Culiacán, Sin.- El domingo apenas clareaba cuando la violencia contenida en los pasillos del Penal de Aguaruto reventó en uno de sus módulos.
Una riña tumultuaria, sorda y veloz, cobró la vida de siete internos y dejó a uno más debatiéndose entre la vida y la muerte en un hospital de la capital.
Horas después del despliegue de militares, guardias nacionales y policías estatales que sometieron el perímetro, la Fiscalía General del Estado confirmó las identidades de las víctimas.
● *José Antonio ‘B’, 48 años* — San Ignacio
● *Alejandro Constantino, 21 años* — Baja California
● *Alonso Márquez Pacheco* — sin más datos
● *José Luis ‘S’* — sin más datos
● *Kevin Alexis ‘G’, 24 años* — Culiacán
● *Jesús Alexis ‘A’, 26 años* — San Luis Río Colorado
● *Leonel Agustín ‘B’, 31 años* — Mazatlán
Un octavo interno permanece *hospitalizado en estado crítico*.
Ninguno de sus nombres figuraba en los archivos policiales de la prensa local; sus detenciones previas ocurrieron bajo un absoluto bajo perfil que hoy se rompió con el protocolo de notificación a sus familias.
La onda de choque del mutismo y la sangre en Culiacán viajó rápido hacia el sur del estado. En Mazatlán, el penal de El Castillo comenzó a llenarse de rumores y de rostros de familiares angustiados. Para contener una posible réplica, la Secretaría de Seguridad Pública activó un protocolo de emergencia, suspendió de golpe las visitas dominicales y metió a las fuerzas estatales y federales a requisar las celdas.
Mientras en el puerto el ambiente sigue tenso bajo el resguardo de fusiles, en la capital los peritos forenses limpian el módulo de la gresca, buscando las armas y las razones de una matanza intramuros que las autoridades aún no logran explicar.
Redacción/LaPared