Culiacán, Sin.– El rugir de las armas no dio tregua ayer lunes. Lo que comenzó como un amanecer tenso en el sur de la ciudad terminó convirtiéndose en una jornada de plomo y luto que recorrió desde las calles de Culiacán hasta las sindicaturas de Navolato.
El saldo final es contundente: cinco personas sin vida y seis más que terminaron en la sala de urgencias, incluyendo a menores de edad que quedaron atrapados en la línea de fuego.
La espiral de violencia inició con las primeras luces del día en la colonia Plutarco Elías Calles, donde un joven de 26 años fue alcanzado por las balas, mientras que en la colonia República Mexicana quedó abandonada, como testigo mudo, una camioneta destrozada por múltiples impactos.
Para la tarde, la situación se degradó. El blanco fueron motociclistas: hombres que circulaban por Las Coloradas, la República Mexicana y Villa Juárez en Navolato fueron interceptados y ejecutados a sangre fría.
Entre las víctimas se identificó a Enrique “L”, un jornalero de 47 años. Casi a la par, en el bulevar Norma Corona, en Rincón de Humaya, un hombre de 30 años se salvó de milagro tras un ataque directo en un establecimiento comercial.
La brutalidad no distinguió víctimas. En La Lomita, una familia que circulaba en un vehículo antiguo fue interceptada por sujetos armados; durante el intento de despojo, un niño de 8 años resultó herido por las esquirlas.
En Navolato, la historia se repitió bajo otra modalidad: una mujer que transitaba por el centro terminó siendo víctima colateral de un enfrentamiento entre policías estatales y civiles armados.
El cierre de la noche terminó por quebrar la tranquilidad de los sectores residenciales.
En el fraccionamiento Los Girasoles, el adolescente Cristian Yair, de apenas 14 años, fue acribillado en la cochera de su propia casa.
Casi al mismo tiempo, en Alturas del Sur, la violencia cobró otra vida: un hombre murió al volante tras una emboscada, mientras su acompañante sobrevivía a duras penas, refugiándose con heridas en el tórax y la barbilla.
Cinco vidas apagadas y seis personas marcadas por las balas es el saldo que dejó este inicio de semana.
Mientras el Ejército y las corporaciones intentan tomar el control de las zonas críticas, la ciudad queda con la sensación de que, en las calles, la seguridad se ha vuelto un privilegio que pocos pueden garantizar.
Redacción/LaPared