Culiacán, Sin.-En un desplegado dirigido a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, la Universidad Autónoma de Sinaloa reconoció públicamente que enfrenta una crisis financiera que podría derivar en la suspensión de actividades sustantivas por falta de recursos para operar.
Bajo el lema “¡La UAS cumple!”, el rector Jesús Madueña Molina expuso que la institución no ha recibido recursos extraordinarios federales en los últimos tres años y que los préstamos otorgados por el Gobierno estatal apenas han servido para mantenerla funcionando temporalmente.
“El riesgo vigente de suspender las actividades sustantivas” y “la escasez real de recursos para operar” son algunas de las frases utilizadas en el documento difundido este 18 de mayo, donde la universidad también advierte que miles de jóvenes sinaloenses podrían quedarse sin acceso a clases.
Aunque el desplegado intenta destacar logros académicos, deportivos y de investigación, el mensaje central termina siendo una admisión de la fragilidad financiera de la institución. La propia UAS reconoce que tuvo que aprobar una “reingeniería integral” para enfrentar la crisis, así como reformas relacionadas con jubilaciones y pensiones, uno de los problemas históricos que han deteriorado las finanzas universitarias.
El documento también insiste en que existe austeridad y transparencia, asegurando que las finanzas son auditadas por instancias federales y estatales. Sin embargo, el pronunciamiento revive cuestionamientos sobre el manejo presupuestal de la universidad y la dependencia de rescates gubernamentales para sostener su operación cotidiana.
La carta adquiere relevancia política porque ocurre en medio de la transición presidencial y después de años de confrontación entre la UAS y distintos actores políticos en Sinaloa. Ahora, la administración universitaria busca respaldo directo del nuevo Gobierno federal encabezado por Sheinbaum.
En la parte final del mensaje, la universidad apela a un discurso social y emocional para justificar la necesidad de apoyo extraordinario, señalando que “cada aula sin poder abrir representa sueños truncados y oportunidades perdidas”.
El desplegado deja entrever que la máxima casa de estudios de Sinaloa atraviesa uno de sus momentos financieros más delicados en años y que, pese al discurso institucional de fortaleza, la continuidad operativa depende nuevamente de recursos externos.