Culiacán, Sin.- La mañana avanzaba con la rutina lenta de los comercios en el cruce de los bulevares Emiliano Zapata y Manuel J. Clouthier.
El estacionamiento de la plaza comercial Soriana, en la colonia Loma del Boulevard, era un ir y venir de vehículos ordinarios hasta que las manecillas del reloj marcaron las 10:55 horas. A esa hora exacta, el reporte al número de emergencias rompió la frecuencia policial y el ritmo seco de la pólvora quebró la calma del sector. Lo que comenzó como un operativo relámpago para arrancar a un hombre de su vida, terminó en un caos de metal, cristales rotos y sangre sobre el asfalto.
Sangre en el asfalto y un refugio de azulejos
El objetivo viajaba en un Nissan Versa blanco con placas de Durango, acompañado de su esposa. No hubo sutileza: los ejecutores interceptaron el vehículo con la intención limpia de privarlo de la libertad.
Pero el plan chocó con la resistencia. Un forcejeo desesperado dentro del coche desató un intercambio de disparos que transformó el estacionamiento en una zona de fuego cruzado. Las balas barrieron el lugar, perforando las carrocerías de al menos cinco autos ajenos al conflicto.
El plomo alcanzó a tres hombres. Heridos y con el instinto de supervivencia al límite, las víctimas lograron arrastrarse hacia el interior de la plaza comercial, buscando las paredes de los baños públicos para refugiarse y pedir auxilio tras el estallido de las 10:55 de la mañana.
Hasta el momento, las autoridades no han precisado el rol de las víctimas en el tiroteo; se desconoce si el fallecido y los lesionados eran civiles ajenos al ataque que quedaron atrapados en el fuego cruzado, o si formaban parte de alguno de los bandos involucrados en la agresión.
Los paramédicos de la Cruz Roja llegaron al sitio para contener las hemorragias y trasladar a los afectados a distintos hospitales de la ciudad.
Sin embargo, el cuerpo no resistió; horas después, en la sala de urgencias, se confirmó la muerte de Julio César, un joven de apenas 20 años.
Los otros dos hombres que tiñeron de rojo el piso del centro comercial son Carlos Iván y Jesús Jorge, quienes lucha por su vida en una camilla.
La Fiscalía General del Estado y la Policía Municipal sitiaron el perímetro. Entre los vehículos tiroteados y los casquillos percutidos, los peritos fijaron un arma corta abandonada en la parte trasera de una unidad, el rastro mudo de un ‘levantón’ frustrado que dejó la marca de la violencia en el corazón comercial de la ciudad.
Redacción/LaPared