La Atarraya
(Columna)
Por El Tejedor
Que levante la mano quién está hasta la madre de los júniors de la izquierda, esos que en nombre de su papá, piden puestos, compensaciones, bono y doble cheque, porque prestaron a su papi a la revolución, esos que nos tienen hasta la madre en la fiestas por su mala copa y sus discursos de “inclusión y de justicia”, asumiéndose como la vanguardia, herederos del estado y de las luchas sociales, porque de niños levantaban pancartas en los picnic de los plantones y marchas de sus tíos, esos que hicieron resiliencia de la conciencia y hoy con un discurso que no entienden, pretenden apantallar a las masas y repiten como disco rayado en la colonias populares lo que dice su amado líder, pero en los antros están al pendiente de la última moda.
Quién lo diría que el discurso que les parecía cansón y aburrido de parte de sus papás, tíos y abuelos hoy les da de comer a los júniors de la Izquierda callo de hacha en Sinaloa, (en Francia prolifera la Izquierda Caviar, ¿por qué en Sinaloa no lo es de este platillo tradicional, insulso y costoso, como la vida de estos júniors).
Todos buscan alejarse de la vida que defienden en sus discursos, un día son indigenistas en Face y otro suben la foto en un yate o en el restaurante de moda, un día regalan dulces a los niños pobres y otro están vestidos de Gucci en el antro del momento, o sea wey ¿todos los amamos? Los aman los pobres porque en momentos les matan el hambre y les venden esperanza, y los aman los trendy porque visten a la moda y comen en los lugares más chic del país, lo tienen todo pues ¿a alguien le suena familiar esto? Ellos son la vanguardia del pensamiento progre y son la vanguardia de la moda, como la ultraderecha en los últimos 5 sexenios, aprendieron bien de la derecha, pues estas jóvenes promesas que se pagan portadas y artículos que los coloca en el top ten en revistas chayoteras, conocen más las posturas del PRI y del PAN que de sus propios padres y padrinos.
Y no es un discurso hipócrita, sabemos que cada quien puede gastarse su dinero en lo que desee, lo ilógico es que tienen más fotos y más promoción de su vida de mirreyes que trabajo para la gente, y quieren que la gente los ame por ambas cosas, en esa realidad de país, en la que vive la Izquierda callo de hacha, muy parecida por cierto a la de los júniors de derecha, es muy complicado pensar que estos cuadros serán los que pongan al país en alto y no es su juventud o su falta de formación, ni mucho menos descartarlos por sus apellidos, es su falta de empatía y la voracidad con la que quieren crecer y les urge apoderarse de los espacios sin ser en realidad personas que representen o entiendan las necesidades de su país .
En el embudo del aspiracionismo es donde se junta la Izquierda callo de hacha con los actores políticos improvisados o los que por oportunismo se colaron a la 4T, cuando esto sucede, el ejercicio político se vuelve frívolo, banal y estéril, en un caldo de cultivo que no deja oportunidad al avance del país y sus clases desprotegidas o retrasa los procesos de la política progresista real, pues montados en la ola del presidente solo estarán para acatar como autómatas lo que se tenga que hacer en la República de twitter y de más reinos cibernéticos, repitiendo frases trilladas de su amado líder, “amor con amor se paga “ o la tristemente célebre “abrazos y no balazos” resolviendo con lugarcillos comunes de poca trascendencia, bullets simplones, sus frases más sentidas son y su verdadera pasión están en sus fotos frívolas de redes sociales, los negocios en lo oscurito que hacen las demostraciones de poder en espacios públicos, la cohesión de votos y todas las labores que se tiene que hacer para contrarrestar lo que era el PRIAN siendo el nuevo PRIAN.
Lo peor es que son tan faltos de identidad y tan necesitados de brillar en sociedad que el mote de Izquierda Callo de hacha, Izquierda caviar, champagne socialist o socialistas de iPhone, a estos individuos los hará sentirse progres y de alta alcurnia en la izquierda, de la zurda socialité, pues esto los hace tomar distancia, separarse del montón a sabiendas que eso no debe existir en la doctrina que profesan, pero como son muy consentidos y muy berrinchudos, como los júniors de derecha, no les importara que se les ponga este mote, al contrario cualquier cosa que los saque del hombre común les permite dar un respiro a sus aspiraciones políticas de riqueza desmedida, lujos, frivolidad, holgazanería y por supuesto el amor de las masas, esos pobres diablos que sin ellos no tendrían esperanza.
En esta parte del nuevo régimen de júniors tan pobre de ideas, tan falto de creatividad que tienen que imitar posturas moñongas del antiguo régimen de derecha, en ellos no fincarán sus sueños las clases populares, les aseguro que nadie está peleado con tener, pero no debería ser la misión de la izquierda creer que acumular es la razón de la política o que a través de tus bienes, frivolidades y lujos harán que la gente los siga, es un despropósito y una falta de respeto a la razón y a un país que carece de bienes y servicios, que no logra resolver los problemas básicos de la sociedad como la violencia, la pobreza, la marginalidad de muchos, el medio ambiente, la lucha de las transnacionales contra los pueblos originarios por despojarlos de sus recursos naturales y por supuesto las instituciones de justicia serviles que olvidaron su misión para ser sumisos a las élites.
OTRA
La vara con la que se mida a los callos de hacha no debe ser igual a los otros que medimos, la exigencia de la ciudadanía debe ir subiendo cada vez más hacia la clase política, pues corremos el riesgo de que tomen decisiones desde sus privilegios y posturas aburguesadas, debemos mantenerlos a raya y vigilar en todo momento sus movimientos, nadie debe estar exento al escrutinio público, mucho menos dar por hecho que se les regaló un país, a este país le faltan muchas cosas y la más importante de ellas es la participación ciudadana, sin fanatismos, servilismos, ya decidimos en el 2018 que cambiaríamos para bien, no dejemos que la política y la administración pública solo sea trabajo del gobierno y sus aplaudidores, ya lo permitimos por muchos años y casi nos venden el país entero.
ÚLTIMA
Recuerden que un país que espera un héroe es un país destinado al fracaso, para que un país se salve no necesita un héroe, necesita ciudadanía.