Los dos lograron escapar amparados en el sigilo de la tarde del miércoles 16 de marzo, dejando atrás el festejo, el estruendo de la música, y a unos 300 invitados; cuando los marinos llegaron a revisar a los presentes, Dámaso López Núñez y su hijo Dámaso López Serrano ya se habían marchado por atrás, entre hectáreas de tierra de cultivo, con la ventaja que son unos minutos preciosos; principales objetivos de la DEA, el bajo perfil en el que se mantenían se esfumó. Esta es la historia
Cynthia Valdez y Martín Durán
El cumpleaños se celebró en una de esas fincas de muros altos en Huertos del Pedregal, un complejo de salones privados y ranchos amoblados ubicado por el rumbo de Culiacancito, entre Bellavista y La Higuerita, sobre la carretera que separa la ciudad de la sindicatura, en donde también la clase política suele hacer sus fiestas privadas y tener sus propiedades.
Ahí estaba la familia López Serrano, reunida para festejar el aniversario número tres del hijo del Damasillo, mejor conocido como El Mini Lic, uno de los hombres que ha sido puesto en la mira de la Procuraduría General de la República y de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos.
Junto con su padre, Dámaso López Núñez, El Licenciado, El Mini Lic –según el gobierno federal–, forman parte del grupo criminal del cártel de Sinaloa, socios de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera e Ismael El Mayo Zambada, y su poder se ha ensanchado en los últimos años, controlando zonas como el sur de Culiacán, Elota y Baja California Sur.
Ahí, también, estaban otros invitados, las guardias personales de los Dámaso, las familias allegadas al círculo, en una piñata que reunió a alrededor 300 personas que acudieron en vehículos de lujo, sobre todo Mercedes Benz, que hicieron grandes filas para ingresar a la finca San José.
Era la tarde del 16 de marzo pasado cuando lo primero que se observó en el cielo de Culiacán fue el rotor de un helicóptero de la Secretaría de Marina, y minutos más tarde la invasión de ‘rápidas’ todo terreno que sitiaron el lugar.
Todo se dio en pocos minutos. El reporte señala que primero cuatro camionetas se apostaron afuera de la finca, y otras más arribaron por la parte de atrás. Sin embargo, según personas que estuvieron presentes, y que relataron los hechos a LA PARED, tanto El Mini Lic como El Licenciado lograron escapar minutos antes del operativo. Se marcharon en el más completo sigilo por tierras de cultivo, entre las terracerías del norte de Culiacán.
La sospecha de que alguien había filtrado su presencia en la zona, provocó una alerta que impidió que las redes de la Marina cayeran sobre ellos.
De acuerdo con testimonio obtenidos, al ingresar en el festejo la marina informó se trataba de un operativo de inspección por lo que iniciaron la requisa a cada uno de los invitados. A todos mantuvieron retenidos hasta casi las 21:00 horas; les retiraron celulares y amedrentaron con amenazas que no pasaron más allá.
Cuando devolvieron los teléfonos, pero los mantenían en el interior, algunos realizaron llamadas a la prensa local para que acudiera a tomar nota de la operación castrense, y otros más dijeron que llamaron a las oficinas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que según relataron a este medio, no atendió las quejas de quienes se encontraban en el lugar: “Nunca nos tomaron las llamadas”, lamentó una de las asistentes, cuyo testimonio hicieron llegar.
Fuentes extraoficiales consultadas señalaron que la fuga de padre e hijo por la parte trasera de la finca fue junto con dos hombres encargados de la seguridad de los capos.
Cuando LA PARED acudió al sitio donde se realizaba la operación, un infante de la Marina se limitó a informar que era un operativo de rutina: “ni siquiera entramos”, enfatizó.

