La joven detrás del gatillo: Capturan a Wendy “N” por el sangriento ataque en Jardines de la Sierra que cobró la vida de Efraín y dejó dos heridas

Culiacán, Sin.- Detrás de los expedientes fríos y las iniciales que protegen la identidad en los procesos penales, se asoman realidades complejas que obligan a desarmar los roles de género tradicionales. La captura de Wendy “N”, una joven de 26 años de edad, rompe con el estereotipo que suele encasillar a las mujeres únicamente como víctimas de la violencia en el estado, revelando cómo las dinámicas delictivas también las asimilan en roles de presunta coautoría o participación activa en atentados de alto impacto.

La orden de aprehensión fue ejecutada por la Unidad Especializada en Aprehensiones (UNESA) de la Fiscalía de Sinaloa, imputándole los delitos de homicidio calificado y homicidio calificado en grado de tentativa.

El día en que la violencia alcanzó a una familia

Para reconstruir el origen de esta captura hay que volver al 29 de junio de 2025, una tarde en la que la violencia no dio tregua en la capital y se desató en dos sectores distintos en menos de una hora.

En el fraccionamiento Jardines de la Sierra, en el sector Los Mezcales al norte de Culiacán, una familia que viajaba a bordo de un vehículo rojo fue emboscada por un grupo armado que abrió fuego de manera indiscriminada desde otro automóvil.

El ataque dejó una profunda cicatriz: en el asfalto quedó el cuerpo sin vida de Efraín, un joven de apenas 21 años. Junto a él, Adriana y Teresa resultaron heridas por los proyectiles, sobreviviendo al atentado pero quedando marcadas por la violencia armada.

En este entramado, la investigación de la Fiscalía apunta a que Wendy “N”, a sus 26 años, tuvo una participación presuntamente clave en la agresión contra esta familia.

Desarmando los sesgos de la criminalidad

Históricamente, la narrativa policial y mediática suele relegar a las mujeres en el contexto del crimen organizado a roles pasivos, de acompañamiento o de vulnerabilidad extrema. Sin embargo, la detención de Wendy “N” visibiliza una línea de análisis penal que prescinde de sesgos de género: la persecución de la conducta delictiva se centra en la responsabilidad del hecho, reconociendo que las mujeres también forman parte de los engranajes de violencia que azotan a la región, asumiendo una participación activa en la ejecución de estos delitos.

Tras una labor coordinada entre la Inspección General de Investigación de Homicidios Dolosos y la UNESA Zona Centro, la joven fue puesta a disposición del Juzgado de Primera Instancia de Control y de Enjuiciamiento Penal de la Región Centro.

Será ante este tribunal donde se determine su situación jurídica por el homicidio de Efraín y el intento de homicidio de las sobrevivientes de aquella agresión.

Redacción/LaPared

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