Por Edgardo Vázquez Mungarro
A consecuencia de las denuncias fundadas de corrupción en su contra, Guadalupe Camargo Orduño renunció al Periodo Extraordinario de Rector de la Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa, que tenía vencimiento el 31 de diciembre próximo pasado.
Trascendió también que su renuncia se debía a su decisión de quedar en posibilidad de aspirar a un nuevo periodo rectoral, confiaba, así lo dijo a su equipo de colaboradores y a algunos periodistas, de su gran amistad con el Dr. José Enrique Villa Rivera, nuevo Secretario de Educación Pública y Cultura de Sinaloa.
Esto, por supuesto desató las pasiones guardadas por seis años y alertó a los aspirantes de siempre, que lejos de cumplir con el perfil académico y trayectoria educativa, solo transpiran el abordaje pirata en cada uno de sus movimientos interesados para lograr su propósito de volver a manejar el presupuesto de la UAIS ; en estos personajes no existe ni por asomo, una sola intención que tenga que ver con las funciones sustantivas de esta institución educativa, que aparte entraña una misión que rebasa lo educativo y es la llevar progreso a las comunidades indígenas de México, a partir de su servicio educativo, la investigación y la difusión de la cultura.
Se filtró quizás por las partes interesadas, que existe una terna que armó el actual Rector Isodoro Beltrán Verduzco, donde se incluye al ex rector Guadalupe Camargo Orduño, Ismael Gámez Robles, Secretario General en el rectorado de Concepción Castro Robles y Alfonso Páez, funcionario malovista y cuñado del actual rector Isidoro Beltran. Como ven, “gatopardismo puro, cambio para que nada cambie”.
También aparecieron otras candidaturas que golpean el sentido común y lastiman el espíritu universitario: Concepcion Castro Robles, rector de esta institución en tiempos del gobernador Jesús Aguilar Padilla, apoyado por Isaac Valdez Sánchez, dirigente sindical y el ex dirigente Ignacio Flores, lástima que detrás de ellos no estén los trabajadores que dicen representar, por cierto, sus compañeros de trabajo les apodan “las viudas ambiciosas” , pues argumentan que ellos respaldan esta candidatura porque tienen la promesa de convertirlos en funcionarios universitarios de primer nivel.
Y para Ripley, en pleno ciclo bizarro, aparece la candidatura de Joaquín Vega Acuña, la antitésis del académico comprometido con la educación, sin perfil para el cargo, este personaje aspira a la rectoría de la UAIS, manipulando al Consejo de Gobernadores Indígenas del Norte de Sinaloa, a quienes nunca les resolvió sus demandas más apremiantes cuando fungió como influyente funcionario del gobierno de Juan S. Millán, sexenio donde nació esta Universidad con el emblemático nombre de Universidad Autónoma Indígena de México. Así las cosas, me pregunto: ¿con estos personajes detrás del presupuesto universitario, qué pecado pudo cometer la UAIM (hoy UAIS), para que la asedien con tanto ahínco este tipo de protagonistas?.
En este caso, el Gobernador Quirino Ordaz Coppel, “deberá poner atención especial y de ninguna manera ceder a chantajes perversos, la Universidad no es cualesquier dependencia, ni se trata de un refugio de cuates que por su trayectoria o perfil no caben en otra instancia de gobierno”.
Este gobierno debe darle un giro institucional para que efectivamente, la Universidad se convierta en factor de desarrollo de las comunidades indígenas.
Quirino Ordaz tiene la gran oportunidad de otorgarle a la Universidad, personalidad propia y un desarrollo académico que la haga una institución competitiva en el escenario nacional educativo, ese debe ser el principal propósito. .