Casi a las nueve de la noche empezaron a retirarse los invitados, quienes eran inspeccionados afuera de la finca por personal de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Marina. En ese lapso salieron alrededor de 20 vehículos de lujo, la mayoría Mercedes Benz.
En tanto, la Marina no confirmó la presencia de los ‘narcos’ durante el operativo, tampoco informó si se realizó alguna detención o aseguramiento.
La estrategia de los Dámaso
Abogado al fin, Dámaso López padre siempre ha buscado defenderse legalmente de las autoridades a través de estrategias jurídicas que hasta ahora han resultado un éxito, puesto que a fines de 2012 logró que un tribunal colegiado dejara sin efecto una orden de aprehensión en su contra.
Desde 2008, López Núñez fue ubicado por la Secretaría de la Defensa Nacional y la PGR como uno de los principales operadores del Chapo Guzmán, toda vez que encontraron indicios de sus movimientos financieros al decomisar más de 5 millones de dólares en una casa de seguridad a espaldas del edificio de Rectoría de la UAS, por la calle Teófilo Noris en el centro de Culiacán.
Ahí, a parte del dinero americano encontraron una libreta con una narconómina donde se hacían pagos a comandantes y a empleados del cártel, así como un par de credenciales a nombre de El Licenciado. Acusado de operaciones con recursos de procedencia ilícita, López Núñez ganó un amparo definitivo en diciembre de 2012 luego de tres años de litigios. Un juez lo libró de una orden de aprehensión.
En el caso de su hijo, en marzo de 2015, interpuso un recurso de amparo ante un juez de distrito de Culiacán, bajo el temor de que existiera una orden de aprehensión o presentación en su contra.

Lo mismo hicieron en esas fechas los hermanos de El Lic, de nombre Adolfo y Álvaro López Núñez. Del primero se conoce por los archivos judiciales que fue agente de la Policía Judicial del Estado, como lo fue Dámaso, y que perteneció a la base de la sindicatura de El Salado. Del segundo se conoce por su bajo perfil, y al parecer también estudió abogacía.
Al Mini Lic, el juez de distrito le rechazó procesar el juicio de amparo, por lo que se fue a una queja a un tribunal de Mazatlán, en donde expuso su temor de ser detenido por la Marina.
En él, el Mini Lic se quejó:
Que se le rechazó hacer de su conocimiento la integración de una o más averiguaciones previas en su contra, “por delito o delitos que desconozco y bajo imputaciones criminales que ignoro pues nunca he sido citado formalmente a declarar, no permitiéndose con ello ofrecer y desahogar pruebas en mi descargo; ignorando por lo tanto el número de expediente de las indagatorias penales federales incoadas en mi perjucio”.
Así, la queja ante el tribunal continúa:
“Y en ese tenor reclamo la integración a MIS ESPALDAS la indagatoria penal federal respecto a la que, jamás he sido notificado, nunca he sido citado a declarar, ni tampoco se me ha dado la oportunidad de ser oído y vencido, ofreciendo las pruebas en mi defensa”.
Otro reclamo fue que existe una orden de localización en su contra bajo el pretexto de hacerlo comparecer con el uso de la fuerza pública, “y con ello privarme de mi libertad personal, pues el mandamiento ministerial en comento es una simulación para darle visos de legalidad a mi detención”.
El documento señala además:
“Bajo protesta de decir la verdad, señalo tener conocimiento de que elementos militares adscritos a la Secretaría de Marina arribaron a la ciudad de Culiacán, Sinaloa, con el fin de llevar a cabo operativos tendientes a capturarme, por existir cree, supuesta información falsa que lo vincula como parte de una asociación criminal”.
El juicio de garantías de El Mini Lic concluyó en diciembre pasado, cuando los jueces federales confirmaron que no existía una averiguación previa o una orden de aprehensión en su contra.

