior también porque aplicaciones como el WhatsApp, ciertamente adictivas, son herramientas controladoras, en la interacción entre personas y representan una grave interferencia con la vida que ocasiona una gran ansiedad.
WhatsApp es una aplicación que brinda servicio de mensajería gratuito por el teléfono celular que permite intercambiar fotos, videos y comentarios al conectarse a internet y en México es una de las formas de comunicación más usadas.
“Muchas veces –advirtió- las personas acudan a recibir psicoterapia debido a que tienen conflictos de pareja debido al Facebook o el WhatsApp y el tratamiento busca incrementar el bienestar y propiciar cambios en su conducta cotidiana, actitudes y pensamientos, pero no existen resultados milagrosos, cada atención psicoterapéutica es un viaje particular cuyo resultado, que puede ser gratificante, es siempre distinto”.
LA PROXIMIDAD Y LA DISTANCIA VIRTUAL
Cuando la palabra “proxémica” fue acuñada en 1963 por el antropólogo estadounidense Edward T. Hall (1914 -2009), autor de la Dimensión Oculta, obra en la que estudia la proximidad o acercamiento entre los seres humanos en sus relaciones interpersonales, quedó fuera de su clasificación la proximidad y la distancia virtual.
En efecto, T. Hall descubrió que la percepción del espacio físico que separa a las personas cambia dependiendo con quienes interactúa, estableciendo cuatro categorías:
Distancia íntima: oscila entre 15 y 45 cm. Se da entre personas que están unidas por lazos afectivos o se tienen confianza recíproca.
Distancia personal: Entre 46 y 120 cm. Es común en reuniones de amigos y compañeros de trabajo.
Distancia social: Entre 121 y 360 cm. Distancia entre personas que no se conocen o no se tienen confianza.
Distancia pública: Más de 360 cm. Es la que se da en conferencias o eventos en escenarios adecuados para tal efecto.
¿Existe la proximidad y la distancia virtual? Medio siglo después, evidentemente, es una realidad inobjetable a través de las tecnologías de la comunicación y de la información.
¿LA PSICOTERAPIA FUNCIONA EN EL SÍNDROME DE FACEBOOK Y WHATSAPP?
La oficina es cómoda y acogedora. Es un despacho actual y bien equipado. Algunos rasgos característicos revelan el ambiente típico de un consultorio de psicología: por supuesto no puede faltar el diván.
Buscamos saber más sobre la posibilidad de que la psicoterapia sea realmente efectiva para atender los problemas de pareja que causan los comportamientos derivados del uso de las Redes Sociales.
Ignacio Grajeda habla con voz pausada al recordarnos que los seres humanos tenemos sentimientos, emociones y pensamientos que nos llevan a actuar de cierta manera, y son precisamente esas acciones las que conducen a la felicidad y al dolor, en su entorno natural y social.
“La psicoterapia, puntualizó, combate el dolor psicológico del individuo y sus consecuencias, pero es absolutamente determinante la clase de relación paciente-psicoterapeuta y, por supuesto, el tipo y gravedad de cada caso. Se trata de un vínculo complejo donde el lazo de comunicación que se establezca entre paciente y psicoterapeuta es fundamental”, aclaró.
Estableció que efectivamente un buen terapeuta puede ayudarle a manejar mejor sus sentimientos y síntomas, y a cambiar los patrones de comportamiento que generan la enfermedad, pero para lograrlo también se requiere de la confianza del paciente. Tanto las psicoterapias exitosas como las fracasadas resultan, pues, según las diversas combinaciones de los elementos citados.
“El terapeuta no es un mago. La psicoterapia no soluciona problemas no cura a nadie, es una disciplina, un arte, de confianza, respeto y comunicación, que ayuda al sujeto a solucionar sus conflictos y curarse por sí mismo”, reveló.
“En ocasiones queremos que una terapia funcione cuando hay problemas graves, cabe aclarar que cuando yo hablo de un problema grave no estoy hablando de un trastorno de una magnitud elevada sino como ese trastorno, esa ansiedad por la que la persona está pasando, ese desfase emocional, ha invadido a esa persona en sus roles”, subrayó.
