Psicodrama: el amor y el teatro de la vida

Miguel Alonso Rivera Bojórquez

 Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez*

 

* “Mermelada de Fresa”, una obra de Alberto Solián que aborda los conflictos en la pareja moderna

 

Para contestar las preguntas: “¿el amor existe?, ¿el amor es una fantasía?, ¿el amor es efímero?, ¿el amor genuino termina o cuando es real es eterno?”, la invitación vino del maestro, terapeuta, investigador y escritor, Alberto Solián, director de la Compañía de Teatro “Sin Espacio” y autor de la obra “Mermelada de fresa” que aborda los conflictos en la pareja.

Esa tarde acudí al lugar indicado: al Teatro “Socorro Astol”. Apagué mi celular. Técnicos y actores ya tenían todo listo. Preparado el escenario con dos sillas, dos maletas, dos percheros al fondo, una guitarra y una máquina para humo escénico, entre otros utensilios.

Este grupo de teatro festeja su existencia, ya de un cuarto de siglo, con esta obra terapéutica para los enamorados en problemas.

Ha comenzado la función: Aparecen en el escenario una pareja de novios interpretados por los actores Sabdy Contreras (ella) y Claudio Trejo (él) caminando, con su atuendo tradicional para la boda religiosa, llenos de ilusiones hacia el altar.

Ella, vestida de blanco, canta una canción donde se pregunta a dónde va y habla de la amargada sociedad, los sueños, los anticuados gritos y las gaviotas hacia el sol. Él, con su traje de novio, emocionado.

Una voz gutural digna de una película de terror lanza una advertencia que podría provocar un escalofrío que recorre la columna vertebral:

– Ustedes, por voluntad propia, han decidido casarse.

De esa manera, él y ella, ante los ojos de Dios, pronuncian la palabra ¡Acepto! mezclándose la marcha nupcial con música de antro.

Ambos hacen una remembranza de su cita con el destino, su primero y mágico encuentro en un bar, precisamente un martes 13, la forma en que esa misma noche terminaron con mermelada de fresa, en las piernas, en el torso y en todo el cuerpo lleno de erotismo, entre sonrisas y carcajadas de amor.

Ella había quedado atónita y extasiada por él, al verlo tocar las canciones de Joaquin Sabina, quizás de Joan Manuel Serrat, como un romántico cantador español; él, entre el humo del cigarro y la música la había visto a ella como una aparición celestial, coqueta y provocativa. El flechazo se había consumado.

– Me hacía salivar con un ritmo cardiaco exaltado, confiesa al proclamar su éxtasis: “¡Sensations!”

Ella dice llamarse Azul y él Avispón Verde; ella es sagitario, él es géminis, y planean tener dos hijos de nombres epopéyicos: Romeo, que hoy tiene siete años de edad y July, de cinco, así como dos perritos, uno para cada uno.

Ella pregunta: ¿Me amas?, y él contesta: voy a amarte siempre.

LA TERAPIA DEL AMOR

Muchos años después de la boda, ella recuerda que su tía “Mallella”, quien era un océano de sabiduría, le dijo a tiempo:

“¿Martes? Ni te cases ni te embarques, y martes trece ¡ni pensarlo! ese no es día para conocer a un buen hombre”

Ella,  jugando con su pelo largo, dice que creía en el amor:

– Soy una tonta, una estúpida, jamás pensé que dolería tanto, chingada madre. Todos los hombres son iguales y hay unos peores, sentencia.

Ella culpa del fracaso matrimonial a él, las peleas son inevitables y suena la campana con la famosa canción que dice: “lucharán a dos de tres caídas sin límite de tiempo”. Hay golpes, violencia.

Ella, una mujer de diez, se siente frustrada por tener un esposo sin aspiraciones que solamente se deleita tocando la guitarra y cantando sus canciones. Un soñador.

Ante tanto dolor en su corazón, ella le grita a la doctora Luzma, que se encuentra en el escenario: ¿Por qué me siento golpeada, frustrada, por qué no siento magia?

Empiezan a observarse las situaciones cotidianas en las que los hijos se quedan con ella mientras él sale con sus amigos. Ella desea decirle lo cabrón que es él pero calla, solamente se lo imagina en un intercambio de roles.

Finalmente sobreviene la separación: July con complejo de Elektra se va con su padre y Romeo con complejo de Edipo con su madre.

Ella recuerda cuando su papá era su ídolo y su madre le advertía:

-Ten cuidado con los hombres -y ella contestaba ¡Ay, mamá, a mí me gustan mucho los niños!-, todos los hombres son unos desgraciados. Pero no le hizo caso a su madre, dice, porque fue muy noviera.

Una vocecita me dice, afirma él, que todo va a estar bien y yo -sssssscccccchh- cada día me siento mejor. La neta, extraño mucho a mi hijo Romeo.

Él quisiera tener otra hija, aunque no podría ser con otra mujer porque él la ama a ella, tiene fe en las terapias de la doctora Luzma. Comienzan un camino de renovación, de búsqueda, de exploración para salvar su relación de pareja, su familia.

EL AMOR ES UN PROCESO QUÍMICO

 QUE SE PRODUCE EN EL CEREBRO

En ese punto de la obra hacen una pausa para invitar a una pareja del público al escenario. Ellos son José y Brizet.

Brizet es alumna de la Facultad de Psicología de la UAS.

Ambos recuerdan que se conocieron en su trabajo y hubo amor a primera vista. Con la mirada entró el flechazo y hoy llevan casi dos años de pareja.

