Opinión | ¡Maldita pandemia!

Breve Intervalo

(Columna)

Por Rafael Báez

Hace días, conversando con un grupo de personas de la tercera edad, que salen todos los días a buscar el sustento para llevarlo a casa, me preguntaron ¿Quiénes son los culpables de la maldita pandemia? La pregunta me tomó desprevenido. ¡Qué respuesta podía dar! lo único que se me ocurrió decir fue; no lo sé. Es un tema muy complicado y por demás delicado. Se dicen tantas cosas que no sabe uno dónde empieza la realidad y dónde termina la ficción. ¿Quién dice la verdad y quién dice mentiras? Qué le podemos decir a tanta gente que ha perdido a sus seres queridos, pérdidas lamentables no solo de uno o dos familiares, sino familias completas; Abuelos, padres, hijos, hermanos, tíos, nietos, niños, jóvenes, amigos queridos, vecinos, conocidos. No se escapa nadie. Cada vez que timbra el teléfono en el hogar o en el celular, estamos temerosos porque no sabemos que noticia nos van a dar, vivimos apanicados, “con el Jesús en la boca”, esperando lo peor.

La pandemia nos cambió la vida. No sé por qué motivo le llaman “la nueva normalidad” porque de normal no tiene nada. ¿Cómo va a ser normal saber que nuestros seres queridos ingresan a los hospitales privados y públicos y ya no los volvemos a ver? Pero además del inmenso dolor que provoca su pérdida, queda una inmensa deuda económica que la mayoría de los familiares no pueden pagar. ¿A esto le llaman la nueva modalidad?

Los primeros contagiados fueron las personas de la tercera edad, en su etapa de jubilados y pensionados en el 2020, luego murieron miles y miles en México y en el mundo, pareció que la consigna de las grandes potencias eran precisamente el objetivo; desaparecerlos, por el alto costo que representan para sus deterioradas economías, eso es lo que se ha comentado. Por eso la pregunta de la gente ¿Cuál es la verdad y cuál es la mentira? ¿Esta pandemia fue provocada intencionalmente por la mano del hombre? O es obra y gracia de la naturaleza. En muchos países predominan los viejos, quienes ya no generan actividad económica. Se supone que están recibiendo su pensión por los servicios prestados a sus países durante toda su vida, pero la cruda realidad nos dice otra cosa; que ya nos convertimos en un estorbo, es lo que se escucha…qué estamos robando el oxígeno a las nuevas generaciones y sobre todo, recuperar el poder económico perdido hasta volver a lograr finanzas sanas…qué triste realidad si algo de esto es cierto. Pero como dice el dicho “No hay que creer ni dejar de creer”, por si las dudas.

Otra triste realidad que nos acontece; Hay instituciones de salud, según palabras de algunos deudos, que les han dicho que no son beneficencias públicas…pues sí, es cierto, pero muchas de estas instituciones de salud han hecho el negocio de su vida sin el más mínimo recato, mientras que la gente pierde su casa y demás propiedades, si es que las tienen para saldar sus cuentas, o lo que les alcance para abonar porque prácticamente es imposible en miles de casos que liquiden en su totalidad.

539 días desde el primer caso de Covid en Sinaloa, ¿Cómo le ha ido a la UAS? 283 fallecidos, entre ellos; 179 académicos, 105 administrativos y 29 de confianza, más lo que resulte, palabras del Rector Jesús Madueña Molina.

El Ingeniero Héctor Melesio Cuén Ojeda, presidente del PAS y ex rector de la UAS, consideró riesgoso el regreso a clases presenciales el 30 de agosto de 2021, porque está convencido que no hay condiciones para ello, mucho menos para evitar el contagio y por supuesto, tampoco se cuenta con recursos suficientes para atender esta problemática en el estado. Consideró que lo más prudente sería un regreso paulatino.

La dirigencia de la Sección 53 del SNTE en Sinaloa, también opina igual, “que no hay condiciones para un regreso presencial a las escuelas ante esta tercera ola de Covid 19, no solo basta un deseo ni una imposición del gobierno y de las autoridades educativas”, pero lo más grave es que la infraestructura de la mayoría de las escuelas, están en condiciones deplorables para albergar y proteger la salud de los estudiantes en el nivel de educación básica”. Así lo manifestó.

Pero ¿cuál es la postura del Presidente de la República en este tema tan delicado? Expresó en una de sus mañaneras que Claudio X. González y su grupo “mexicanos en favor de la corrupción” (así lo dijo), se oponen a que los niños regresen a clases, igual que la CNTE. También aprovechó la ocasión para hacer un llamado a los nietos y a los hijos de los dueños de Reforma, del Universal, de Televisa, que están en edad escolar, “que los llamaba a ellos para que le ayuden a convencer a sus papás y a sus abuelos, de que es importante que regresen a clases y que hagan a un lado la fobia contra el gobierno porque es muy importante, así como lo es la salud y la seguridad, problemas siempre va a ver, ni ellos quieren parecerse a nosotros, ni nosotros a ellos”.

¿Y que dice el Gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel con relación al regreso a clases presenciales? Dijo a los maestros que las clases presenciales iniciarán SÍ o SÍ, pero de forma gradual y voluntaria, refutando la solicitud del secretario general de la Sección 53, Fernando Sandoval.

Sin embargo, hay un tema que ha llamado mucho la atención; Para el regreso a clases presenciales, los padres de familia tendrán que firmar una responsiva sobre la salud de sus hijos, según determinó la SEP. Respecto a esta carta compromiso la SEP hace énfasis que es la aceptación de los padres o tutores de qué los menores pueden estar dentro de los planteles para deslindarse de la responsabilidad sí a los alumnos les sucede algo con relación al Covid. Y sí los padres de familia se niegan a firmar dicha responsiva aun cuando lleven a sus hijos a las escuelas ¿Qué va a pasar?. Otra pregunta; y si los niños presentan síntomas en la escuela y requieren atención médica ¿quién se va a hacer responsables de los gastos?

Pero lo que derramó el vaso de agua, fue una presunta declaración del Doctor Hugo López Gatell, subsecretario de Salud del Gobierno Federal, la cual se dice fue en estos términos: “Vamos a suponer que tenemos una escuela de 1.000 niños y de repente de esos 1.000, un niño tiene la infección. Si yo cierro la escuela en ese momento voy a tener un efecto positivo porque estoy evitando que un niño contagie a 999 niños. Si yo en lugar de cerrar la escuela en ese momento, me espero a que la escuela tenga 10 niños infectados, puedo cerrar la escuela y esa medida aplicada a 10 contra 990 es más efectiva que si la cierro cuando es sólo uno contra 999”.

El mensaje continúa: “Si me espero aún más y tengo a 100 infectados es todavía más efectiva la intervención porque estoy evitando que 100, tienen una mayor fuerza de infección para contagiar a los 900 restantes y así sucesivamente”. 

Sí alguien lo entendió que me lo explique.

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