Ciudad de México.- El corazón de la capital del país volvió a convertirse en un embudo humano. Miles de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) marcharon este lunes desde el Ángel de la Independencia con un objetivo claro: asfixiar el Paseo de la Reforma y fijar su postura en el Zócalo.
No es una movilización más; es el arranque de un paro nacional indefinido que busca plantarse como la principal piedra en el zapato del Gobierno Federal a solo diez días de que ruede el balón en la Copa del Mundo.
La advertencia que retumbaba entre las vallas y los monumentos cerrados al tránsito era unísona: “Si no hay solución, no rueda el balón”.
Los contingentes, arrastrando el polvo de estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, colapsaron avenidas neurálgicas como Juárez y Eje Central, desmantelando por completo la rutina vial de una ciudad que ya se preparaba para recibir las primeras avanzadas del turismo internacional.
Las cuentas pendientes con Palacio
La dirigencia de la coordinadora dejó claro que la paciencia con las mesas de diálogo institucional se agotó.
El pliego petitorio que sostienen en las calles exige la abrogación definitiva de la Ley del ISSSTE de 2007, la demolición de los remanentes de la reforma educativa y un incremento del 100% al sueldo base, desestimando el 9% otorgado por el ejecutivo al que califican como una burla frente al costo de la vida.
Para colmo de las autoridades, el magisterio disidente ya diseñó el “Plan General de Operación Kukulcán”, una estrategia de boicot escalonado que promete mantener los plantones y las protestas vivas en los puntos más visibles de la Ciudad de México durante los días del torneo de la FIFA.
El Zócalo, que pretendía ser el epicentro de las celebraciones y pantallas gigantes, hoy está cubierto por lonas, tiendas de campaña y consignas políticas.
El discurso de la calma frente al amago
Desde el púlpito de la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum intentó matizar la crisis.
Con un tono que buscaba proyectar control y evitar que las alarmas escalaran a nivel internacional, la mandataria afirmó que los canales de la Secretaría de Gobernación siguen abiertos. “Yo confío en que salgan adelante las pláticas. Vamos a confiar en ello”, soltó ante los cuestionamientos sobre el riesgo que corre la logística del evento deportivo.
Sin embargo, en el pavimento la realidad dicta otra cosa. Los maestros no muestran intenciones de pactar promesas al aire. Con el comercio del Centro Histórico ya resintiendo las primeras pérdidas millonarias por el cierre de accesos, la CNTE ha dejado la moneda en el aire: o hay decretos firmados y soluciones tangibles sobre la mesa antes de la inauguración del Mundial, o la vitrina que México quería mostrar al mundo se convertirá en el escenario de una huelga magisterial que no piensa ceder un solo centímetro de la plaza pública.
Redacción/LaPared