Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez *
El suspenso en la definición del candidato del PRI a gobernador de Sinaloa ha llegado a niveles récord de incertidumbre, nerviosismo, estrés y adrenalina.
Ante los fenómenos incontrolables, que generan una enorme ansiedad, es importante mantener la serenidad ante cualquier circunstancia –lo cual dudo sea posible en los que han puesto en esto alma, corazón y vida- o se tendrá más de un infartado.
Falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud es la definición de incertidumbre, lo cual en el caso de la selección de candidato a gobernador por parte del PRI en Sinaloa, aplica perfectamente.
Algo que sería muy recomendable para aquellas personas que encuentren en esta espera un sufrimiento indescriptible sería intentar contemplar las maravillosas puestas de sol que nos brinda Sinaloa. Esta actividad podría relajarles un poco de ese estrés político.
Un ejemplo de la aplicación y deleite de esta técnica es el maestro y guía de David López Gutiérrez y Heriberto Galindo Quiñónez, el periodista y político Ernesto Álvarez Nolasco (1920-2013), reportero, articulista, Premio Nacional de Periodismo, quien fue amigo de políticos de altos vuelos y presidentes de la república.
Sostuvo una amistad entrañable con uno de los más destacados ideólogos del sistema político mexicano, Don Jesús Reyes Heroles de quien podemos recordar aforismos que son paradigmas de la ciencia política en nuestro país:
“La política es técnica de aproximación, no ciencia exacta”; “en política la línea recta casi nunca es la más cercana entre dos puntos”, “la política demanda pasión, pero, a la par, mesura, sosiego interno, dominio de sí mismo”, “no creo en los que dicen no tener ambiciones”, “el engaño en política es tan difícil de ocultar como la verdad”, “tan importante es la meta, el destino, como la ruta, el camino”.
Estos pensamientos tienen plena vigencia.
Ernesto Álvarez Nolasco hizo carrera periodística y política, siendo protector y guía de políticos, como los que ahora integran el “Chilorio Power”.
Dos veces diputado federal, fue también alcalde de Ahome (1987 – 1989) en el periodo en que fue gobernador Francisco Labastida Ochoa. De hecho, hicieron una exitosa campaña juntos.
Tuvo una larga y fructífera vida. 93 años bien vividos.
Por eso, en estos tiempos de incertidumbre y tempestades políticas, recuerdo una anécdota narrada por su amigo, el ya fallecido decano del periodismo Antonio “Toñico” Pineda Gutiérrez:
“Un día, hace ya algunos años, Ernesto Álvarez Nolasco y yo, viajábamos en su carcachita de Los Mochis a Culiacán y al llegar a unos kilómetros de donde se levanta la fábrica de la cerveza Carta Blanca, nos detuvimos para disfrutar plenamente la belleza del incendio en que los colores del bellísimo crepúsculo parecía haber convertido el horizonte del valle de Culiacán.
-Imposible encontrar una belleza igual en otro lugar-, comentó Ernesto, cuya sensibilidad es parte de su extraordinaria calidad periodística.
Yo permanecí en silencio, porque en realidad me parecía un sacrilegio hablar ante aquella fantasía indescriptible de belleza.
Los minutos transcurrían sin hacerse sentir, cuando el claxón de un tráiler, sonando a toda su capacidad por un evidentemente encabronado conductor que a su manera –traca tratra traca tratra- nos pedía hacernos a un lado para poder seguir su camino, nos arrancó del arrobamiento e hizo exclamar a Álvarez Nolasco:
-Más vale irnos, porque este bárbaro parece que no entiende la poesía del celaje.
Y nos largamos.”
¡Relax!
En este crepúsculo político de la definición del candidato del PRI en Sinaloa, hay muchos desesperados, algunos totalmente encabronados y al borde del colapso nervioso por la espera que ya están tocando el claxon. “Taca tratra traca tratra”.
* licmiguelalonsoriverabojorquez@gmail.com