De modo que el expediente fue sobreseído y archivado. Lo mismos ocurrió con los amparos de sus tíos Adolfo y Álvaro.
La tríada de los Dámaso
Los Dámaso –así conocidos debido a que son tres hermanos–, son hijos del extinto Dámaso López García, ganadero, priista y que llegara a ser síndico de Eldorado, comunidad en donde nacieron. López García murió en el 2008 de un paro cardiaco cuando era síndico en funciones.
Desde la fuga del Chapo en 2001, El Licenciado contaba con una orden de aprehensión en su contra por cohecho, por el caso de la fuga de Puente Grande, pero tampoco procedió debido a que no hubo suficientes pruebas que acreditarán que él colaboró. Otro éxito en los litigios al igual que el amparo ganado para no ser detenido por lavado de dinero del narcotráfico.
La única orden que hasta ahora se le conoce a López Núñez es la de extradición debido a que en marzo de 2013 la Corte Federal del Distrito Este de Virginia lo acusó de lavado de dinero y narcotráfico, en una red de trasiego de cocaína que iniciaba en Perú. Sobre esta orden de detención provisional con fines de extradición este medio no logró obtener los documentos al ser considerados clasificados por las autoridades federales.

Pero en enero del mismo año, el Departamento del Tesoro por primera vez lo incluyó en su lista negra, como uno de los principales socios del Chapo.
En ese tiempo a su hijo El Mini Lic se le conocían andanzas en el mundo de la “farándula buchona”, no como operador clave, pero desde la captura de Guzmán Loera en febrero de 2014 en Mazatlán, se filtró a los medios de comunicación datos de que es uno de los herederos del cártel de Sinaloa.
De posadas y matanzas en bailes
Aquella posada convocada por la sindicatura de Eldorado en diciembre del 2011 no queda más que el recuerdo en la memoria de los eldoradenses, que se volcaron al estadio Joaquín Redo para cantar y bailar las canciones de la banda El Recodo de don Cruz Lizárraga.
Pero pronto se sabría que los verdaderos patrocinadores del magno evento, que causó revuelo en las sindicaturas del sur de Culiacán, había sido patrocinado por los Dámaso, en especial se dijo, por El Mini Lic.
Con una unidad deportiva repleta de invitados a la farra, El Recodo abrió el concierto con el narcocorrido dedicado a López Serrano, la cual se titula “El ahijado consentido”, y luego le siguieron las canciones tradicionales de la banda.
Después de que el evento se hizo público, los Dámaso ordenaron pasar al bajo perfil. Tres meses después, los marinos comenzaron a realizar incursiones en la zona del Valle de San Lorenzo. En un operativo tierra-aire, dieron muerte a Jonathan Salas Avilez, un joven confundido con El Fantasma, ex jefe de pistoleros del Chapo Guzmán.

Desde entonces, las fiestas se realizaron en privados, con invitados del mismo círculo. De hecho después del operativo de la Marina en Huertos del Pedregal, se supo que El Licenciado apadrinó otra fiesta en Culiacán, el cumpleaños de uno de sus familiares. Ahí estuvo unos minutos después de pagar 40 mil pesos a una banda musical.
Otro de los hechos recientes que involucró a integrantes del grupo criminal fueron los ocurridos la madrugada del 21 de febrero pasado, cuando la agrupación Enigma Norteño prendía el ambiente con canciones y narcocorridos.
Aunque los integrantes del grupo rechazaron en entrevistas para la televisión que ellos ya no estaban presentes cuando ocurrió la matanza al interior del baño del bar La Trova, lo cierto es que todo empezó desde tempranas horas cuando dos jefes locales de los Dámaso arribaron con su gente armada al sitio donde se celebraba el baile.
Según las versiones extraoficiales, estos dos líderes regionales tenían rencillas personales, y al encontrarse en La Trova Antro Bar, la atmósfera se tensó, lo que desencadenó la guerra en el baño.
El saldo oficial reportado por la Procuraduría General de Justicia fue de cinco hombres muertos, todos con domicilio en el municipio, sin embargo, las mismas fuentes señalaron que el enfrentamiento habría dejado entre 15 y 18 hombres muertos, varios heridos, incluyendo mujeres.
Los cuerpos que no fueron localizados habrían sido trasladados por los bandos en camionetas particulares y retirados del lugar. Hasta la fecha la PGJE no tiene una versión oficial sobre estos sucesos sangrientos.
Del impreso No.1 de La Pared
