Opinión | El narco y el gobierno nos están quitando la vida y la de nuestros niños

Por Gabriela Camacho

 

México, mi México. Tan afortunada de estar aquí y tener estas raíces tan ricas que entristece el hecho de que este país sea reconocido por la narco cultura a la que no han querido hacerle frente los Gobiernos. Tan es así que se siguen viendo hechos lamentables como el de este fin de semana en Villa Unión, Coahuila donde aparentemente y de acuerdo a las autoridades adjudican el hecho al grupo armado Tropa del Infierno que se desprende del Cártel del Noroeste.

Horas de enfrentamiento, pánico entre los habitantes, muertos y secuestrados, ese fue el saldo.

Lo peor y de lo más triste es que había niños entre las víctimas del secuestro. Aún no encuentran a uno de ellos. Otro caso lamentable fue el de Los LeBarón. A casi a un mes de esta tragedia recuerdo que cuando escuché en las primeras noticias de aquel 4 de noviembre de este mismo año, que en los límites de los estados de Chihuahua y Sonora hubo un atentado, se quemó una camioneta, asesinaron a una mujer y cuatro niños, se me desgarraba el alma.

Entonces ¿Cuál estado de derecho? ¿Quién nos está protegiendo?

Por si lo desconocen las autoridades ahí les va: En 1959 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. Primer gran consenso internacional sobre los principios fundamentales de los derechos del niño.

Y por si no les ha quedado claro: En el principio número 1 especifica que el niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración. Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia. En el principio 2 y aquí es donde quería hacer un énfasis, establece que el niño gozará de una PROTECCIÓN ESPECIAL y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad.

Está también en el principio número 8 que dice así: EL NIÑO DEBE, EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS, FIGURAR ENTRE LOS PRIMEROS QUE RECIBAN PROTECCIÓN Y SOCORRO.

Y así me puedo ir hasta mencionar muchos de los derechos donde se habla de no discriminación, seguridad, educación, alimentación, salud, etcétera.

En un caso de la capital sinaloense que también fue el pasado fin de semana, precisamente el viernes 29 de noviembre, se encontraba un papá con su hija arreglando una bicicleta en un parque de Infonavit Solidaridad cuando sujetos armados le quitaron la vida frente a la niña.

¿Qué impacto tendrá este hecho en la menor? A caso no se preguntan eso los encargados de la seguridad, su dolor, la falta que le hará su progenitor, el hecho de que ni si quiera pueden salir a la calle a jugar y mantener una vida normal porque los asesinos están al acecho.

Las autoridades deben entender que lo que están haciendo no funciona, lo están haciendo mal. No pueden tapar el sol con un dedo. La sociedad, los periodistas, los activistas, los padres de familia, toda la gente, estamos hartos de que se justifiquen diciendo: “vamos a mejorar”, “vamos a reforzar la estrategia”, “se está trabajando para…”, “estos hechos no van a quedar impunes”, ya se abrió una carpeta de investigación”.

Ya estamos hartos de los mismos discursos, donde año tras año sabemos cómo empezarán la oración cuando se cuestionan estos hechos, y explíquenos ¿cuáles esfuerzos? si ni siquiera saben elegir un asesor que les diga cómo hablar para que al menos les tengamos poquita fe o esperanza.

Sabemos que no es sencillo, nada es sencillo, pero aferrándose a no hacer nada no mejoraremos, habrá mañana y pasado, menos vidas, menos niños y ojalá nunca les pase nada a ustedes ni a sus cercanos porque no se imaginan lo que duele.

Ya lo vivimos en Culiacán con el tan mencionado “Jueves Negro”, el día sin ley cuando la ciudad estuvo paralizada, cuando todos llamábamos a nuestros seres queridos para saber si estaban bien, si estaban resguardados, si aún estaban con vida. Todo porque según las autoridades implementaron un operativo para detener a Ovidio Guzmán, uno de los hijos de El Chapo. Esto sin conocimiento del presidente de la República, ni de las del Gobierno del Estado, mucho menos los civiles. Integrantes del Cártel de Sinaloa salieron a su defensa y dejaron ver su fuerza en armamento y grupo de gatilleros.

Ha pero eso sí, fuimos tendencia internacional y no fue por nuestro aguachile más grande del mundo que aún sigue en el récord guinnes, más bien fue porque nos compararon con Irak donde el terrorismo está a la orden del día. Miles de historias se contaron sobre ese día, además de las 13 muertes oficialmente registradas que cobró ese día como saldo.

Haría un pergamino siguiera con los hechos que han aquejado no solo a Sinaloa, sino al país mexicano, nuestra cuna del que decimos “los buenos somos más”, pero no somos noticia, no nos vemos, nos opaca la violencia y las manchas de sangre del día a día.

Ya no sé si hay más asociaciones civiles, instituciones u organizaciones que hacen el bien que cárteles en México que por mi conocimiento o desconocimiento en este tema podría mencionar solo algunos: Cártel del Golfo, Cartel de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación, La Familia Michoacana, Cártel de Juárez, Cártel de Tijuana, Los Caballeros Templarios, Organización Beltrán-Leyva, Cártel del Noroeste que este último fue del desprendimiento de

Los Zetas en el norte del país, y hasta ahí de los que he escuchado últimamente.

Ya ni se sabe, pero lo que si tenemos muy claro es que la sociedad cada vez está perdiendo la capacidad de asombro ante los hechos delictivos. ¿Nos estamos haciendo inmunes al dolor? ¿Nos estamos creyendo que debemos aguantarnos y no decir nada? ¿Nos debemos resignar si perdemos a un ser querido? ¿Cambiamos nuestros sueños y nuestra vida porque total, ya no estaremos aquí seguros?

He pensado con tristeza no tener hijos por mi miedo a que conozcan un mundo malo. Es egoísta no dar vida si tenemos la posibilidad de crear y dar la oportunidad de ver las cosas hermosas que aún existen. Pero la decisión no la toman los malos gobiernos ni el narco. La decisión la tomamos nosotros y no dejaremos de soñar solo porque a veces tengamos pesadillas en la vida real.

Escúchennos, autoridades hagan algo, nos están dejando sin vida y sin nuestros niños, lo más bonito que hay.

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