Culiacán, Sin.- Cercado por las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos y a menos de 24 horas de que la dirigencia nacional de su propio partido marcara distancia de su figura, el senador sinaloense Enrique Inzunza Cázarez rompió el silencio en redes sociales.
A través de un extenso manifiesto de corte autobiográfico, el exmagistrado recurrió a su origen campesino para contrarrestar la crisis de reputación que arrastra y lanzó un mensaje contundente: no dejará el escaño ni el fuero constitucional antes del término de su mandato en 2030.
El pronunciamiento del legislador ocurre inmediatamente después de las severas declaraciones de Citlalli Hernández, secretaria general de Morena, quien admitió públicamente que Inzunza “no está en su mejor momento” en cuanto a opinión pública y adelantó que, para futuros procesos, el partido priorizará perfiles “sin cola que les pisen”, un dardo directo al desgaste que la situación del sinaloense le genera a la marca guinda.
El escudo del origen humilde frente a la tormenta política
En lo que se interpreta como una estrategia para limpiar su imagen frente al expediente criminal que le abrieron en Estados Unidos el pasado 29 de abril por presuntos vínculos delictivos —y que incluye una ficha roja de Interpol—, Inzunza Cázarez dedicó la mayor parte de su texto a detallar una narrativa de esfuerzo.
El senador describió su infancia en los altos de Sinaloa como sembrador de maíz, frijol y calabaza, así como sus años de juventud en Culiacán, donde trabajó como estibador, ayudante de taquería y bibliotecario de la UAS para costear sus estudios de Derecho.
Con este recuento, el político busca reposicionarse como un “hombre hecho desde abajo”, intentando disipar el peso de los señalamientos judiciales en el extranjero que han provocado sus constantes ausencias en las sesiones de la Comisión Permanente.
Lejos de mostrar intenciones de solicitar una nueva licencia —como la que tramitó de manera exprés a finales de mayo—, Inzunza utilizó los cerca de 700 mil votos que recibió en las urnas como un blindaje legal y político, advirtiendo de forma tajante que honrará su responsabilidad “hasta su término en 2030”.
El texto cierra con la frase “Siempre recto, nunca enderezado”, lo que en los círculos políticos se lee como un claro mensaje de resistencia interna tanto para la oposición que exige su desafuero, como para la cúpula de Morena que ya empieza a ver en el exmagistrado un activo de alto riesgo.
Redacción/LaPared