En el escenario los actores les cubrieron los ojos a los enamorados para “observar” la línea de vida de la pareja. Con los ojos cerrados caminaron hacia el frente para encontrar a su pareja y se abrazaron muy fuerte, ambos dijeron que sentían seguridad y felicidad al estar uno en brazos del otro. Al alejarse, venía la soledad y la nostalgia. En esos ejercicios había brillado el amor.

Ella, otra vez el personaje, brinda una explicación científica:

“El amor es un proceso químico que se produce en el cerebro y nos hace pensar que algo mágico ha sucedido. Lo que se presenta en realidad es un proceso sináptico que desencadena un patrón de conducta.

Los axones y las dendritas se comunican a través de una función química y eléctrica que llega a nuestro Sistema Nervioso Central.

Cuando en nuestro cerebro, centro de mando de nuestro organismo, se desencadena este fenómeno acontece lo que conocemos como enamoramiento. El cerebro no piensa, ama.”

Los personajes de nuestra historia ya están divorciados pero deciden volver a intentarlo. Ella le consigue a él un trabajo como encargado de mantenimiento, los niños y los perros, después de todo, los extrañan y los quieren ver juntos.

-Los niños te adoran y los perritos te extrañan, le dice ella. Ahora es él quien le pregunta a ella: ¿Me amas? Y ella responde: no sé, pero su suspiro y su sonrisa indican que sí. Parece que el amor es una lucha constante, es sacrificio. El amor es vivir en ensayo y error, en el aprendizaje de la vida y del amor.

EL PSICODRAMA DE ALBERTO SOLIÁN

El psicodrama es una técnica psicoterapéutica que consiste en hacer que los pacientes representen en el teatro sus conflictos para que puedan superarlos. Quizás por eso, en esta parte de la obra los actores dejan al personaje, se sinceran con el público y sus respectivas parejas que se encuentran entre el auditorio.

“Quiero expresar algo intimo –dice Claudio Trejo-, esto me está pasando a mí en mi vida personal con la madre de mis hijos”.

“Yady –comparte Claudio al pedirle a su pareja que se ponga de pie-, hemos estado peleados, y quisiera pasar el resto de mi vida contigo, hoy quiero decirte que te amo”

“La vida –expuso- es un instante y se va en pendejadas, ojalá la obra los haga valorar y les provoque que quieran a su pareja, a su familia, que los amen, que los respeten”.

Comentó que la psicología y el psicodrama nacen en el siglo quinto antes de Cristo para festejar la tragedia a través de la comedia. “El porcentaje de parejas que acude por ayuda cada día es mayor”, se congratuló. Porque cada pareja en terapia es un paso para que gane el amor.

Sabdy Contreras le habló también a su pareja:

– Quiero decirte que tu amor es tan bueno como cuatro sobres de azúcar mascabado, tú me salvas, me proteges y me haces volar, has sido mi maestro, mi compañero, cada día creo más en ti, en este amor que da luz a mi vida.

La doctora Luzma dice que desde el punto de vista sistémico, tanto él como ella, encuentran en esa búsqueda una sociedad más sana y creativa.

Al concluir la obra, su creador y director, Alberto Solian, sube al escenario. Los actores recuerdan que un día antes había sido su cumpleaños y lo felicitan. Después de hacer mención de Adonay Cabrera, a cargo del diseño sonoro y visual, y Cipriano Espino, de la iluminación, habla del teatro como el motor de su vida, de ese  teatro que inició en los ochenta con Óscar Liera en el Tatuas.

“Tenemos que acercarnos más al arte y la cultura, nuestro teatro es artesanal pero es un placer hacerlo”, dijo.

“Construir la relación de pareja –reflexionó- en nuestra sociedad es un acto de amor, erótico y heroico. Hacemos una reflexión sobre la pareja, la célula fundamental de nuestra sociedad, porque es también el inicio y final de las historias, de la cultura. Buscamos la integración de salud, educación y cultura en la familia que es lo más importante, para pasar de un estado violento y pobre en educación, a un estado alegre, feliz, amoroso y creativo”.

*E-mail: correo@miguelalonsorivera.com

https://twitter.com/Miguel_A_Rivera

https://www.facebook.com/miguelalonsorb

COMPAÑÍA DE TEATRO “SIN ESPACIO”

Surge a principios de la década de los 90’s con la firme convicción de crear un teatro sinaloense de la mejor factura. “Un teatro que nos identifique y que nos defina, un teatro que sane, un teatro sinaloense, libre, lúdico, creativo”.

En estos 25 años de hacer teatro, ha realizado más de 30 puestas en escena, ha cabalgado por un número importante de ciudades del país y rincones de nuestro estado.

En cuatro ocasiones, realizó el Programa Nacional de Teatro Escolar, atendiendo a más de cien mil estudiantes, así como también participó en diversos festivales; el del Caribe en Santiago de Cuba en 1996, en dos ocasiones en la Muestra Nacional de Teatro en el año 1995 y el 2000, en el Festival Sinaloa de las Artes en su primera época en varias ediciones.

Ha obtenido diversos estímulos y becas; del FONCA con lo que produjo Quinto Mandamiento, de Dolores Espinoza en 1997 y en el 2000 para Contrabando de Víctor Hugo Rascón Banda, del FOECA para poner en escena Muchacha del Alma y en la mesa Quién Baila Mambo, ambas de Jesús González Dávila.

Sus integrantes han participado en procesos de formación con los más diversos maestros y conforman quizá la más brillante generación de creadores de escena de nuestro estado.

Esta agrupación creativa ha formado un equipo interdisciplinario; actores, bailarines, cantantes, escritores, escenógrafos y músicos que realizan proyectos en diversas partes de nuestro estado, del país y del mundo.

Generalmente, sus puestas en escena, de factura profesional, aspiran a la combinación de todas las manifestaciones artísticas.

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