Villahermosa: la noche de XV años que se convirtió en espectáculo millonario y símbolo de poder petrolero

Villahermosa, Tabasco.- La noche de ayer sábado, 7 de marzo, la ciudad se transformó en un escenario de luces, música y lujo desmedido. Mafer, la quinceañera, vivió una celebración que excedió toda expectativa: desde la entrada, la residencia parecía un anfiteatro iluminado, con columnas de cristal, pantallas gigantes y un escenario que imitaba los rascacielos de Nueva York, reflejando destellos que cortaban la oscuridad.

Los invitados caminaron sobre una alfombra roja donde Galilea Montijo recibía con voz firme y sonrisa profesional, dando la bienvenida a lo que pronto se convertiría en una fiesta viral.

En el escenario, Belinda cantó “Las Mañanitas” a la homenajeada, seguida por J Balvin, que subió a Mafer para interpretar algunos de sus éxitos y prender la multitud. Xavi animó con corridos tumbados, y Matute cerró con himnos de los 80 y 90, mezclando generaciones y estilos musicales en un mismo espacio.

La inversión solo en artistas y producción se estima en millones de pesos, sin contar transporte, seguridad ni decoración, lo que evidencia la magnitud del derroche.

Pero más allá del espectáculo, la atención se centró en Marcos Torres Fuentes, subdirector de Producción de Pemex, quien fungió como padrino de honor. Su presencia no era casual: como responsable de operaciones en campos petroleros del sur del país, maneja contratos y supervisa proyectos clave, lo que lo convierte en un personaje de peso público.

Torres Fuentes ha estado bajo señalamientos por presuntas irregularidades, incluyendo adjudicaciones cuestionadas, pagos excesivos y contratos sin sustento técnico, especialmente en el proyecto del campo Bakté, con montos que rondan los 30 millones de dólares según fuentes del sector. Aunque no hay investigaciones judiciales abiertas en su contra, los cuestionamientos forman parte del debate público sobre transparencia y ética en Pemex.

Mientras la música envolvía la noche, los regalos de lujo, las luces y la producción cinematográfica contrastaban con la sombra de los cuestionamientos. La fiesta no solo era un festejo familiar; era una representación tangible de lujo, poder y cuestionamientos sobre el uso de recursos en la petrolera estatal, que no pasó desapercibida en redes sociales ni en círculos especializados.

Al final, cuando los últimos acordes se apagaron y los reflectores se apagaron, quedó un recuerdo que combina glamour y controversia: la noche en que unos XV años dejaron de ser solo un rito de paso para transformarse en símbolo de poder, dinero y críticas públicas.

Redacción/LaPared

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