“La terapia funciona excelentemente, señaló, pero la cuestión es de esas circunstancias, de eso que acabamos de detallar, de esas situaciones, entre otras cosas de la falta de empatía, preparación, o comunicación idónea con el paciente, puede hacer que no funcione. Eso hace la diferencia”.
“Por esa razón algunos pacientes dicen que les funciona algún terapeuta con el que logran tener esa empatía, y otros dicen: ya fui con este terapeuta, este y este, y no me ha funcionado, y de repente llegan con otro terapeuta con el que logran tener esas características que la persona necesita”, dijo.
Una vez concluida la charla queda claro que para una psicoterapia sea exitosa se debe establecer una relación de apoyo, de entendimiento, empatía y comunicación entre el psicoterapeuta y el paciente con el síndrome de Facebook o WhatsApp. Una terapia puede ser capaz de disminuir el estrés, la dependencia de las Redes Sociales, rescatar o mejorar su relación de pareja y su calidad de vida, sanar al individuo en sus problemas emocionales y crear un puente hacia una relación más saludable con su pareja.
A final de cuentas, el amor es un fenómeno más complejo en una era de la tecnología que se vuelve contra su creador: el ser humano, pero desde los tiempos más remotos –y a pesar de todo- el amor prevalece como una energía universal y la fuerza verdadera que lo cura todo.
*E-mail: correo@miguelalonsorivera.com
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IGNACIO GRAJEDA SÁNCHEZ
** Ignacio Grajeda Sánchez nació en la Sindicatura de Eldorado, municipio de Culiacán, Sinaloa el 15 de noviembre de 1967.
Tiene más de 20 años de experiencia como psicoterapeuta con especialidad en desarrollo humano. Es músico, escritor y conferencista.
Ha impartido cursos y participado en actividades académicas en diversos países de Latinoamérica, principalmente en Colombia.
De formación interdisciplinaria por su inclinación a la vida universitaria y a las artes, toda su vida la ha dedicado a la búsqueda del conocimiento.
Es Licenciado en Ingeniería Agronómica por la Escuela Superior de Agricultura de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), con especialidad en Edafología, ciencia en la que profundizó por su amor a la naturaleza ya que es la rama que estudia la composición del suelo y su relación con las plantas y el entorno que le rodea.
Es Licenciado en Psicología por la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) con Maestría y Doctorado en Desarrollo Humano por el Instituto de Desarrollo Humano e Investigación (IDEHI).
Tiene diplomados y estudios especializados en Programación Neurolingüística por el SINFÍN International System SL, en Hipnoterapia por el ATMA (Asesoría en Tecnología Mental Avanzada) con el Dr. Roberto Quintanales Font, y en Reflexología por el ICI-GENIUS en Guadalajara Jalisco.
Tiene estudios por la UAS y la SEPyC en Sistemas Computacionales, Software educativo y Uso administrativo de base de datos en línea.
Gusta de leer textos en inglés y portugués. Músico por vocación y herencia familiar es técnico instructor en música titulado, y toca varios instrumentos, entre ellos el saxofón, el cual es una tradición familiar de generaciones en su familia. Tiene hasta la fecha 14 producciones musicales.
Desde principios de la década de los 90 se dedica al ejercicio de la psicoterapia y ha impartido numerosos cursos y conferencias en diferentes ciudades de México y de Latinoamérica, como ponente en Universidades, Instituciones Públicas, Escuelas y Empresas.
Ha participado en diversas publicaciones e investigaciones sobre la influencia de la mente y el espíritu en la enfermedad o en la salud integral de la persona. Es invitado frecuente en prensa, radio y televisión.
Como catedrático, en su papel de Profesor de Educación Musical, fungió hasta el día de su jubilación como Coordinador General de la Escuela de Música de la UAS en Eldorado.
Por su vocación magisterial continua como Coordinador Académico de la Escuela Secundaria “Dr. Valentín Gómez Farías”.
Ha recibido múltiples reconocimientos por su trabajo como coordinador de encuentros escolares y universitarios y de asesoría de proyectos académicos ganadores como el Primer Lugar en el Tercer Congreso Estatal de Geografía, por citar solamente uno.
Es autor también del himno del Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa (COBAES).
Como Director del Instituto de Desarrollo Humano e Investigación (IDEHI) fue Coordinador de la Maestría en Desarrollo Humano en Eldorado cuya primera generación le rinde homenaje llevando su nombre.
