La senadora con licencia fue designada coordinadora estatal de Defensa de la Cuarta Transformación tras imponerse en la encuesta interna de Morena; asume el encargo con el reto de reconstruir la unidad del partido y marcar distancia de la crisis política que ha sacudido al gobierno estatal.
Ciudad de México.— La sucesión en Sinaloa rumbo a 2027 dejó de ser una disputa abierta y tomó un nuevo rumbo: Imelda Castro Castro fue designada coordinadora estatal de Defensa de la Cuarta Transformación, posición que en los hechos la coloca como la carta de Morena para buscar la gubernatura del estado.
El anuncio fue realizado por la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, quien informó que Castro Castro obtuvo el primer lugar en la encuesta interna realizada por el partido.
La decisión se dio en presencia del resto de los aspirantes que participaron en el proceso, entre ellos María Teresa Guerra Ochoa, Estrella Palacios y Gerardo Vargas Landeros, quienes acompañaron a la senadora con licencia durante el acto en el que se oficializó su designación.
El mensaje de la dirigencia nacional fue de unidad. Montiel llamó a los participantes a cerrar filas y trabajar en torno al proyecto de la Cuarta Transformación, particularmente en la defensa de la soberanía nacional, en un momento en que Sinaloa atraviesa una de sus etapas políticas más complejas.
Citlali Hernández, integrante de la comisión de elecciones de Morena, agradeció la participación de los aspirantes y tomó protesta a Castro Castro como coordinadora estatal.
Con ello, la senadora con licencia recibe la responsabilidad de comenzar a organizar la estructura política y territorial del movimiento de cara a la elección de 2027.
Un perfil construido durante décadas en la izquierda
El ascenso de Imelda Castro no es producto de una candidatura improvisada ni de una carrera política reciente.
Su trayectoria comenzó mucho antes de la fundación de Morena y se desarrolló durante décadas dentro de la izquierda mexicana. Pasó por el Partido de la Revolución Democrática y posteriormente se incorporó al proyecto político de Andrés Manuel López Obrador, hasta convertirse en una de las figuras sinaloenses con mayor presencia dentro del movimiento.
Ha sido diputada local, diputada federal y senadora de la República. En el Senado ha ocupado posiciones relevantes y se ha mantenido como una de las voces sinaloenses más visibles de Morena.
Su carrera legislativa le ha permitido construir relaciones políticas en la Ciudad de México y mantener interlocución con distintos grupos de la dirigencia nacional.
Ese factor pesa ahora en su favor.
A diferencia de otros perfiles que llegaron a Morena desde otros partidos o que construyeron su carrera política principalmente a nivel local, Castro cuenta con una trayectoria vinculada directamente con la izquierda y con el proyecto obradorista desde sus etapas anteriores a la llegada de Morena al poder.
Su designación, por ello, también puede interpretarse como una apuesta por un perfil con identidad propia dentro del movimiento.